Los 7 errores que todo el mundo comete al realizar una limpieza intestinal. ¿Sabes cómo evitarlos?

Una limpieza intestinal es necesaria cada un tiempo para evitar la acumulación de residuos y para ayudar al cuerpo a desintoxicarse. Así, podemos prevenir muchas enfermedades y estimular las actividades digestivas, promoviendo su correcto funcionamiento.

Sin embargo, existen algunos factores a tener en cuenta que pueden poner en riesgo nuestra limpieza, incluso nuestra salud. Estos son los 7 errores que la mayoría de las personas cometen y te contamos cómo podrás evitarlos para no caer en daños mayores como diarreas, inflamación, cólicos, sobreproducción de gases, gastritis, reflujos, etc.

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7 errores comunes a la hora de realizar una limpieza intestinal.

1. No realizar un trabajo previo.

Si deseas realizar una depuración general, es muy importante que comiences paulatinamente a preparar el organismo. El primer paso es alivianar la dieta al menos una semana antes de la limpieza intestinal. Comienza evitando el café (puedes consumir té verde), el alcohol y la comida chatarra. Luego, evita los alimentos refinados y las grasas. Finalmente, ingiere muchas frutas y verduras.

Si pretendes romper con estos hábitos un día antes, la limpieza puede convertirse en un proceso doloroso y dificultoso. Provocarás irritaciones y diarreas con muchos cólicos.

2. Volver al café, al alcohol o a la chatarra rápidamente.

Este es, quizás, uno de los peores errores a nivel salud. Comenzar a ingerir alcohol, café o cualquier alimento irritante, inmediatamente después de una limpieza intestinal, pone en riesgo tu salud digestiva. Después de una desintoxicación, el cuerpo está mucho más sensible por lo que estos alimentos repercuten directamente sobre las paredes de su estómago e intestinos.

Muchas personas realizan este procedimiento para bajar de peso antes de una fiesta, para luego comer en abundancia y beber alcohol. Esta no es una buena decisión. Así como es necesario realizar un trabajo previo, también deberás realizar uno posterior. Suma alimentos de forma paulatina con una dieta saludable, dejando los irritantes para el final.

3. No ingerir proteínas.

Esto dependerá principalmente del tratamiento desintoxicante que practiques. Si estás realizando una limpieza intestinal de 1, 2 o 3 días puedes evitar las proteínas por el momento. Sin embargo, nunca realices un tratamiento de más de 3 días sin ingerir proteínas. El cuerpo las necesita, el hígado las utiliza para funcionar correctamente.

Puedes preparar un batido proteico o consumir alimentos sanos como lentejas, frijoles, pescados o aves de corral (alimentos orgánicos).

4. Cantidad insuficiente de fibra.

Si lo que deseas es mover toxinas y desechos, el organismo necesita de la fibra. Especialmente el colon será el que se beneficie de esto. Consume fibra a partir de frutas, verduras, semillas de lino trituradas, semillas de chía hidratadas o salvados.

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5. Consumir laxantes fuertes o hierbas laxantes adictivas.

Uno de los errores más comunes es utilizar la limpieza intestinal para bajar rápidamente de peso. Generalmente para ello, se utilizan laxantes de venta libre en farmacias o preparados de hierbas que prometen resultados mágicos. El uso excesivo, frecuente y descontrolado de laxantes puede derivar en una dependencia donde los intestinos dejan de moverse por su cuenta y dependen del estímulo externo. Ten cuidado con los preparados de hierbas para adelgazar, la cáscara sagrada o la senna ya que el uso prolongado puede ocasionar una adicción.

6. Usar hierbas antimicrobianas sin consumir probióticos.

Si utilizas fuertes hierbas desintoxicantes como la berberina, el orégano, el olivo o el ajenjo ten presente que además de eliminar parásitos, levaduras y microorganismos perjudiciales; acabarán con las bacterias saludables presentes en el tracto intestinal. Por este motivo, si bien las hierbas ayudarán a mejorar la eliminación de las toxinas, procura estar consumiendo una buena cantidad de probióticos que ayuden a reconstituir la flora (entre 15 y 30 millones de organismos por día).

7. No realizar consultas médicas.

Una limpieza intestinal sin supervisión médica puede resultar perjudicial. Si tomas medicamentos, si padeces de enfermedades crónicas como la diabetes, si sufres alguna condición autoinmune, tienes problemas renales o hepáticos, es necesario consultar a un especialista.

Sólo lleva a cabo limpiezas a base de frutas y verduras y por un tiempo poco prolongado. Recuerda que las hierbas o el consumo de laxantes pueden interferir en tu medicación o empeorar tu condición. En este caso consulta con un profesional de la salud, médicos o naturópatas.