Desarrollan una espina dorsal biónica, una nueva esperanza para pacientes con parálisis permanente.

Un nuevo desarrollo tecnológico ha llegado para revolucionar el mundo, especialmente para aquellos pacientes que sufren algún tipo de parálisis, los cuales podrán volver a caminar en poco tiempo. Esta espina dorsal biónica comenzará a ser probada en pacientes humanos a comienzos del 2017.

Los encargados de revolucionar el mundo, fueron científicos australianos, quienes crearon un dispositivo de apenas 3 cm capaz de utilizar el subconsciente del paciente para devolverle la capacidad de andar. Conoce todo acerca de este invento denominado “espina dorsal biónica” que será probado en organismos humanos durante el 2017, en el Hospital Royal Melbourne de Victoria, Australia.

¿En qué consiste la espina dorsal biónica?

Como mencionábamos, el pequeño aparato tiene sólo 3 cm de largo y pocos milímetros de ancho. Consiste en un stent de metal, también llamado “stentrodo” con la capacidad de “leer el cerebro”. Además, el dispositivo ha sido meticulosamente estudiado y se ha logrado conseguir un producto lo suficientemente flexible como para doblarse, comprimirse y estirarse sin sufrir ningún tipo de daño. 

Esta espina dorsal biónica, llamada así por sus creadores debido a su función, se implanta dentro de un vaso sanguíneo ubicado cerca del cerebro y es capaz de leer las señales eléctricas cerebrales. Una vez que recepta las señales, puede enviarlas a un exoesqueleto que las interpreta y puede moverse. El dispositivo también puede comunicarse con una silla de ruedas o con otros miembros biónicos. 

En la parte externa, la espina dorsal biónica, cuenta con electrodos capaces de captar las señales neuronales y transmitirla a un pequeño dispositivo ubicado bajo la piel del paciente. El mismo, estará a la altura del pecho y se encarga de interpretar las señales, transformarlas en comandos y finalmente enviarlas a los dispositivos biónicos ordenándoles que se muevan, a través de bluetooth.

El proyecto está dirigido a pacientes parapléjicos o tetrapléjicos que tienen poca o escasa movilidad. Incluso puede adaptarse a sujetos paralíticos que posean extremidades biónicas.

Está previsto acabar con los últimos detalles durante este 2016, para en el 2017 comenzar la experimentación en humanos. Los primeros ensayos consistirán en implantarlo sólo en tres pacientes del Hospital Royal Melbourne de Victoria, Australia. Dichas personas deberán ser pacientes conocidos del hospital, cuyo historial clínico ha de ser estudiado, analizado y minuciosamente conocido por los especialistas.

¿En qué consistirán los ensayos preliminares?

El dispositivo será introducido en el cuerpo de los sujetos a través de una pequeña incisión a la altura de la nuca. Ya en los vasos sanguíneos del sector, se buscará depositar la espina dorsal biónica sobre la corteza motora cerebral (esta corteza es la encargada de emitir los impulsos eléctricos que luego originan movimientos voluntarios del cuerpo). Cuando se aloja en el sector correcto del cerebro, allí se expande y queda fijado contra las paredes del vaso sanguíneo.

En este momento, la operación ha concluido. Se retira el catéter que se utilizó para fijarlo y el paciente puede comenzar a experimentar algunos cambios. En un principio, los pacientes no sabrán cómo funciona pero con entrenamiento y ayuda de los especialistas, en poco tiempo se logra comenzar con la movilidad.

Las nuevas tecnologías empleadas al desarrollar este producto, han permitido crear un dispositivo flexible, biocompatible y extremadamente pequeño como para lograr desplazarlo por un diminuto vaso sanguíneo.

A continuación te presentamos un video explicativo, donde podrás observar en detalle como es el procedimiento de implantación.