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Él perdió a un ser amado en los atentados en París, pero desafió a los terroristas de ISIS con este mensaje.

Los atentados en París, los bombardeos y guerras desatadas en el último tiempo mantienen al mundo sumido en una inmensa tristeza. Sentimientos como ira, desesperanza, angustia… nos inundan el alma y nos hacen repensar qué somos, el por qué de nuestros actos y cómo lograr hermanarnos.

El pasado 13 de noviembre de 2015 una serie de atentados en París fueron perpetrados por la organización yihidista del Estado Islámico. En ellos, 137 personas resultaron muertas y 415 heridas. Un tiroteo en el restaurante Petit Cambodge, otro tiroteo en el teatro Bataclan, explosiones cercanas al Estadio de Francia, tiroteos en dos bares, una pizzería y finalmente un ataque en el restaurante Le Comptoir Voltaire; fueron las acciones llevadas a cabo por grupos de terroristas suicidas.

El mundo entero llora las miles y miles de muertes que se han provocado durante la última década en acciones terroristas y bélicas. El deseo de convivir en paz, más allá de los ideales políticos o religiosos, es algo que nos hermana y caracteriza a todos aquellos que pueden llamarse humanos.

Antonine Leiris perdió a un ser amado en uno de los atentados en París y no tiene sentimientos de odio hacia nadie. Sin embargo, tiene mucho para decirles a aquellos terroristas que matan sin piedad.

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Luego de los atentados en París, Antonine Leiris tiene algo para decir.

Bajo el título “No tendrán mi odio”, el mensaje de Leiris se hizo mundialmente conocido por contener palabras claras, concisas y llenas de un sincero dolor en el corazón. Durante los atentados en París, los terroristas mataron a la esposa de Leiris y madre de su hijo de 17 meses.

El mensaje desafiante hacia ISIS fue publicado en un principio en su perfil de Facebook, en honor a su esposa Helen Muyal luego de recoger sus restos. La mujer, de tan sólo 35 años de edad, era madre de un pequeño de 17 meses; el cual no será criado con odio ni temor hacia nadie, según profesa el mensaje.

Esta es la traducción del mensaje original, sacado del perfil público de Facebook y luego de compartirse un centenar de veces:

“No tendrán mi odio. La noche del viernes ustedes robaron la vida de un ser excepcional, el amor de mi vida, la madre de mi hijo, pero ustedes no tendrán mi odio. No sé quiénes son y tampoco quiero saberlo, son almas muertas. Si ese Dios por quien ustedes matan tan ciegamente nos ha hecho a su imagen, cada bala en el cuerpo de mi mujer habrá sido una herida en su corazón. Así que yo no les daré el regalo de odiarlos. Ustedes lo están buscando, pero responder al odio con la cólera sería ceder a la misma ignorancia que hace de ustedes lo que son.

Ustedes quieren que yo tenga miedo, que mire a mis conciudadanos con ojos desconfiados, que sacrifique mi libertad por la seguridad. Perdieron. Sigo siendo el mismo de antes. Yo la he visto esta mañana, finalmente, después de noches y días de espera. Ella estaba tan hermosa como cuando partió el viernes por la noche, tan bella como cuando me enamoré perdidamente de ella hace más de 12 años. Por supuesto que estoy devastado por el dolor, les concedo esa pequeña victoria, pero esta será de corta duración. Sé que ella nos acompañará cada día y que nos volveremos a encontrar en ese paraíso de almas libres al que ustedes jamás tendrán acceso. Nosotros somos dos, mi hijo y yo, pero somos más fuertes que todos los ejércitos del mundo. Y ya no tengo más tiempo para darles, tengo que volver con Melvil que ya ha despertado de su siesta. Tiene apenas 17 meses de edad. Va a comer su merienda como todos los días, después vamos a jugar como siempre y, toda su vida, este pequeño niño les hará frente siendo feliz y libre. Porque no, ustedes no obtendrán su odio”.

Quizás compartimos sus palabras, quizás no. No entenderemos jamás su dolor, salvo que pasemos por la misma situación. Sin embargo, después de los atentados en París y en el resto del mundo, como humanos nos duele la situación en la que miles de personas se encuentran. Personas que, como él y nosotros, tratan de sobrevivir en un mundo cruel, obstinado y sin rumbos.