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4 signos de alerta de TDAH en adultos, para su detección temprana

Los signos de alerta de TDAH en adultos son similares a los de los niños, sólo que la vida acelerada del adulto impide detectarlos a tiempo. Consulta con un especialista y realiza actividades que te ayuden a mejorar.

El Trastorno de déficit de atención (TDA) y el trastorno de déficit de atención con hiperactividad (TDAH) son alteraciones que producen un problema químico en los sistemas del cerebro. Según las entidades de salud, el TDAH es uno de los trastornos más comunes en los niños. Mientras que algunos especialistas sostienen que el mejor tratamiento es el suministro de drogas; otros creen que el TDAH no es una enfermedad en sí, sino una suma de síntomas que pueden ser atendidos independientemente.

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Si bien podemos creer que es una condición que sólo afecta a los niños, debes saber que el 4% de la población adulta también lo padece sólo que muy pocos casos están bien diagnosticados. Las personas adultas llevan una cotidianeidad complicada, donde el estrés y las tareas diarias mantienen ocultos los síntomas del trastorno.

Si en tu trabajo, relaciones sociales o a la hora de realizar cualquier actividad sientes que no puedes mantener la concentración o no puedes organizar tu rutina; puede que estés lidiando con el TDAH. Ten presente cualquiera de los signos de alerta de TDAH y analiza la posibilidad de llevar a cabo tratamientos o estrategias que ayuden a mejorar tu comportamiento, facilitarte la vida y devolver tu productividad normal.

Estos son los 4 signos de alerta de TDAH a los que debes estar muy atento…

4 signos de alerta de TDAH en adultos.

1. Problemas para concentrarse.

Este es uno de los signos de alerta de TDAH más comunes y el que más desapercibido pasa. La falta de concentración, o atención, generalmente es considerada como una distracción. La persona es reconocida como “soñadora sin remedio”, pero nunca se analiza un posible trastorno de fondo. Las características más comunes de los pacientes con trastornos de atención son:

  • No perciben los detalles.
  • Cometen errores en reiteradas oportunidades cuando llevan a cabo una tarea del hogar, en el trabajo o en sus lugares de estudios.
  • Al mantener una conversación prolongada, la persona tiende a perderse en el tema y parece dejar de escuchar.
  • Cualquier estímulo del ambiente lo distrae con facilidad.

2. Imposibilidad de organización.

Con la falta de concentración, también se experimenta una gran dificultad para priorizar tareas, anticiparse y seguir una actividad. La persona tiende a olvidarse de los compromisos y responsabilidades, por lo que tampoco puede organizarse adecuadamente. Los signos de alerta de TDAH en adulto lo llevan a:

  • No poder administrar el tiempo de manera adecuada.
  • Mantener un desorden en sus lugares de trabajo, agenda, vida social y hogar.
  • Posponer actividades a último momento.
  • No poder terminar los proyectos que inicia o se propone.
  • Ser una persona muy impuntual, olvidar citatorios y compromisos.
  • No poder cumplir con los plazos propuestos o exigidos.
  • Extraviar objetos de valor como llaves, móviles, abrigos, relojes, etc.

3. Incapacidad de controlar los impulsos.

Si crees ser una persona impulsiva, incapaz de callar, propensa a la confrontación e irascible; quizás debas analizar todos los síntomas en conjunto y pensar si no son signos de alerta de TDAH. Las personas impulsivas suelen:

  • Actuar sin pensar y ser consciente de los actos sólo después de cometerlos.
  • Estar permanentemente con actividades difíciles de cumplir.
  • Carecer de autocontrol.
  • Interrumpir a los demás y hablar sobre otras conversaciones, sin escuchar lo que otros tienen para decir.
  • No posee paciencia para realizar actividades, ni en sus relaciones sociales.
  • Sufre de ansiedad incontrolable.
  • Dice lo primero que pasa por su cabeza, aunque sean pensamientos ilógicos o irrespetuosos.
  • Mantiene un comportamiento adictivo: consumo de sustancias o abusar de las apuestas.

4. Inquietud.

Lo que en los niños es identificado como “hiperactividad”, en los adultos puede ser considerado “inquietud”. Los niños generalmente no pueden expresarse adecuadamente y tienden a no acatar órdenes por lo que se los ve hiperactivos. Sin embargo en los adultos, luego de llevar toda una vida de obediencia y reprimiendo los impulsos, la persona puede manifestarse inquieta, con dificultades por permanecer en un mismo lugar o con el cuerpo en permanente movimiento.