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4 remedios naturales para las 4 enfermedades más comunes en los niños.

Inevitablemente, los niños se enferman. Ya sea por el contacto con otras personas enfermas, por una disminución en las defensas o por un proceso natural en la formación de los anticuerpos; todos, en especial los niños, nos vemos expuestos diariamente a múltiples enfermedades.

Sin embargo, los pequeños de la casa necesitan de nuestros cuidados y atención para ayudarlos a sanar de manera rápida y eficaz. Es necesario estar muy atentos a los síntomas frecuentes que podemos advertir: una cabeza que pica, una nariz que moquea, desgano o falta de apetito. Todo puede estar advirtiendo que algo va mal en el cuerpecito de nuestros hijos.

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Hoy te contamos las cuatro enfermedades más comunes que afectan a los niños y te proponemos los mejores remedios naturales para combatirlas.

Las enfermedades más comunes en niños y cómo curarlas de manera natural.

1. Resfríos o gripe.

Esta es sin duda la enfermedad más común en los pequeños. Las estadísticas dicen que un niño entre 2 y 3 años se resfriará al menos dos veces al mes. Los síntomas más comunes son: una gran secreción de mocos, tos con flemas, fiebre, desgano, congestión nasal, garganta irritada e inapetencia.

Para que pueda curarse será necesario mantenerlo muy bien hidratado y procurar que descanse si lo necesita. Puedes hidratarlo con un poco de limonada con jengibre para aportarle vitamina C y reforzar su sistema inmunológico. La miel (no es recomendable en menores de dos años) puede ayudarle a suavizar la garganta y aliviar la tos. Una infusión suave con hojas de menta puede ayudar a descongestionar las fosas nasales y permitirle que duerma mejor.

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2. Ojos rojos.

Esta enfermedad se denomina conjuntivitis y es muy contagiosa, por lo que los niños siempre son más propensos a cogerla. Este virus causa enrojecimiento e irritación de los ojos y alrededor de los párpados. Es necesario supervisar al máximo los hábitos de higiene y procurar que no esté en contacto con otros niños para evitar el contagio.

Si la conjuntivitis es muy leve, puedes aliviarla mezclando tres aceites esenciales: aceite esencial de árbol de té, de lavanda y de eucalipto. Mezcla partes iguales de ellos y embebe una gasa suave o algodón con la mezcla. Limpia toda el área externa de manera suave, procura que no esté en contacto con el interior del ojo. También puedes aplicar estos aceites en un difusor para aromatizar la casa.

3. La tiña.

La tiña es una enfermedad causada por un hongo y resulta muy desagradable y molesta para los pequeños. Aparece como un anillo en color rojo cerca del cuero cabelludo, aunque también puede estar presente en otras áreas del cuerpo. La tiña es muy contagiosa y difícil de tratar, por lo que te recomendamos mantener al niño vigilado para que no toque la zona afectada.

Para curarla naturalmente, puedes hacer una mezcla de aceite de árbol de té, aceite de manzanilla, lavanda, sándalo, geranio y pachuli en partes iguales. Aplica tópicamente sobre la piel y deja actuar hasta que se seque. Otra opción es preparar un ungüento con 1 gota de aceite de lavanda, 2 gotas de aceite de árbol de té y 1 cucharadita de aceite neutro. Embebe una gasa esterilizada con él y cubre la zona afectada por la tiña. Deja la gasa durante todo el día.

4. Pediculosis.

Se denomina pediculosis a una infesta de piojos. Uno de cada cuatro niños de primaria se contagiará de piojos, según las estadísticas. Los piojos son parásitos que se contagian a partir del contacto directo.

Para eliminar los piojos, mezcla 60 ml de aceite neutro con 15 gotas de aceite esencial. El aceite esencial puede ser de árbol de té, de lavanda, romero, tomillo o eucalipto. Aplica directamente sobre todo el cuero cabelludo. Cubre la cabeza del niño con un gorro para tratamientos capilares durante toda la noche. A la mañana siguiente, peina el cabello con un peine fino y lava normalmente. Repite este procedimiento hasta que los piojos desaparezcan.

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Más allá de los remedios que utilices, nunca dejes de consultar con un especialista para asegurar que el pequeño no contraiga ninguna enfermedad grave y para que pueda darte un diagnóstico certero.