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Cómo manejar el enojo y dejar de reaccionar impulsivamente. ¡CONSEJOS PARA NUESTRO BIENESTAR!

Saber manejar el enojo es esencial para mantenernos en equilibrio, no sucumbir a la ira, preservar nuestras relaciones sociales y, especialmente, para lograr un bienestar emocional importante. Si te consideras alguien muy reaccionario, sigue estos consejos que seguramente lograrán enfocarte en el objetivo.

El enojo es una respuesta a algo que nos afecta a nivel emocional y personal. Sin embargo, es importante analizar las situaciones y saber reconocer aquellos factores que no requieren de nuestra energía y bienestar.

El enojo nos ciega, nos dificulta el pensamiento y es más probable actuar por impulso. Muchas veces debemos entender que los demás no buscan enojarnos, lastimarnos o afectarnos. Tener la mente clara, realizar un análisis profundo del caso y, sobre todas las cosas, entender que el otro no siempre tiene malas intenciones, que no actuará como nosotros esperamos y que es preciso mantener la calma para nuestro propio beneficio, es indispensable a la hora de manejar el enojo. Con estos consejos claves, lograrás ser menos reaccionario, en poco tiempo.

Cómo manejar el enojo efectivamente.

1. Piensa que el otro, es otro.

Quizás no conocemos a la otra persona a fondo, quizás está pasando por un mal momento, quizás no actúe como nosotros esperamos simplemente, porque no puede leernos la mente. El otro piensa diferente, analiza diferente y siente diferente. Incluso puede tener problemas para expresarse. Antes de reaccionar, repregunta. Formula nuevas ideas, parafrasea y procura que no haya malos entendidos de ningún lado.

2. Analiza si lo que crees es verdad absoluta.

Una buena manera de manejar el enojo es analizar si lo que yo sostengo es una verdad absoluta. Muchas veces lo que creo que es verdad, sólo lo es para mí o lo es en ciertas circunstancias particulares. Replantea si no prejuzgas, juzgas o consideras a los otros en una situación inferior a la tuya. Ten en cuenta que no eres mejor que nadie que opina diferente a ti, ni una víctima. Sólo son opiniones diferentes y muchas de ellas, no podrán estar en sintonía jamás y podemos vivir con ello sin entrar en conflictos.

3. Siente compasión.

Otra manera de empatizar y manejar el enojo es a través de la compasión. Esa persona que llegó tarde, esa persona que no sonríe, esa persona extremadamente sensible, quizás está pasando por un pésimo momento. Antes de reaccionar de manera desmedida, puedes apartarte de la situación y no gastar energías en conflictos cuando realmente no valen la pena. También puedes cruzarte con alguien como tú que, ante un impulso, actúa sin pensar demasiado en las consecuencias. Mantener el control en ti mismo, también será una manera eficaz de mantener el control de la situación en general.

4. Anticípate.

A todos nos ha pasado que las cosas se toman mejor o peor dependiendo de quién vengan. Si no te gusta cómo se dirige cierta persona del trabajo, si conoces a alguien que sólo critica y a ti no te va, aléjate. Anticípate a situaciones que sabes que no podrás manejar o que te sacan de tus casillas.

5. Dialoga.

Siempre, el diálogo abre fronteras. A través del diálogo escapamos de malos entendidos, nos hacemos entender, escuchar y podemos expresar hasta nuestros sentimientos. Si las palabras no son lo tuyo, practica con alguien de confianza expresando todo lo que sientes y todo aquello que te enoja. Poco a poco podrás canalizarlo y mejorar tus impulsos.