Cómo afecta la soledad, la salud de los adultos mayores.

A la hora de refugiarnos en nosotros mismos, la soledad suele ser una buena aliada. En algún momento de nuestras vidas necesitamos pasar momentos a solas, despejar la mente, ordenar los pensamientos y aclarar los sentimientos. Incluso es un buen refugio cuando nuestro alrededor nos agobia. Es un buen escondite cuando no queremos enfrentar la verdad, cuando nuestro corazón está roto o cuando nuestra mente está llena de ira.

Sin embargo, en algún momento no muy lejano, todo empieza a calmarse y el sol comienza a salir nuevamente. Es ese preciso instante donde necesitamos nuevamente de la familia, los amigos, la contención de un abrazo y las risas compartidas. Como seres sociales que somos, necesitamos de los otros para vivir. Son pocas las personas que deciden vivir la soledad como una elección personal. La mayoría de las personas solas se encuentran en esa situación porque es lo que “pueden”, no lo que “quieren”. 

Sentir que le importamos a alguien, que están esperando por nosotros, que disfrutan nuestra compañía son satisfacciones impagables que la vida nos regala. Sin embargo, con el paso del tiempo y la llegada de la vejez, estos momentos comienzan a ser cada vez más esporádicos. Es alarmante el número de adultos mayores que sufren abandono por parte de su familia. Nuestros ancianos se ven obligados a recluirse en lo más profundo de la soledad sin voz para reclamar o pedir.

En los últimos años, numerosos estudios se han enfocado en lo perjudicial para la salud, que puede llegar a ser, el abandono de las familias. Los adultos mayores sufren silenciosamente y el cuerpo se manifiesta al respecto.  Enfermedades como la demencia, enfermedades cardiovasculares, hipertensión y problemas mentales están relacionadas con la infelicidad que les genera el abandono. De esta forma, también se ha comprobado que el adulto mayor en situación de soledad es propenso a una muerte prematura, comparado con un anciano que cuenta con el apoyo familiar.

¿En qué les afecta la soledad? 

La soledad, cuando no es optativa, resulta muy negativa para el estado de salud general de nuestro organismo. Se estima que el 10% de los adultos mayores padecen una soledad somática o maligna.  Es decir, una soledad que afecta tanto a su estado emocional como físico.  De todos ellos, el 70% padece una enfermedad grave o crónica asociada a la soledad.

Pero, ¿por qué sucede esto? ¿Cómo puede la soledad enfermar el organismo? Esto se debe a que el estado de soledad absoluta, provoca en el cerebro, las mismas reacciones y estímulos que el estrés crónico. Ambos problemas provocan una reacción negativa por parte del sistema endócrino y del sistema inmunológico. Cuando se produce este desajuste en los sistemas, el organismo queda predispuesto a padecer múltiples enfermedades.

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Manuel Martín Carrasco, director del Instituto de Investigaciones Psiquiátricas, se mostró preocupado por esto y afirmó que las enfermedades más comunes, asociadas a la soledad son: la hipertensión arterial, la diabetes, los casos repetidos de infecciones en todo el cuerpo, la ansiedad y la depresión.

Cuando hablamos de adultos mayores, estas enfermedades son más severas y directas, debido a que su organismo ya no posee la misma resistencia que antes. Además, sus sistemas ya no cuentan con los mismos mecanismos de defensas y son más vulnerables a los cambios, no pudiendo adaptarse con facilidad a las situaciones adversas. Síntomas propios de la vejez, aunque si le sumamos problemas en su estado de ánimo y el desgano normal de sentirse solos, los cuadros pueden empeorar significativamente.

Los especialistas han manifestado que el abandono de los adultos mayores y la soledad consecuente, es un problema que va en aumento. Se cree que en unos años, podría determinarse como una enfermedad en sí misma a nivel mundial. Algunos expertos en el tema manifiestan una mejora en aquellos adultos que comienzan a tener una vida social activa. Se considera que las relaciones sociales pueden garantizar una mejor calidad de vida para las personas que se sienten abandonadas.

En el Reino Unido, un grupo de 40.000 voluntarios, presididos por David McCullough de la Organización Women’s Royal Voluntary Service se encargan de brindar compañía y contención a adultos mayores. De esta manera, la problemática de la soledad y sus consecuencias en la salud han sido paulatinamente tratadas, con el fin de erradicarlas por completo. El objetivo es que ningún anciano vuelva a sentirse abandonado, ni solo. Las estadísticas confirman que la gran mayoría de adultos a partir de los 65 años se sienten solos y abandonados.

Por falta de políticas públicas, esta organización pone el foco de atención sobre aquellos adultos mayores que, en un estado de abandono, han perdido movilidad, padecen enfermedades crónicas o experimentan enfermedades mentales. La asociación brinda cobijo, alimento y, sobre todo, acompañamiento.

¿Cuál es la solución?

El principal factor a tener en cuenta, es el tipo de vida social que el adulto mayor llevó a cabo durante toda su vida. Muchas veces dejar el trabajo o el alejamiento de la familia son el desencadenante que los lleva a la reclusión. Con un correcto acompañamiento de familiares y amigos, la persona puede encontrar otra actividad que llene sus espacios como lo hacía el trabajo, anteriormente.

Sin embargo, es más difícil dar tratamiento a personas que tuvieron problemas para sociabilizar durante toda la vida. Generalmente están marcados por el rechazo o la vergüenza y sienten miedo de emprender nuevas amistades o de concurrir a espacios nuevos  y desconocidos.

Se pueden llevar a cabo tratamientos especializados, diseñados específicamente para cada adulto. También existen grupos de apoyo que los ayudarán a reintegrarse en la vida social. Incluso existen espacios abiertos y públicos donde adultos mayores que se encuentran solos van a acompañarse entre sí, festejan las fiestas juntos y hasta los cumpleaños.

Una conversación amena, un café compartido, una visita espontánea puede mejorar la calidad de vida de cualquier adulto mayor, no dudes en llevarlo a la práctica.