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Científicos aseguran que rezar mejora la salud y evita que las personas enfermen.

Si nos sentimos angustiados, deprimidos, ansiosos o preocupados por algo, una manera de aliviar esas emociones y otras más, aún si no somos creyentes, es a través de la oración. Estudios recientes demuestran que rezar mejora la salud.

Para los devotos no es novedad que rezar mejora la salud. Pero ahora, científicos en Estados Unidos y de San Petesburgo en Rusia, avalan esta teoría con estudios  determinantes.

Dichas investigaciones  modernas comprobaron que la religiosidad y la fe alargan la vida. Los que rezan plegarias aumentan su esperanza y su organismo lo refleja en un aumento de las defensas. Viven una mejor calidad de vida, con más salud y con más bienestar personal que los ateos. Existe una evidencia científica que dice que rezar mejora la salud. A más fe, más salud. La oración tiene poder curativo.

Las personas religiosas tienen más recursos para superar situaciones difíciles en la vida y acuden al poder de la espiritualidad para lograr un eje. La fe y las creencias religiosas ayudan a controlar el estrés y las depresiones. Algunos científicos han llegado a comparar los beneficios de la actividad religiosa y la espiritualidad en personas de edad avanzada, con los beneficios del ejercicio físico. En ambos casos podemos decir entonces que rezar mejora la salud y prolonga la existencia humana.

Según los especialistas de los principales hospitales y universidades de Estados Unidos el acto de rezar implica un proceso relajante y reconfortante, pues aumenta la seguridad en uno mismo. Un estudio previo realizado indicaba que nada menos que el  75% de los norteamericanos rezan como una manera de aliviar sentimientos negativos, como la tristeza, la angustia, preocupación o ansiedad.

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Rezar mejora la salud… ¿qué opinan los científicos?

Según Harold G. Koenig de la Universidad de Duke,

“algunas investigaciones han demostrado que a través de la oración, las personas pueden evitar enfermarse y, una vez enfermas, pueden lograr una curación más rápida”.

En la Universidad de Duke además han demostrado que después de cualquier ceremonia espiritual, entre las que se encuentran los rituales religiosos como las misas, la presión arterial se normaliza y también lo hacen los otros valores medidos en sangre. De allí es que aseguran que rezar mejora la salud.

Según el profesor Slezin, director del Laboratorio de Neuropsicología del Instituto de Investigación y Desarrollo de neuropsicología en San Petersburgo:

“la oración es un poderoso remedio y no solo regula todos los procesos en el cuerpo humano, sino que también restaura la estructura dañada de la conciencia.”

El profesor Slezin fue capaz de investigar si rezar mejora la salud y sus conclusiones fueron determinantes. Entre los estudios realizados, pudo observar que un monje orando logra encuadrarse completamente fuera de su corteza cerebral, actividad que se encuentra principalmente en niños de hasta tres meses, al sentirse seguros cerca de sus madres. A medida que crecemos las personas vemos reducida cada vez más la sensación de seguridad y se incrementa la actividad cerebral. La actividad solo se reduce durante un profundo sueño o durante la oración. De allí la aseveración de que rezar mejora la salud.

En definitiva, decimos entonces que las personas creyentes y religiosas experimentan una mejor salud física- psíquica y se adaptan mejor a las circunstancias y al entorno. Llegando a la conclusión de que rezar mejora la salud.  Incluso podríamos afirmar que orar es una herramienta eficaz a la hora de abandonar otro tipo de emociones negativas, como el resentimiento, la culpa y ayuda a pedir perdón, como así también a perdonar.