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Conozca La huella emocional de nuestros abuelos

“Los abuelos sostienen nuestras manos por un rato, pero nuestros corazones para siempre” (Anónimo).

Los abuelos son personas que están allí para dar cobijo. Un abuelo representa mucho más que cualquier otro familiar. El abuelo es un refugio seguro, unos brazos abiertos, una oreja que no se cansa, sonrisas que no cesan. El abuelo representa el amor multiplicado, el consejo con esperanza.

Los abuelos son únicos y dejan marcas imborrables en nuestro corazón. Estén o no con nosotros, sus recuerdos, consejos y cariño nos acompañarán para siempre. Incluso ese legado de amor podrá ser transmitido a nuestros propios hijos. Huellas que sólo ellos pudieron dejar y de quienes jamás olvidaremos.

La relación nieto-abuelo, es una unión diferente e insustituible. Es una relación de juego permisivo, consejo abierto y confianza mutua. Es la enseñanza con el ejemplo y la palabra reponedora. El abuelo está colmado de historias interesantes que no conocen fin. El nieto brinda la posibilidad de redescubrir el mundo, la naturaleza y el amor. Un mundo que, muchas veces, los abuelos olvidaron con los años. Juntos se permiten ser felices y llevar la ternura a la máxima expresión.

Las historias con los abuelos no tienen fin. El mejor regalo que un hijo puede darte, es un nieto. El mejor amigo que la vida te presentará es tu abuelo, esa persona que te vio venir al mundo y te esperó con las manos llenas de amor y una sonrisa que te acompañará por siempre.

El legado emocional de los abuelos.
“Si hubiera sabido cuán maravilloso es tener nietos, los hubiera tenido primero” (Lois Wise)

Su olor particular, la suavidad de sus manos, su voz que calla un sinfín de historias, el calor de sus sonrisas, el fuego de sus miradas… los abuelos parecen llevar el amor hacia otro nivel. Están allí para dejarnos enseñanzas, no para imponernos nada. Están allí para acompañarnos y guiarnos, dejando que cometamos nuestros propios errores. Están allí para escucharnos, no para juzgarnos.

Su andar cansado y las arrugas que surcan su piel nos recuerdan cuán dura puede ser la vida, aunque se puede vivir con mucho amor y felicidad. Su legado emocional está envuelto en cada receta, en el olor de las galletas recién horneadas, en el olor a madera, en el chocolate caliente. El amor de los abuelos puede vislumbrarse en cada una de sus acciones, en el cuidado de cada detalle.

De adultos, los nietos nos enfrentamos continuamente a los “como decía mi abuela”, “como hacía mi abuelo”. Sus enseñanzas fueron muchas más de las que se hablaron. Cada vez que tejemos, cada vez que realizamos sus recetas, cada vez que tomamos una herramienta de trabajo, nuestros abuelos vuelven para mostrarnos nuevas verdades, para seguir impartiendo su sabiduría.

El amor de los abuelos también se ve en el respeto y la incondicionalidad que colma las relaciones. Un abuelo es la única persona que puede desobedecer a los padres y correr a los brazos del niño castigado. El abuelo enseña con dulzura, sin dejar de ser exigente.

Cimientos fuertes.

Entre todas sus enseñanzas, los abuelos nos dan la posibilidad de entender el tiempo de forma lineal. El abuelo te acerca tus antepasados y te otorga personalidad. Puede hacerte ver un papá o mamá de niños, con sus inseguridades y temores. Son capaces de demostrarte que todos tenemos una historia, venimos de un lugar y compartimos un pasado.

El abuelo da otra visión de la familia y da un nuevo sentido a la palabra compartir. Incluso, el abuelo es alguien que debemos compartir, no sólo con los hermanos como sucede con los padres, sino también con primos que compiten por un lugar protagonista. Los abuelos poseen amor y atención para todos por igual, una carga inagotable.

Héroes para siempre.

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Más allá de la edad, todos los nietos necesitamos de los abuelos. De adultos, todos fantaseamos con la idea de volver un segundo el tiempo atrás y recibir una palabra de aliento, un abrazo reconfortante y un subidón de energía. Ese poder de superarse que sólo los abuelos pueden despertar en nosotros.

Cabellos blancos, es recuerdo
un sin fin de vida
es el abrigo de un tesoro
de memoria y sabiduría
es una expresión de vanidad
de un cuento de nostalgia
por la mocedad perdida.

Cabellos blancos de mi abuelo
cabellos blancos de mi papá
de cabellos blancos, también yo
son el símbolo de pureza
es la ley de naturaleza
volteas hacia el cielo
mirando a Dios y su Grandeza.
(Moises L.N.)

Porque sólo ellos lo podían hacer, porque sólo a ellos se lo podíamos permitir. Por esto y mucho más, ellos serán nuestros héroes por siempre.