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7 errores en la crianza de los niños que les impiden ser ADULTOS EXITOSOS.

7 Errores en la crianza que impiden a los niños llegar a ser exitosos.

Como padres, podemos tener muchos errores en la crianza de los niños. Sin embargo, este especialista se focaliza en aquellos específicos que impiden el éxito. Si deseas brindar a tus hijos las herramientas necesarias para que luego puedan convertirse en adultos exitosos, entonces deberás evitar estos 7 errores frecuentes.

¿Quién es Tim Elmore?

El Dr. Tim Elmore es especialista en liderazgo y se dedica a capacitar a jóvenes líderes de todo el mundo. Fundador de una organización sin fines de lucro con el objetivo de desarrollar líderes emergentes en escuelas públicas, universidades, empresas y organizaciones civiles.

Además, es autor de importantes best- sellers que brindan herramientas tanto a padres como a hijos. Es un comunicador dinámico que utiliza la oratoria, imágenes e historias para fortalecer a los líderes.

Para el especialista, un líder exitoso es aquel que puede trabajar al servicio de la escuela, de la casa y de la comunidad. Alguien que puede impactar en la sociedad que está inmerso y transformar el mundo desde su lugar. Para lograr estos líderes, es necesario que los padres eviten ciertos errores en la crianza de los niños.

7 ERRORES EN LA CRIANZA DE LOS NIÑOS.

  • Correr en su ayuda cuando no lo pidieron.

Este es uno de los errores en la crianza de los niños más frecuente y responde a aquellos “padres helicópteros”. Si bien estamos rodeados de peligros, el cuidado excesivo no educa. De esta manera evitamos que el niño busque la salida por sí solo, que genere herramientas para tomar decisiones y reponerse.

Así, los acostumbramos a que alguien siempre saldrá en su ayuda y se convierten en adultos dependientes.

  • No contarles los errores de nuestro pasado.

Los padres no deben ser los héroes perfectos a toda hora. Llegada la etapa adolescente nuestros hijos querrán saber más de nuestra historia. Es nuestro deber mostrarles que todos nos equivocamos y cuáles fueron las herramientas que utilizamos para salir adelante. Incluso realizar un análisis de adulto y recalcar todo aquello que aún no conocíamos y podría habernos ayudado.

Esto fortalecerá la relación, permitirá que se identifique contigo, brindará confianza sabiendo que puede contar contigo y sabrá que sus errores también tendrán solución.

  • No permitirles que asuman riesgos.

Psicólogos y especialistas en crianza de Europa han descubierto que aquellos niños que no afrontan riesgos, suelen ser muy temerosos de adultos. Debemos permitir que de pequeños corran lo más rápido que puedan, que experimenten con sus propias capacidades, que jueguen a caerse, que aprendan a defenderse. De lo contrario, podemos fomentar la vagancia, la insolencia y la falta de autoestima en su adultez.

  • No ser coherentes entre lo que hacemos y decimos.

Las incoherencias o las contradicciones son el peor enemigo de los padres, en cuanto a la educación de sus hijos. Por mucho tiempo, serás el ejemplo a seguir. Todos los ojos están puestos en ti. Es importante que durante la convivencia y en cada comportamiento, lleves a cabo todo lo que predicas.

  • Halagarlos en demasía.

Investigaciones actuales muestran que los niños que son demasiado halagados por los padres, poco a poco se dan cuenta que son ellos los únicos en creerle fabuloso. Así, el niño comienza a dudar de la objetividad paterna. Si bien los elogios son buenos, poco a poco los consideran poco reales.

Cuando elogiamos demasiado a nuestros hijos fomentamos que actúen sólo para la aprobación de los demás.

  • Confundir intelecto y madurez.

Aunque tengas un hijo muy inteligente y destacado a nivel intelectual, esto no lo convierte en alguien maduro. El mundo real está lleno de peligros, caminos diferentes, situaciones difíciles o, por el contrario, demasiado fáciles. Cosas con las que lidiar a diario y debe ser lo suficientemente maduro para enfrentarlas. Para ello, necesitará mucho más que su intelecto.

  • Confundir temor u obediencia, con buen comportamiento.

Los límites son necesarios para educar a nuestros hijos, sin embargo cuando estos son excesivos y originan temor, son contraproducentes. No es lo mismo un buen comportamiento porque conoce las consecuencias de sus actos; que obedezca lo que los padres dicen por temor a la penitencia.