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Dolor en el talón ¿A qué se debe? Mira Como evitarlo!!

El dolor en los talones puede parecer algo normal y pasajero. Sin embargo, esta realidad tan molesta, debe ser tratada a tiempo para evitar posibles complicaciones. Si sientes un dolor punzante, que se extiende al resto del pie e incluso no te permite caminar con normalidad, puede ser síntoma de un problema que necesita tratamiento antes que repercuta en otras partes del cuerpo.

Te contamos las causas más comunes que pueden originar este dolor. Una vez identificada la afección, es más fácil encontrar un tratamiento adecuado. Recuerda consultar siempre con un especialista para lograr un diagnóstico certero.

Causas que originan dolor en los talones.

El hueso del talón es el mayor de todos los que conforman el pie. A lo largo del día, recibe mucha presión y peso, es una zona muy delicada y puede verse resentida con facilidad. El dolor en los talones puede aparecer luego de realizar un sobre esfuerzo, por llevar una carga muy pesada, sufrir una lesión o de repente, sin una causa aparente.

El dolor constante puede influir en la manera de caminar y resentir otras partes del cuerpo como el tobillo, cadera, rodillas y hasta la propia columna. A continuación, te detallamos los problemas más comunes que desencadenan dolor en los talones.

Espolones.

Los espolones se denominan popularmente como “sobrehueso”. Es un crecimiento óseo milimétrico sobre el propio hueso, una protuberancia pequeña ubicada en la base del pie que, a pesar de su tamaño, puede ser muy dolorosa. Se origina por un desgarro en la membrana que cubre el hueso del talón, luego de un estiramiento excesivo de los tejidos, músculos y tendones, que conectan todo el pie.

Caminar mal, utilizar zapatos inadecuados, realizar demasiado ejercicio o la obesidad, pueden generar un estiramiento excesivo de los tejidos y un posible desgarro en la membrana, dando origen a los espolones. Esta es la causa más común de dolor en los talones, revísalos y palpa toda el área en busca de protuberancias.

Fascitis plantar.

Al hacer un gran esfuerzo, correr o andar demasiado, existe el riesgo de inflamar la fascia y sufrir de fascitis plantar. La fascia es una banda de tejido conjuntivo que recorre toda la planta del pie. Esta inflamación, resultado de estirar demasiado los tejidos blandos, es muy dolorosa. Incluso, puede derivar en un desgarro y su consecuente espolón.

Notarás que es una fascitis plantar porque el dolor, además de ser intenso, no cesa. Cuando el pie se encuentra relajado en posición de descanso, puedes sentir algo de alivio mientras que, al mover el tobillo, el dolor volverá. Deberás consultar inmediatamente con un médico.

Si deseas aliviar los síntomas, puedes colocar hielo en la planta del pie y disminuir el dolor. Para esto, congela una botella de agua, colócala en el suelo y hazla rodar con el pie. Así lograrás unos suaves masajes en frío. También masajea la zona con aceite esencial de romero que ayuda a desinflamar. Aplica unas gotas en la palma de tu mano y aplica directamente con movimientos circulares.

Hiperpronación.

Se denomina hiperpronación, o pronación excesiva, cuando el arco del pie se aplana durante la marcha. Es decir que mientras caminamos, cuando el pie toca el suelo y el peso recae en él, el arco cede y queda el pie plano. Esto, además de estirar excesivamente los tejidos, provoca un giro inusual en el tobillo. A su vez, los músculos de la pantorrilla intentan compensar y equilibrar correctamente el cuerpo. Si no se recibe un tratamiento adecuado para corregir esto, tanto las rodillas como los huesos de la cadera pueden verse afectados.

Existen muchos ejercicios que ayudan a fortalecer los tejidos o a estirar el tendón de Aquiles para conseguir un correcto andar. Para llevarlos a cabo necesitarás la supervisión de un especialista o fisioterapeuta.

Artritis.

Las diferentes formas de artritis, como la reumatoidea, resienten significativamente las articulaciones del tobillo y talón provocando dolores muy intensos a lo largo de todo el pie.

Gota.

Los cristales de ácido úrico que se acumulan en el dedo gordo del pie, también pueden afectar a otras articulaciones de esta extremidad, despertando un dolor punzante e intenso.

Bursitis.

Una bursa es un pequeño saco de líquido, ubicado entre los músculos, tendones o huesos que cumple la función de amortiguar. Luego de un ejercicio muy intenso, por una sobrecarga o por sobrepeso, puede sufrir una inflamación denominada bursitis. Cuando existe bursitis en el pie, se oprime la zona y causa mucho dolor.

Deformidad de Haglund.

La deformidad de Haglund es un crecimiento óseo en el dorso del talón, cercano al tendón de Aquiles. Esta deformidad es causada, en gran medida, por el uso de tacones rígidos como los tacos altos en las mujeres o zapatos de vestir en hombres. Esta prolongación ósea, además de aumentar el tamaño del hueso, puede rozar con el tendón de Aquiles y provocar muchas molestias.

Inflamación del tendón de Aquiles.

Esto sucede mayormente en atletas o personas muy deportistas que llevan una vida de entrenamiento severo. Comúnmente se le denomina tendinitis en el tendón de Aquiles y existen muchos tratamientos para aliviar el dolor, aunque el descanso y el reposo es el mejor aliado.

Lesiones óseas.
Principalmente debido a algún golpe o impacto sobre esta zona. En este caso, sabrás cómo se originó el dolor pero no las consecuencias, por lo que será necesario una visita al médico y la realización de estudios con rayos X para descartar complicaciones.