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Conoce 11 artículos comunes cancerígenos que guardas en tu hogar. ¡Cuidado con las toxinas!

Estos artículos comunes cancerígenos resultan un gran peligro para ti y toda tu familia. Además de contener alérgenos y sustancias tumorales, pueden provocar daño cerebral y acumular una gran cantidad de toxinas en tu hogar.

Nuestro hogar es nuestra fortaleza. Allí queremos descansar, sentirnos protegidos y seguros. Tanto nosotros como nuestra familia nos sentimos a salvo dentro de las paredes de nuestra casa, lo último que pensamos es que muchos de los productos que utilizamos a diario son nuestra principal amenaza.

Estos artículos comunes cancerígenos son potencialmente dañinos y pueden causar efectos negativos sobre nuestra salud a lo largo del tiempo. Para evitarlo, es necesario conocerlos, leer bien las etiquetas y utilizarlos con mucha prudencia.

Hoy te mostramos los 11 artículos comunes cancerígenos que debes evitar si deseas contar con buena salud y cuidar a tu familia.

11 artículos comunes cancerígenos.

Los siguientes artículos comunes cancerígenos podrían estar trayendo perjuicios a tu salud y a la de toda la familia. Analiza los posibles daños y evita al máximo el uso de:

1. Productos de limpieza.

La mayoría de los productos de limpieza son artículos comunes cancerígenos. Están fabricados a partir de sustancias químicas tóxicas, la mayoría de ellas volátiles. Los vapores químicos contaminan el aire de nuestro hogar, promueven la acumulación de toxinas y son absorbidas por nuestra piel. Incluso el respirarlas afecta a las funciones pulmonares.

Utiliza estos productos sólo si es necesario, aunque también puedes fabricar limpiadores caseros más seguros, menos contaminantes y nada perjudiciales.

2. Pasta dental (dentífricos).

La mayoría de las pastas dentales contienen fluoruro y triclosán (un potente antibacterial y fungicida) que no pueden ser sintetizados por el organismo y se acumulan en nuestro cuerpo. En el mercado puedes encontrar pastas orgánicas, otras sin triclosán o elaborar las tuyas a base de productos naturales.

3. Desodorantes ambientales.

Respirar continuamente los vapores de los ambientadores, además de afectar nuestra capacidad pulmonar, los gases y los aromas artificiales de estos productos se relacionan con el cáncer de mama, según últimos estudios. Para evitarlos, realiza tus propios ambientadores con un poco de agua hirviendo y algunas esencias o cáscaras de frutas cítricas.

4. Higiene y cuidado personal.

Casi todos los productos de cuidado personal son artículos comunes cancerígenos colmados de toxinas como: parabenos, lauril sulfato de sodio, oxibenzona, etc. Químicos y aditivos artificiales que se acumulan en nuestro organismo y no somos capaces de eliminarlos naturalmente. Sólo el 10% de los productos de cuidado personal han realizado una prueba de toxicidad en humanos. El resto se hace en animales o en pruebas de laboratorio.

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5. Artículos de cocina.

Desde el teflón de las cacerolas o el plástico de los contenedores para la nevera, hasta las latas de conservas, todos son potencialmente peligrosos si no se manipulan con cuidado. Procura no dañar el teflón de las ollas para que éste no se filtre en los preparados o utiliza cacerolas de hierro fundido para prevenir. Lee muy bien las indicaciones de los plásticos de los contenedores y sólo utiliza plástico seguro; aunque los recipientes de vidrio son más aconsejables. Ten cuidado con las latas de conservas y evita que se dañen, pero elige siempre productos frescos sobre los enlatados.

6. Zapatos.

¿Sabías que los zapatos también son artículos comunes cancerígenos llenos de toxinas? Quítatelos al entrar a tu hogar para mantenerlo limpio. A lo largo del día y en la calle, juntas un millar de microbios y patógenos que deberías dejar fuera.

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7. Alimentación.

Muchos de los alimentos que consumimos a diario son artículos comunes cancerígenos. Es necesario eliminar la comida procesada, evitar la carne de animales alimentados con engorde y los vegetales convencionales. Siempre son mejores los alimentos orgánicos, no industrializados, carnes magras alimentadas naturalmente.

8. Agua.

El agua corriente puede contener arsénico, fluoruro y mucho cloro. Para evitarlo coloca un filtro de agua que elimine partículas, toxinas y metales pesados de ella.

9. Colchones.

Mientras dormimos también inhalamos toxinas o éstas se adhieren a nuestro cuerpo. Esto sucede si tu colchón tiene una funda plástica elaborada con químicos peligrosos, o si tiene una capa de aislante sintético. Esto lo puedes evitar si adquieres colchones realizados con látex orgánico o si elaboras un colchón de lana o algodón.

10. Ropa blanca.

Lo mismo sucede con sábanas, edredones, alfombras, etc. Frecuentemente están tratados con triclosán para evitar microbios y con otras sustancias petroquímicas. Cambia a materiales orgánicos como algodón, lino, lana, alfombras de sisal, bambú, etc.

11. Mantas eléctricas.

Dormir con mantas eléctricas es dormir bajo un cableado potencialmente peligroso que nos deja expuestos a campos electromagnéticos innecesariamente. Sustituye las mantas eléctricas por otras elaboradas con lana.