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16 signos de problemas hepáticos. ¡Las toxinas se acumulan en tu cuerpo!

El hígado es un órgano imprescindible para el buen funcionamiento de nuestro organismo. Existen muchos problemas hepáticos que pueden ocasionar serios trastornos que van a afectar nuestra calidad de vida, dadas sus vitales responsabilidades. Vale la pena entonces, desintoxicarlo, cuidarlo y prevenir con ello, cualquier enfermedad.

El hígado tiene la capacidad de repararse a sí mismo y continuar funcionando normalmente, sin embargo, a lo largo de los años, sufre tremendo desgaste y deterioro que llega un punto en que el daño es irreparable. Esto da lugar a diferentes problemas hepáticos. Con el fin de entender las diferentes condiciones, es importante detectar los problemas hepáticos desde el principio.

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Algunos de los síntomas de problemas hepáticos son:

  • Aumento de peso sin motivo aparente o sin explicación. Este es uno de los principales problemas hepáticos.
  • Desequilibrios hormonales.
  • Acné o ciertas condiciones de la piel.
  • Dolor muscular o articular crónico.
  • Dolores de cabeza, fuertes y recurrentes.
  • Ansiedad o depresión.
  • Fatiga crónica.
  • Dificultad para la concentración.
  • Coloración amarillenta en ojos y piel (ictericia). Este es el más común de los problemas hepáticos.
  • Letargo o adormecimiento en cualquier momento del día.
  • Problemas en la digestión.
  • Excesiva transpiración.
  • Diarrea, estreñimiento, gases.
  • Orina de color oscura.
  • Distención y dolor abdominal agudo.
  • Mal aliento crónico.

Para mejorar la función del hígado y evitar así los más comunes problemas hepáticos, es de vital importancia comenzar a incluir alimentos saludables a nuestra dieta, así como también incorporar ciertos cambios que puedan ayudar a no sobrecargar el trabajo que realiza el hígado para el buen funcionamiento de nuestro organismo.

Sugerencias para combatir los problemas hepáticos.

problemas hepáticos

  • Opta por una dieta saludable y balanceada, que incluya, frutos secos y semillas, alimentos fermentados, proteínas animales y vegetales de alta calidad, alimentos integrales, granos, grasas saludables, etc.
  • Bebe suficiente agua, se recomiendan entre 6 y 8 vasos al día.
  • Consume alimentos altos en fibra, tales como: coles de Bruselas, brócoli, aguacate, alcachofas, semillas de chía, alimentos integrales, etc.
  • Baja el consumo de fructuosa a 20 o 25 gr diarios.
  • Incorpora aminoácidos de origen animal tanto como vegetal, tales como: remolacha, espinaca cruda, repollo, perejil, huevos, caldo de huesos, pollo, etc.
  • No consumas bebidas alcohólicas o reduce su ingesta.
  • Adiciona a tu dieta diaria alimentos que sean fuente de azufre, como el brócoli, los huevos, el ajo, la cebolla, la col rizada, las coles de Bruselas, los espárragos, etc.
  • Consume mayor cantidad de verduras de hojas verdes ya que contienen magnesio, ácido fólico, vitamina C y vitamina B.
  • Elimina por completo de tu dieta los azucares refinados.
  • Aumenta el consumo de grasas saludables.
  • Elimina de tu dieta los aceites inflamatorios como el de canola, maíz, soja, aceite vegetal, semillas de algodón o girasol (no están recomendados para personas con problemas hepáticos, no quiere decir que para las demás personas no sean saludables).
  • Aumenta el consumo de alimentos orgánicos, que no contengan sustancias tóxicas.
  • Evita los alimentos procesados.