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El jardín atrapado en esta botella no ha recibido agua en 40 años ¡pero está más vivo que nunca!

A lo largo de los siglos, la naturaleza nos ha dejado pasmados a través de sus procesos y el balance con el que actúa. El equilibrio es un concepto abrumador para el hombre y la naturaleza logra superarnos ampliamente. El accionar natural siempre resulta perfecto y las herramientas que utiliza parecen no tener fin. La historia de esta planta embotellada, es un claro ejemplo de ello.

David Latimer es el dueño de este hermoso jardín encapsulado. Al observar esta gigantesca botella de vidrio nos preguntamos cuánto trabajo le habrá llevado a Latimer mantener semejante planta. Para sorpresa de todos, ¡Este jardín lleva más de 40 años sin ser regado!

Sin lugar a dudas, lo primero que creemos es que una planta dentro de una botella sin ser regada, se seca, sus hojas se pudren y sus raíces no pueden desarrollarse. Sin embargo, esta planta nos demuestra lo contrario. En 1960, David con 27 años de edad, decidió plantar una semilla dentro de esta botella por mera curiosidad. Junto con la semilla, agregó 118 ml de agua. La segunda vez que la regó con esa cantidad de líquido, fue en 1972. Luego, nunca más quitó el tapón de la botella. ¡Hace más de 40 años que la planta no recibe ni una sola gota de agua! ¿Magia?

¡Pues no! Sólo efectos de la naturaleza misma. El jardín fue ideado para saber cómo la planta podía subsistir aislada del mundo exterior. La curiosidad de David Latimer por conocer el curso normal de la naturaleza, le permitió descubrir algo maravilloso. La planta, que pertenece al género Tradescantia, ha logrado sobrevivir a su merced, reciclando oxígeno, nutrientes y humedad. Actualmente, el anciano de más de 80 años, aún no puede creer los resultados que obtuvo de su pequeño experimento.

Podemos ver que es una planta saludable, de colores brillantes y bien nutrida. Esto se debe a que recibe la luz solar del exterior, lo que le permite continuar con la fotosíntesis y proveerse de la energía necesaria para vivir. Lo demás, es fruto de la creación de su propio ecosistema. Al estar aislada del mundo exterior, la planta se las ha ingeniado para obtener dentro de la botella, todo lo que necesita para crecer.

Es un ambiente autosuficiente donde el ecosistema ha desarrollado sus propios procesos que le funcionan para abastecerse: la planta toma el dióxido de carbono y lo transforma en carbohidratos, liberando oxígeno y desechando el material que no utiliza. A través de la respiración celular, el sistema descompone el material de desecho que arroja la planta, el cual es absorbido por las bacterias de la tierra y liberan dióxido de carbono. Dióxido de carbono que la planta vuelve a reutilizar.

De este modo, aunque los ciclos parecen un poco complejos, este jardín ha sabido seguir adelante en situaciones extremas de aislamiento. Y de eta manera, la naturaleza nos muestra que su poder de adaptación y vitalidad, son infinitos.