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Aprende cómo salvar la vida de tu niño si está atragantado

A pesar de nuestra exhaustiva supervisión, un niño puede ahogarse con mucha facilidad. Su pequeño tracto respiratorio puede verse obstruido por un pequeño trozo de alimento o por algún objeto que introduzca a su boca. Los niños no son conscientes del peligro que significa estar con juguetes u otras cosas y tienden a mascarlos, por lo que es muy común que se ahoguen con ellos.

Para evitar que tu niño se asfixie, hoy te enseñaremos las prácticas de primeros auxilios que necesitarás llevar a cabo para quitar lo que esté atorado en la garganta del pequeño. Será necesario actuar con mucha rapidez, claridad mental y concentración. Sigue estos consejos que te ayudarán a salvar la vida de tu niño ante un atragantamiento.

¿Qué hacer cuando un niño se atraganta?

  1. Primero, notarás que el niño intenta toser de forma involuntaria y luego se atraganta. También puede suceder que no puede toser y agita sus brazos con energía. La tercera opción es la más peligrosa ya que hay niños que no tosen y tampoco reaccionan ante la asfixia. En cualquier caso, el primer síntoma es una coloración azulada en sus labios y los ojos lacrimosos.
  2. Si el niño tose sin problemas, no existe un gran riesgo de asfixia. Por el contrario, ayuda a que el niño continúe tosiendo hasta expulsar el objeto. Esto no implica un atragantamiento grave. Con mucho cuidado, puedes observar si el objeto se encuentra en la parte frontal de la garganta y quitárselo con cautela.
  3. En caso contrario, si el pequeño no puede salir de su atragantamiento y notas que se le dificulta la respiración, puedes hacer las siguientes maniobras:
  • Si el niño es menor de un año: Siéntate y colócalo sobre el muslo de tu pierna, o sobre tu antebrazo. La posición es boca abajo y con la cabeza más abajo que su cuerpo. Luego dale algunas palmadas en su espalda para que el objeto se quite. Si notas que esto no funciona, voltéalo y presiona en el centro de su pecho con tu dedo índice y medio.
  • Si el niño es mayor a un año: Ambos de pie, colócate detrás de él. Inclínalo suavemente hacia adelante y rodea su tórax con tus brazos. Une tus puños y realiza una presión en seco, en la boca de su estómago. Procura que la presión sea precisa en vez de fuerte. Ten presente que los huesos del niño son frágiles y están desarrollándose por lo que puedes ocasionarle una fractura.

Recuerda, ante todo, mantener la calma. Calma para hacer las maniobras necesarias, o para pedir ayuda, o para evitar lesionar al niño, ya que una fuerza mal realizada puede afectar negativamente la situación.

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