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Aprende a calmar a una persona con autismo, con estos consejos sencillos.

Una persona con autismo puede sufrir rabietas y momentos de enojo profundo. Es necesario conocer a fondo todos los mecanismos y herramientas para ayudarle a lograr la calma y la tranquilidad. Es indispensable que el entorno de la persona que sufre este trastorno, se encuentre preparado y atento.

El autismo es un trastorno que impide el desarrollo cerebral normal, afectando las habilidades de comunicación y de sociabilización. A diferencia de los que muchos creen, se trata de un problema físico, específicamente químico del cerebro. Se cree que muchos genes están involucrados, incluso es un problema que puede llegar a ser hereditario.

Una persona con autismo puede ser extremadamente sensible y su forma de expresar los enojos es a través de rabietas o cuadros de nerviosismo profundo. Por este motivo, es importante que tanto sus cuidadores, como su entorno en general, se encuentren preparados e informados al respecto. Hoy veremos algunos consejos sencillos para calmar a una persona con autismo, en poco tiempo.

¿Cómo calmar a una persona con autismo?

1. Si la persona puede comunicarse: Habla tranquilamente, con voz pausada y nunca pierdas los estribos. Pregúntale qué sucede y en qué puedes ayudarle. Analiza sus gestos y lo que intenta transmitirte.

2. Si la persona con autismo no es comunicativa: Recuerda que son extremadamente sensibles y que cualquier factor externo les resulta un estímulo sensorial estresante. Apaga el televisor, la música, cierra las ventanas si ingresa mucho ruido del exterior, atenúa las luces y dale un momento para captar los cambios en el ambiente.

3. Presiona su cuerpo: El lenguaje corporal es muy importante para transmitirle seguridad, tranquilidad y confianza. Si la persona con autismo se encuentra sentada, párate detrás y cruza tus brazos sobre su pecho, presionando suavemente. Este abrazo le transmitirá paz.

4. Si realiza movimientos bruscos: Puede que comience a agitarse, sacudirse o golpearse. En primer lugar, quita de su alrededor cualquier objeto peligroso o que pudiera romperse. Luego, invítalo a descansar su cabeza sobre tu pecho o regazo.

5. Masajes: Si sabes que el contacto físico no es un problema, prueba brindarle algunos masajes relajantes. Muchos autistas suelen beneficiarse de ese contacto y logran tranquilizares. También bríndale algunas caricias en su cabeza, cabello y manos para que capte que todo está bien, que aquello que le molestaba ya no está.

6. Afecto: En todo momento, muéstrale afecto y serenidad. Si puedes hacer contacto visual sonríele, acaricia sus mejillas, bríndale palabras de tranquilidad, tómale la mano.

7. Sigue quitando estímulos: Si el sonido o la luz no eran las fuentes de incomodidad, quizás lo es alguna prenda. Analiza sus movimientos y si lleva ropa muy ajustada, de lana que pueda picarle, una bufanda que le incomode, suéteres demasiado holgados, etc. Retira el accesorio que puede estar molestándole, pero no debe quedar desnudo ya que eso también podría enfurecerlo.

8. Personas de confianza: Si están en un lugar muy habitado, quizás necesite retirarse y permanecer en solitario (con su cuidador). Si no desea moverse del lugar, invita a los demás a darle espacio o retirarse del lugar. La persona con autismo sólo debe quedar con su entorno de confianza.

9. Si aún no logras calmarle: Si notas que claramente algo sigue molestándole, pide ayuda. Puede sentir algún dolor o molestia que no captas y necesitarás de un especialista para atenderlo.