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Consejos para combatir el hígado graso utilizando Café

Cafe para tratar hígado graso
En la actualidad, y debido a que nuestra dieta nos determina un gran porcentaje de nuestra calidad de vida, los investigadores invierten mucho de sí para curar enfermedades relacionadas a la obesidad o a la mala alimentación. El problema de hígado graso se está generalizando en un gran porcentaje de la población.

El café, en cuanto a alimentación, tiene muy mala fama. Sin embargo, es la segunda bebida más consumida después del agua: se bebe alrededor de 400 millones de tazas diariamente en todo el mundo. Partiendo de esta base, es que los científicos decidieron estudiar los efectos beneficiosos de la cafeína en nuestro cuerpo. El resultado es que, mientras se haga un consumo moderado, el café puede ser provechoso para el tratamiento de algunas enfermedades. Entre ellas, el hígado graso (no alcohólico).

Cuando el café de alta cuantía es consumido en exceso (más de 4 tazas a diario), sí es perjudicial para la salud y eso no debemos olvidarlo. En especial, desarrolla problemas cardíacos y eleva la tensión arterial. Sin embargo, es nuestro objetivo, analizar también cómo incide positivamente en nuestro cuerpo.

Estudios que lo avalan

Hace algunos años, se descubrió que el café ayudaba a prevenir enfermedades como el alzhéimer, la diabetes y el párkinson. Esta noticia, además de ser novedosa, resultó revolucionaria para médicos y nutricionistas. El consumo moderado de café podía ser, a partir de ese momento, un efectivo tratamiento de diversas enfermedades.

  • Previene el desarrollo de diabetes.
  • Previene de cánceres relacionados con la obesidad y el estrógeno, como el cáncer de endometrio.
  • Es uno de los más potentes antioxidantes naturales, es decir que nos ayuda a combatir los radicales libres que envejecen las células de todo el organismo.
  • Reduce el riesgo de cirrosis.
  • Reduce los dolores de cabeza (migrañas).
  • Nos mantiene con energía y nos permite concentrarnos.
  • Es beneficioso para la digestión y el hígado en general: el café aumenta la flora bacteriana, estimula la secreción gástrica, es decir que activa la producción biliar ayudando en el proceso digestivo. A su vez, protege al organismo de desarrollar cáncer de hígado.

Actualmente, estudios realizados por el Instituto Nacional del Cáncer de Bethesda (Maryland, Estados Unidos) y por la Universidad de Duke en Estados Unidos de América (entre varios otros) comprobaron que la cafeína también es beneficiosa para tratar problemas hepáticos como:

  • Hígado graso.
  • Fibrosis hepática avanzada en personas con hígado graso.
  • Enfermedad degenerativa del hígado.

La cafeína, a diferencia de lo que hemos creído durante mucho tiempo, es un buen complemento para nuestra dieta. Combate eficazmente la grasa q se puede acumular en el hígado, previniendo así el diagnóstico de hígado graso.

En las personas que ya lo padecen o a las que se les ha diagnosticado fibrosis hepática, pueden consumir café porque disminuye la producción de tejido conectivo (fibrosis) en el hígado. Evitando que la fibrosis avance o aparezca (en pacientes de hígado graso no alcohólico).

Por otro lado, los estudios confirman que el compuesto diferente a la cafeína, que contiene el café, es igual de beneficioso. Se estudiaron más de 27 mil voluntarios mayores de 20 años para realizar la investigación. Analizaron, en primer lugar, que todos tuvieran aproximadamente los mismos hábitos alimenticios y realizaran más o menos las mismas actividades físicas. Es decir que no estudiaron gimnastas, sino gente común mientras realizaban sus tareas diarias. Midieron las funciones del hígado a través de los niveles sanguíneos y concluyeron que los que consumían alrededor de tres tazas de café diariamente, tenían niveles menores de enzimas hepáticas, es decir gozaban de mejor salud hepática.

Ahora puedes disfrutar del café sin miedo. Recuerda: El consumo debe ser moderado, la dosis recomendada es de 2 a 3 tazas diariamente.