Descubre los signos de alerta de un posible cáncer de tiroides en las mujeres.

Las enfermedades que afectan a la glándula tiroides, están presentes en un porcentaje elevado de la población mundial. Las hormonas tiroideas controlan varias de las actividades de todo el organismo, de allí la importancia de que permanezca en excelente estado de salud.

Las enfermedades más comunes son el bocio, hipertiroidismo, hipotiroidismo, tiroiditis, nódulos y también puede estar afectada por el cáncer. La población femenina es la más afectada por los problemas de tiroides, 7 veces más que los hombres. Hoy te contamos todo lo que debes saber respecto a esta glándula y las señales de alerta que pueden estar advirtiéndote sobre un problema grave como el cáncer.

Conoce la Glándula Tiroides.

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La tiroides es una glándula con forma de mariposa ubicada en la zona del cuello, por encima de la clavícula y cerca de la tráquea. Es la encargada de secretar hormonas importantísimas para la función de todo el organismo como la tiroxina y la triyodotironina. Todas las hormonas tiroideas viajan por el torrente sanguíneo durante todo el día ya que ayudan a la producción de energía y a regular el metabolismo. Por este motivo, los principales síntomas que se advierten por una glándula defectuosa son el cansancio, la hiperactividad, la ganancia de peso o la pérdida.

Un aumento en la actividad tiroidea se denomina hipertiroidismo. Los síntomas son:

  • Inquietud o nerviosismo.
  • Sofocones repentinos.
  • Apetito.
  • Pérdida de peso.

Sin embargo, cuando la glándula disminuye su actividad y produce menos hormonas de la que debería, se denomina hipotiroidismo. Los síntomas de esta enfermedad suelen confundirse a menudo con una depresión. Éstos son:

  • Angustia.
  • Fatiga y somnolencia.
  • Aumento de peso.
  • Caída excesiva del cabello.
  • Dolores en los músculos.
  • Estreñimiento.
  • Frío.
  • Problemas en la memoria.
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El cáncer de tiroides.

Estar atentos a los diferentes síntomas que se despiertan en nuestro cuerpo, nos permite advertir diferentes enfermedades en etapas tempranas. Si bien no hay que obsesionarse con los signos, es necesario saber escuchar a nuestro organismo y diferenciar los problemas graves de aquellos que no lo son. Además, es importante que realices todos tus chequeos anuales y visites a un especialista para que los analice.

Como hemos visto, las mujeres son más propensas a padecer problemas en la tiroides por lo que el foco de atención debe ser mayor aún. Un cáncer de tiroides descubierto a tiempo, no implica problemas mayores por lo que la detección temprana permite al paciente continuar con su vida de forma natural. La mayoría de los cánceres tiroideos son benignos por lo que una visita al endocrinólogo es de suma importancia.

Factores de riesgo.

Existen algunas circunstancias que vuelven a la persona más propensa a padecer un cáncer de tiroides. Si bien esta enfermedad es poco común, es necesario tener en cuenta los factores de riesgo:

  • Haber estado expuesto a radiación durante la infancia.
  • Pacientes con bocio que presentan un aumento en la hormona TSH.
  • Antecedentes familiares con cáncer de tiroides.
  • Padecer la enfermedad tiroiditis de Hashimoto.
  • Ser una mujer menopáusica.
  • Ser una mujer de más de 40 años (en los hombres se considera factor de riesgo luego de los 70 años)
  • Haber tenido un niño en los últimos 5 años: Estudios recientes revelan que durante el embarazo la glándula tiroides produce más hormonas que lo normal y pueden quedar secuelas a futuros. El riesgo aumenta si durante ese periodo se presenta un nuevo embarazo.

Señales de alerta.

El cuerpo nos envía señales respecto a su funcionar y el estado de nuestra salud. Presta mucha atención a las siguientes alertas ya que pueden advertir sobre un posible cáncer de tiroides:

  • Protuberancias en el cuello, similares a una nuez de Adán.
  • Dolor y molestias frecuentes en los oídos.
  • Dolores punzantes en el cuello, principalmente en la parte delantera.
  • Inflamación en los ganglios linfáticos del cuello.
  • Dolores de garganta difíciles de combatir. Además se presentan con mucha frecuencia.
  • Inconvenientes para deglutir los alimentos.
  • Dificultades respiratorias.
  • Asma.
  • Voz grave y dificultades para articular las palabras.
  • Tos seca sin presentar resfrío o algún cuadro gripal.

Ten presente que estos síntomas también pueden encerrar otro tipo de problemas. Recuerda siempre visitar a un especialista en endocrinología para que pueda ayudarte en el diagnóstico y te aconseje el tratamiento adecuado a seguir.