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Adelgaza saludablemente controlando sólo tus cenas.

A lo largo de este tiempo, hemos descubierto múltiples formas de adelgazar: a través de batidos saludables, dietas milagrosas, reduciendo hidratos de carbono, eliminando azúcares, con infusiones… entre otros. Sin embargo, en esta oportunidad, te traemos un consejo saludable que te permitirá no pasar hambre ni sufrir en el intento por bajar de peso.

Sabemos que saltearse comidas es la peor manera de adelgazar, ya que nuestro metabolismo se relentiza. Realizar todas las comidas del día nos ayuda a mantenernos fuertes y a no pasar hambre. Ahora, descubrimos que la clave está en prestarle especial atención a una de todas esas comidas: la cena.

Continúa leyendo, hoy te contaremos brevemente cómo puedes bajar de peso día tras día cuidando tus cenas.

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¿Qué debemos saber de las cenas?

Citando el viejo refrán “desayuna como rey, almuerza como príncipe y cena como un mendigo” podemos graficarnos la cantidad de alimento que debemos ingerir a lo largo del día. Esto sucede porque a medida que transcurre el día, necesitamos cada vez menos energía, hasta por fin llegar a descansar por las noches. Esto sólo aplica a personas con una rutina diurna, ya que las personas con trabajos nocturnos o con una vida de noche muy agitada, necesitará consumir más calorías.

Además, cenar la ración correcta de calorías por la noche, permite que tengamos más apetito en las mañanas y podremos desayunar correctamente. Recuerda que el desayuno es la comida más importante del día. Durante la mañana es cuando más calorías debemos ingerir para comenzar el día con mucha energía y ayudar a las funciones cerebrales.

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De esta forma, repartiendo las calorías de acuerdo a cada comida, nuestro organismo logra regular su peso de forma natural. Es decir que, si ingerimos 2000 calorías diarias, no es lo mismo hacer 4 comidas de 500 calorías cada una; que hacer un desayuno de 700, un almuerzo de 550, una merienda de 450 y una cena de 300, por ejemplo. La segunda opción es la recomendada.

¿Cuál es el horario recomendado?

Según la Medicina Tradicional China, entre las 11 pm y las 3 am, nuestro organismo comienza un ciclo de trabajo donde se regulan las funciones de la vesícula biliar y las del hígado. Ambos órganos cumplen un papel fundamental en nuestro sistema digestivo y se encargan de que asimilemos mejor, o no, ciertos alimentos.

Para que esto suceda de una forma óptima, es necesario que hayamos hecho la digestión de los alimentos que ingerimos durante la cena. De esto podemos concluir que, el mejor horario para cenar, es hasta las 8 pm.

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¿Cuál es la cantidad recomendada?

La cantidad exacta depende del ritmo de vida de la persona, la cantidad de calorías recomendada por su masa corporal, ejercicios que realiza, etc. Lo ideal es no pasar hambre ni comer de más. Escucha a tu cuerpo y aprende a parar cuando estés lo suficientemente satisfecho. Muchas personas comen hasta sentirse mal, en ese caso, deberían haber parado mucho antes. Aprende también a no comer aunque haya comida sobrante en tu plato, por gula, por antojo o ansiedad.

De esta forma, no sentirás pesadez, facilitas tu digestión y evitas la inflamación. Te aconsejamos optar comidas saciantes y saludables para que no pases hambre y consumas pocas calorías.

Elige alimentos saciantes.

La manera ideal para no pasar hambre y poder descansar tranquilos, es elegir correctamente los alimentos. Para eso, debes tener en cuenta los que más cantidad de agua poseen, más cantidad de fibra y fáciles de digerir. Así, sentirás más saciedad, ingieres pocas calorías y ayudas a una correcta digestión.

Además de vegetales, puedes preparar tus alimentos con algas como el wakame, el agar- agar, kombu, espirulina o klamath. Agrégalas a tus salsas o guisados. A continuación te contamos algunos platillos fáciles, deliciosos y “llenadores”.

  • Verduras al wok: cocina brócoli, zanahorias, champiñones, maíz, huevo y brotes de soja.
  • Crema de verduras, avena y kombu.
  • Ensalada de brotes, manzana, apio y aguacate.
  • Gazpacho tradicional.
  • Hummus de garbanzo o guacamole con crudités.
  • Caldo de verduras con quínoa.
  • Espinacas con uvas pasas y piñones.
  • Crema de calabacín con curry y wakame.
  • Ensalada de guisantes, tomates y pollo frío.
  • Gelatinas de agar-agar, con trozos de manzana y canela en polvo.