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El hombre más viejo del mundo nos cuenta sus secretos de longevidad. ¡VIVIÓ 256 AÑOS!

Este es el hombre más viejo del mundo del que se pudo tener evidencias. Li Ching Yuen vivió 256 años de forma saludable, alegre y vital. Antes de morir, reveló cada uno de sus secretos de longevidad y cómo logró mantenerse siempre activo. En esta recopilación te contamos cómo puedes hacer para llevar una vida mejor, imitando al maestro de la juventud.

Es inevitable sentir sorpresa y admiración por aquellas personas que llegan a los 100 años de edad. Inevitablemente nos preguntamos cómo lo lograron, festejamos su salud y ganas de vivir. Las personas que sobrepasan los 100 años nos llenan de extrañeza. Pero aquellas que logran 150 o más años de edad, nos parecen una fantasía de épocas muy lejanas.

Sin embargo, hoy les traemos la historia del hombre más viejo del mundo del que se tiene evidencias. Li Ching Yuen vivió 256 años y antes de morir, pudo revelar sus secretos de juventud a un importante diario estadounidense. Esta persona pasó su vida practicando disciplinas saludables que, combinándolas con hierbas medicinales, le permitieron gozar de un cuerpo y mente muy vitales.

Los secretos de juventud del hombre más viejo del mundo.

Li Ching Yuen habría nacido en el año 1677 en China, según los papeles que un amigo suyo presentó al New York Times, el encargado de dar a conocer esta historia. El 6 de mayo de 1933 este reconocido diario habló por primera vez del hombre más viejo del mundo, después de una investigación extensa y luego del fallecimiento del protagonista de la historia.

El hombre oriental dedicó su vida a experimentar con hierbas, a meditar y a mantener un cuerpo en movimiento. Era herborista, naturalista, dietista y técnico de tácticas militares. Desde pequeño, aprendió artes marciales y viajó por toda la región conociendo hierbas especiales y descubriendo sus propiedades medicinales. A los 10 años de edad ya contaba con una extensa botica que investigaba sin cesar. A los 70 años de edad se unió al ejército como maestro de artes marciales y asesor táctico. De él se decía que a sus 90 años era una persona ágil, robusta, flexible, de mente aguda, voz sonora y muy cordial.

Fue un devoto del taoísmo y cultivo su vida espiritual de una manera dedicada en el Tíbet, aunque su pasión por las hierbas siempre estuvo con él. Luego de retirarse del ejército. y ya dedicado por completo al taoísmo y la meditación, continuó con el consumo de hierbas que le sirvieron para mantenerse siempre joven, según sus palabras.

Era un experto boticario, de espíritu y cuerpo joven. Los ancianos que vivían cerca de su casa, contaban que Li Ching Yuen ya era conocido por sus abuelos y lo recordaban como un hombre adulto. Estas historias, confirmaban la extensa vida de este oriental.

Su dieta se basaba prácticamente en el consumo de arroz, hierbas y vino de arroz. A los 130 años de edad, se encontró con un ermitaño que le enseñó técnicas de respiración, movimientos coordinados y sonidos específicos que le ayudarían a estar siempre en equilibrio.

Sus discípulos, luego contaron que el hombre más viejo del mundo practicaba sus ejercicios a diario, con dedicación y sinceridad. Además, contaba con un proverbio de vida que le ayudaba tanto a él, como a todo aquel que se le acercaba para pedir consejo. Él mismo citaba de esta manera:

“Mantén un corazón tranquilo,
siéntate como una tortuga,
camina alegre como una paloma
y duerme como un perro”.

Tiempo después, se supo que sus plantas predilectas y bases de su dieta cotidiana, eran el ginseng y la Centella Asiática. Actualmente sabemos que la raíz de ginseng y las semillas de Centella Asiática son poderosos antioxidantes, alcaloides de efectos rejuvenecedores. Su estilo de vida saludable y su dieta estricta, lo llevaron a mantener un cuerpo entrenado con un pH óptimo. Nuestro organismo debe permanecer en un estado ligeramente alcalino para encontrarse saludable y prevenir enfermedades. El hombre más viejo del mundo lo consiguió y logró vivir 256 años, muriendo un 6 de mayo de 1933.