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¡Atención! Lo que debes saber antes de consumir las famosas semillas de Chía.

La Chía, denominada salvia hispánica, es una planta originaria de Centro América que se popularizó en los últimos años por ser muy beneficiosa para la salud. Su principal característica se debe a que es una de las especies vegetales con más concentración de ácido graso alfa linolénico Omega 3.

De esta planta, lo que se consume normalmente son sus semillas. De ellas se aprovechan sus aportes de boro, calcio y múltiples vitaminas esenciales para nuestra salud general. Es un alimento altamente energizante que ayuda a regular los niveles de azúcar en sangre. Las puedes consumir en batidos, zumos naturales, ensaladas, guisados, etc.

Más allá de sus excelentes valores nutricionales, las semillas de Chía deben su éxito a una propiedad muy utilizada en las dietas para adelgazar. Debido a su acción expansiva, es decir el aumento de su volumen, es un alimento que provee de saciedad por mucho más tiempo. Esto puede durar hasta horas lo que ayuda a controlar el apetito, sufrir menos a la hora de realizar una dieta y mantener control sobre la ansiedad. Es, principalmente, sobre esta propiedad que queremos hacer hincapié.

Precauciones a la hora de consumir semillas de Chía.

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La principal advertencia respecto al consumo de Chía es que, el aumento repentino en el tamaño de las semillas, puede resultar perjudicial para la persona que las consume. Rebecca Rawl, una especialista en salud pública, ha publicado una investigación denominada “El impacto de la semilla de Chía en el esófago”. Puedes encontrar esta publicación en el blog del Colegio Americano de Gastroenterología.

El estudio pone el foco de atención sobre el hecho de que las semillas de esta planta pueden aumentar su volumen 27 veces su peso en agua, absorbiendo y expandiéndose como resultado de la hidratación. Por este motivo, las personas con problemas digestivos, gastritis, reflujo o antecedentes de problemas de deglución, no deberían consumirlas, ni tomarse a la aligera esta advertencia.

La manera correcta de consumir chía es hidratándola previamente. El remojo debe ser suficiente hasta advertir que ya ha aumentado el máximo de su tamaño para evitar que logre su mayor expansión dentro del esófago. Si esto ocurriese, se produciría un atascamiento doloroso dentro del cuerpo y su extracción puede ser complicada. Para ello, los especialistas utilizan herramientas endoscópicas con el fin de ingresar al tracto digestivo y remover las semillas que producen el atoramiento.

Algunos consejos a tener en cuenta.

    • Consume sólo semillas provenientes de América, ya que las que vienen de China suelen provenir de cultivos contaminados y resultan perjudiciales para el organismo.
    • Si sólo encuentras semillas chinas, deberás someterlas a procesos de limpieza y desinfección ya que algunas no cumplen con la reglamentación de higiene y pueden contener E. Colli.
    • Procura consumir Chía pura, controla que los granos no estén mezclado ni adulterados.

Antes de consumir Chía es necesario que consultes con un especialista, quien deberá determinar si presentas, o no, alergias a este tipo de alimentos. También deberás consultarle si aconseja el consumo cuando estás embarazada, si amamantas o si tienes problemas gastrointestinales.