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5 simples y saludables maneras de cortar porciones.

Realizar dietas para adelgazar durante tiempos muy prolongados, es una forma errónea de mantenerse en un peso saludable. Lo más probable es que termines harto de pasar hambre o de no permitirte ningún gusto. Como sea, estás destinado al fracaso si no continúas una dieta saludable equilibrada, sin que implique tantos sacrificios.

La manera adecuada para bajar unos kilos de más, es quemando más calorías de las que se consumen. Sin embargo, esto no implica pasar hambre o andar amargado por la vida. Además de realizar un poco de ejercicio, existen formas de comer un poco de todo sin excederse y permitiéndote comer algo fuera de la dieta si así lo deseas.

El camino puede ser cuesta arriba si todo esto implica recortar porciones bruscamente y quedarse con antojos para siempre. Hay otras formas de recortar porciones de una forma consciente pero sin sacrificios de por medio. Recortar las porciones que ingieres te ayudará a ahorrar unas cuantas calorías que podrías consumir de más sin necesidad. Aquí te dejamos 5 consejos saludables que te ayudarán a lograrlo.

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5 consejos para recortar porciones de manera saludable.

1. No olvides el agua.

Además de que es muy importante mantenerse hidratado bebiendo dos litros al día, no olvides que el agua pesa en el estómago y puede ayudarte a sentir saciedad en menos tiempo. Beber un vaso de agua antes de cada comida es un truco muy efectivo.

Lo mismo sucede si eres un “devorador” por aburrimiento. Antes de abrir la heladera, bebe un gran vaso de agua con limón que te ayudará a controlar los antojos. Luego procura realizar alguna actividad que distraiga tu cabeza.

Prevenir la deshidratación también te ayudará a controlar el hambre. La mitad de las veces que escuchas a tu vientre “crujir”, se queja de sed, no de hambre… ¿lo sabías?

2. Rellena todo con verduras.

No importa la comida que estés realizando, piensa siempre en la manera de llenarla de verduras. Pastas, carnes, frituras, mariscos y hasta un sándwich, procura que estén acompañados de verduras. Verduras crudas, al vapor, cocinadas al wok o de la manera que más te gusten; aportan muy pocas calorías, llenan el estómago y ayudan a depurar el organismo.

3. Elige el plato adecuado.

Esto te resultará algo extraño, pero se ha comprobado que las personas que ingieren sus alimentos en platos que no hacen contraste con la comida, tienden a comer un 22% más que si utilizaran un plato contrastante.

Básicamente, se cree que cuando la comida es servida en platos que contrastan con ella, tu cerebro puede calcular fácilmente cuánto alimento estás consumiendo y puede controlarse mejor. Tu cerebro puede regular mejor la saciedad y evitar el exceso.

4. Carbohidratos, ¿sí o no?

Sí, por supuesto que sí. El secreto está en no basar cada comida en hidratos de carbono. Realiza un alimento con carnes verduras, semillas, etc; luego, si tienes ganas de comer pastas, agrégalas por último. De esta forma tus comidas no se basarán en carbohidratos sino que sólo los utilizarás como acompañantes.

Lo mismo sucede en tus desayunos o meriendas. ¡No sirvas primero el yogur y los panes! Completa tu tazón con granolas y luego, añade un poco de yogur y frutas para acompañar.

5. Limita las porciones sin renunciar a la ingesta.

Si deseas comer chocolate, papas fritas o galletas, no renuncies a probarlas, sino más bien contrólate. En primer lugar, no tengas la comida a mano. Dirígete a la alacena, corta una pequeña porción de chocolate, sírvete una pequeña porción de papas; guarda todo nuevamente y en otra habitación come lo que te has preparado. Luego procura distraer tu cabeza para evitar el antojo.

Si tienes la caja de galletas o de chocolate frente a tus ojos, lo más probable es que lo comas entero, evita este tipo de situaciones.