¿Sabías que el amor verdadero está en los pequeños detalles?

Nutrir el amor verdadero es algo cotidiano, de tiempo completo, de total entrega.

Encontrar el amor verdadero es tarea difícil. A lo largo de la vida, creemos encontrarlo en muchas experiencias, pero el tiempo se ha encargado de demostrarnos lo contrario. Las relaciones de pareja se nutren en la vida cotidiana, en cada uno de los pequeños detalles que no sólo muestran cariño, sino también respeto, cuidado e interés.

El amor verdadero.

Para sorpresa de algunos, no es el amor verdadero lo que asegura una buena relación. Lo que une dos almas y les permite transitar juntas por la vida, es el tipo de conexión, las construcciones diarias, los recuerdos compartidos. Es el modo de relacionarse donde ambos encuentran lo que necesitan para amarse.

En aquellas cosas que conforman nuestro día a día, podemos encontrar muestras de cariño y amor. Pasear de la mano, mirarse a los ojos, reír de bromas que sólo la pareja entiende, mirar una película, abrazarse, servir al otro el último trago de vino, preparar su comida favorita, ofrecer una taza de té en un día de frío. Ese esperar nada a cambio, esa entrega sin reproches que parte de una decisión individual donde la dedicación es total, allí se cultiva el amor y la pareja.

“Si yo pudiera darte una cosa en la vida, me gustaría darte la capacidad de verte a ti mismo a través de mis ojos. Sólo entonces te darás cuenta de lo especial que eres para mí”. Frida Kahlo

Sin todo eso que lo nutre, el amor se va perdiendo. Las mariposas del vientre se vuelan, los suspiros desaparecen y la atracción física se esfuma. Los detalles sinceros mantienen el amor a flote. Incluso cuando el amor se duerme porque el tiempo hace de las suyas, al igual que la rutina y la monotonía, son aquellas vivencias compartidas en lo cotidiano las que pueden volver a despertarlo.

El amor verdadero es algo imposible de comprender, de razonar, de conceptualizar. Es algo presente en aquellas personas que lo sienten y lo expresan, más allá de la racionalidad.

¿Qué comparten entre sí las parejas duraderas?

Si bien la relación ideal no existe, muchas parejas se las han arreglado para pelear contra viento y marea. Todos conocemos esas personas que juntas transmiten mucho más que separadas. Personas que continúan construyendo, apoyándose y amándose a pesar del tiempo y las adversidades. Aunque creamos que es algo imposible, ellos han logrado aprender de los errores, aceptar sus diferencias y utilizarlas a su favor.

Es una tarea difícil la de encuadrar en los parámetros ideales. Especialmente porque tal cosa no existe. Las relaciones sanas y duraderas sólo han aprendido a vivir nutriendo el amor verdadero. John Gottman se ha encargado de investigar esto y pudo determinar algunos aspectos que todas las relaciones duraderas tienen en común. Aspectos que aún, a pesar de los años, continúan intactos y se repiten en cada una de las relaciones estudiadas. ¿Quieres conocerlos?

  • LA ADMIRACIÓN.

Las personas que conforman una relación duradera, aún pueden valorar positivamente los rasgos que definen al otro miembro de la relación. No se trata de ser condescendiente, sino más bien de ver con ojos de admiración todo aquello que define a la otra persona. No perder esta capacidad hace que recordemos, todo el tiempo, esas características que nos enamoraron en un principio. Nos recuerda cuán maravillosa es la persona que elegimos y continuamos eligiendo.

  • CONFORMAN UN EQUIPO.

Los miembros de una relación duradera se ven a sí mismos como un equipo que enfrenta, comparte o proyecta en forma conjunta. Incluso aquellas actividades que se realizan de manera individual, son parte del equipo. Esto apunta a la manera en que lo viven y lo perciben; no a perder libertad, identidad o individualismo. Esto favorece a la relación, principalmente, cuando es necesario afrontar las consecuencias de una decisión. No existen reproches, enojos o créditos personalizados, sino que juntos reflexionan al respecto.

  • CONOCIMIENTO PROFUNDO DEL OTRO.

Ambos se conocen hasta el mínimo detalle. Incluso conocen aquellos detalles que no se pueden expresar. Lo malo y lo bueno, las formas de razonar y, especialmente, todo aquello que despierta interés en el otro. Esto les ayuda a anticiparse, evitar conflictos y favorece el diálogo. Pueden expresarse de forma clara y sin tapujos.

  • APRENDER DE LOS ERRORES.

Las parejas duraderas construyen el amor verdadero a partir de las adversidades. Los miembros pueden hablar claramente de los problemas que tuvieron que enfrentar y del aprendizaje posterior. Pueden tomar las dificultades y, sin soltarse la mano, buscar una respuesta a sus problemas. Pueden aprender de cada conflicto.

  • ACEPTACIÓN.

Las personas saben que existen diferencias y las aceptan. Algunas pueden dificultar la convivencia por lo que buscan mecanismos para mantenerla al margen, dándole nuevos giros a los tratos implícitos. Otras diferencias, si bien no perjudican, son aceptadas como una ventaja que les abre camino al aprendizaje.

“La soledad es muy hermosa… cuando se tiene alguien a quien decírselo.” Gustavo Adolfo Bécquer.

El amor verdadero no se puede encontrar a la vuelta de la esquina como nos han hecho creer durante tanto tiempo. Allí puedes encontrar a la persona indicada, con la cual construirás todo aquello que formará parte de su amor verdadero.