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Descubre 10 señales de desequilibrio hormonal en mujeres.

Las hormonas juegan un papel muy importante en todo nuestro cuerpo, interviniendo en las funciones de la mayoría de los órganos. Son transmisores químicos cuya función es afectar en la función de las células. Se producen en las glándulas endócrinas y en las células epiteliales e intersticiales.

Día tras día culpamos a nuestras hormonas de múltiples situaciones sin conocer en profundidad las causas. Nuestro humor, las emociones, el estado de la piel, inflamación gástrica, el sueño, etc. pueden resultar afectados por las hormonas. La realidad es que un desequilibrio hormonal es causante de variados síntomas en nuestro cuerpo y podemos vernos realmente perjudicados. Por esto, te contamos las 10 señales principales de este trastorno.

¿Cuáles son las causas de un desequilibrio hormonal?

Diversas causas pueden generar un desequilibrio hormonal. Enfermedades crónicas o condiciones particulares a lo largo de nuestras vidas son capaces de desencadenar un desequilibrio tal que repercute en todo el cuerpo. Las causas más comunes son el embarazo, la menopausia, los ciclos menstruales, los anticonceptivos orales o inyectables, los hábitos de sueño, el estrés, una vida sedentaria, una alimentación deficiente, padecer diabetes o alguna enfermedad tiroidea.

Las hormonas intervienen en tu estado de ánimo, deseo sexual, ovulación y fertilidad en general, por lo que este aspecto de tu vida también puede verse significativamente afectado.

10 señales de desequilibrio hormonal en las mujeres.

1. Problemas de sueño.

Este trastorno es muy común antes de la llegada de la menstruación. Principalmente se da por una caída abrupta de la hormona progesterona antes del período. También puedes experimentar esa baja después de dar a luz.

La progesterona es la encargada de preparar al útero para cobijar el huevo fecundado. Tiene la propiedad de relajar el cuerpo, por lo que su disminución implicará que sientas más ansiedad o nerviosismo repercutiendo en la conciliación del sueño.

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2. Acné.

Vale aclarar que puedes experimentar dos tipos de acné. Por un lado, muchas mujeres experimentan algún brote antes de la menstruación lo que lo convierte en algo común y más leve. Aunque, por el otro, puedes experimentar un acné persistente y quístico difícil de eliminar. En este último caso, las causantes pueden ser los andrógenos. Éstas son hormonas masculinas, como la testosterona, que estimulan la producción de sebo. Ese exceso en la producción obstaculiza la respiración de los poros y los obstruye, junto con bacterias y células muertas.

Mientras más alto sea el nivel de andrógenos, peor serán los brotes acneicos; aunque la alimentación será muy importante para mantenerlo controlado.

3. Poca claridad mental.

Los síntomas más comunes son olvidarse de fechas, perder objetos cotidianos u olvidar la actividad que estabas por realizar. Si estás sujeta a mucho estrés, estos “olvidos” constantes pueden deberse a un aumento en la producción de cortisol (la hormona del estrés). Según algunos estudios, esto te impedirá recordar fácilmente, además puede presentar obstáculos en tus procesos cognitivos.

4. Aumento en el apetito.

Si notas una gran voracidad difícil de controlar, puede deberse a tus hormonas. Probablemente, se deba a una falta de descanso o un descanso deficiente que, al no ser de calidad, el cuerpo no logra relajarse adecuadamente. Cuando tu cuerpo recibe menos horas de sueño de las que necesita, se dispara la secreción de grelina, mientras que la leptina baja considerablemente.

La grelina es conocida por estimular el apetito, mientras que la leptina y la oxintomodulina, ayudan a controlarlo y a sentir saciedad.

5. Cambios en el humor.

Los cambios en el humor como el nerviosismo, la irritabilidad, la sensibilidad extrema o hasta los estados de angustia y depresión; son muy frecuentes antes de la llegada del período y durante la menopausia. Esto se debe a un desequilibrio general, principalmente afectado por la fluctuación de los niveles de estrógeno y progesterona.

6. Fatiga crónica.

Si bien todos podemos sentirnos cansados de vez en cuando, es preocupante cuando el cansancio se vuelve una situación crónica que dificulta la cotidianeidad. Sabremos que es un problema constante ya que ni el mismo descanso podrá sobreponernos, más allá de las horas de sueño que tengamos. Esto puede deberse a un déficit de las hormonas tiroideas, principalmente si has ganado peso que no puedes adelgazar fácilmente.

Este trastorno se denomina hipotiroidismo. Las hormonas secretadas por la glándula tiroides son las encargadas de regular el metabolismo. Cuando sufrimos una baja en sus niveles, todo el sistema se vuelve más lento: la digestión, la claridad mental y hasta la frecuencia cardíaca.

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7. Aumento de peso.

Si comienzas a ganar peso a medida que los años pasan, no creas que es algo propio del envejecimiento. Las mujeres después de los 45 años suelen aumentar de peso con facilidad. Esto se puede deber a un sistema suprarrenal fatigado que envía estas señales a la glándula tiroides, advirtiendo de un problema. La tiroides, responderá ralentizando el metabolismo en general. A su vez, esto será advertido por el páncreas quien comenzará a almacenar grasa. Esta grasa se acumulará en la parte media de tu cuerpo: abdomen, espalda y caderas.

8. Sofocos y calores nocturnos.

Los sofocones son un síntoma muy común durante la menopausia. En un principio, se creía que era por una disminución en los estrógenos. Sin embargo, los estudios actuales han demostrado que esto puede suceder también por exceso de estrógenos, combinado con una progesterona muy baja.

Las causas más comunes son los desequilibrios de las hormonas secretadas por las glándulas suprarrenales, los ovarios, la tiroides, el páncreas y el tracto digestivo.

9. Resequedad vaginal.

La resequedad vaginal puede deberse a la disminución del estrógeno. Cuando la mujer llega a mediana edad, los estrógenos comienzan a disminuir y producen cambios en las paredes de la vagina, lo que puede llevar a una disminución de la lubricación natural. Como este problema puede resultar incómodo para la vida sexual, consulta con un especialista por el uso de lubricantes.

10. Pérdida de la libido.

Experimentar una baja en el deseo sexual, también puede ser ocasionado por una disminución de los estrógenos. Consulta con un especialista si estás sintiendo poco deseo ya que existen muchos tratamientos hormonales que te ayudarán a mejorar esta condición.

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