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10 síntomas de anemia ferropénica que todo el mundo debería conocer (y cómo revertirlos).

Los síntomas de la anemia ferropénica (por deficiencia de hierro) suelen confundirse con otros tipos de anemia o con otras enfermedades. Es necesario mantenernos informados y buscar los tratamientos adecuados para revertirla y evitar futuras complicaciones.

La anemia por deficiencia de hierro se denomina “anemia ferropénica” y se caracteriza por una disminución en los glóbulos rojos producto del poco hierro presente en el cuerpo. Cuando existe carencia de hierro, el organismo no puede producir hemoglobina. La hemoglobina es el principal componente de los glóbulos rojos y es la encargada de transportar el oxígeno a todos los órganos y tejidos del cuerpo.

Por este motivo, los síntomas de la anemia ferropénica son de los más variados. Cualquier persona puede verse afectada por este problema, aunque algunas tienen más probabilidades que otras:

  • Los vegetarianos presentan un riesgo mayor debido a que una de las principales fuentes de hierro son las carnes rojas.
  • Donantes de sangre pueden correr riesgos al donar demasiado y vaciar sus reservas férricas.
  • Las mujeres mensualmente pierden un poco de las reservas de hierro a través de la menstruación.
  • Mujeres embarazadas comparten el hierro del cuerpo con el feto de su vientre.

Síntomas de la anemia ferropénica.

La anemia ferropénica afecta a la cantidad de oxígeno que las células de todo el cuerpo reciben. Los síntomas pueden variar de levas a severos según cada organismo, según el grado de la deficiencia y según el tiempo de la enfermedad.

Aunque creas que sólo estás “cansado” ten presente que este trastorno puede estar afectando a tu salud. Estos son los 10 síntomas de la anemia ferropénica que no debes ignorar:

1. Fatiga extrema y/o debilidad corporal.

Se considera fatiga extrema cuando despiertas y no te sientes descansado, cuando duermes más de lo normal, cuando experimentas bajones de energía durante el día o padeces de cierta debilidad muscular.

2. Cefaleas, aturdimiento y mareos al ponerse de pie.

Al ponernos de pie, nuestra presión arterial disminuye por lo que el cerebro está recibiendo poco oxígeno, menos de lo normal. Esto puede provocarnos cefaleas, mareas y hasta desmayos.

3. Falta de aliento.

La mayoría de los síntomas de la anemia ferropénica se relacionan con el cansancio. Si notas que tu estado físico está decayendo puede que no se deba a falta de ejercicio sino a una deficiencia de hierro.

4. Infecciones frecuentes.

Los niveles bajos de hemoglobina promueven una cicatrización lenta de heridas y favorece el desarrollo de infecciones en ellas, más allá de los cuidados que se tengan.

5. Extremidades frías.

Uno de los primeros síntomas de la anemia ferropénica es la mala circulación sanguínea. Esto se verá reflejado en la temperatura de tus manos y pies. Tendrás la sensación de que los dedos están a punto de congelarse o notarás que las uñas se vuelven color púrpura.

6. Uñas débiles y quebradizas.

Las uñas son el perfecto reflejo de nuestro estado de salud. Una deficiencia alimentaria se manifiesta casi inmediatamente en las uñas. Cuando las uñas están débiles, quebradizas o divididas en capas es por falta de nutrientes. En este caso, hierro.

7. Aumento del ritmo cardíaco.

El corazón comienza a latir más rápido para lograr oxigenar mejor las células del cuerpo. Los sobre esfuerzos cardíacos son síntomas de la anemia ferropénica muy característicos.

8. Antojos extraños (pica).

Algunos estudios afirman que los antojos extraños son síntoma de que el cuerpo sufre algún tipo de deficiencia nutricional. Querer comer o lamer sustancias no comestibles como tiza o tierra, puede deberse a la falta de hierro en el cuerpo.

9. Síndrome de piernas inquietas.

Es un problema que se caracteriza por no poder dejar las piernas en su lugar. Una extraña sensación de hormigueo, pesadez o arrastre obliga a la persona a mover las piernas continuamente. Es un mal insoportable para quien lo padece y uno de los síntomas de la anemia ferropénica.

10. Dolores en el pecho.

Los dolores en el pecho siempre deben ser evaluados. Además de ser síntomas de la anemia ferropénica, puede deberse a una disfunción o patología cardíaca.

¿Qué hacer al respecto?

La mejor forma de prevenir y curar este tipo de trastornos es llevando una dieta saludable y balanceada. Obviamente, para mejorar, deberás consumir alimentos ricos en hierro o combinar tu alimentación con suplementos dietarios que contengan este mineral.

Lo más recomendable es que aumentes la ingesta de huevos, carnes rojas magras, pescado, verduras de hoja verde, cereales fortificados, legumbres, panes integrales, etc.