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¡Elimina los dolores en las plantas de tus pies! Combate los espolones calcáneos con estos consejos naturales.

Sabemos que el dolor penetrante de un espolón calcáneo es algo difícil de sobrellevar. Generalmente, se forma en el hueso del talón y se caracteriza por ser una protuberancia ósea que sobresale y produce una molestia punzante. Una de cada cuatro personas lo sufre. Aunque todos tenemos altas posibilidades de padecerlo, existen algunos factores que facilitan el desarrollo del espolón:

  • Tener más de 60 años.
  • Personas que permanecen mucho tiempo de pie, de forma regular.
  • Sobrepeso.
  • Tendón de Aquiles poco elástico o demasiado corto.
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El inicio del espolón se da con una fascitis plantar que necesita ser revisada por un especialista. Aunque caminar se volverá una pequeña tortura, hoy queremos dejarte algunos consejos sanos para hacerte la vida más fácil. ¡Sigue estos tips y olvidarás que padeces esa molestia constante!

Consejos para aliviar el dolor producido por el espolón calcáneo.

Además del dolor producido por el crecimiento óseo, no debemos dejar de lado la gran inflamación que experimentarás. Para paliar el dolor, primero será necesario controlar la hinchazón y hacer que los tejidos vuelvan a su tamaño normal. Además de continuar con las recomendaciones médicas, nosotros te dejamos algunos secretos extras para que mantengas siempre la inflamación controlada.

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1. Descansa siempre que puedas.

Para que la lesión vaya curándose, es necesario descansar el pie siempre que tengamos la oportunidad. Procura no permanecer mucho tiempo de pie, no realices movimientos bruscos, ni corras. Aunque gustes de entrenar o trabajes de pie, debes saber que tienes una condición física que te lo impide. Sólo serán algunos días, luego podrás comenzar a estirar y realizar movimientos suaves.

Recuerda que un correcto descanso y una recuperación adecuada es lo que te permitirán evitar lesiones futuras.

2. Utiliza plantillas ortopédicas.

Luego del reposo, puedes adquirir unas plantillas ortopédicas especialmente diseñadas para tratar el espolón. Éstas están diseñadas con una zona más blanda del lado del talón para amortiguar el impacto al andar. Además de reducir el dolor, podrás reducir la presión que ejerces sobre la lesión y evitar que la inflamación vuelva.

Puedes adquirirlas en tiendas de ortopedia o son de venta libre en cualquier farmacia. También existen unos vendajes para cubrir el espolón pero no son recomendables para todos los casos. Deberás consultar con tu médico especialista al respecto.

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3. Masajes con frío.

El frío es el mejor antiinflamatorio que podemos utilizar. Para ello, llena una botella plástica de 1,5 litros con agua. Colócala en la nevera hasta que esté completamente congelada. Recuerda no aplicar el hielo directo sobre la piel ya que puedes experimentar más dolor. La manera correcta es acostar la botella en el piso, cubrirla con una toalla y apoyar el pie en la tela. Luego, hazla girar con tu pie por toda la zona inflamada y adolorida.

Realiza estos movimientos durante 15 minutos, al menos. Hazlo por la mañana y por la noche, sentirás un alivio inmediato.

4. Masajes con productos naturales.

Los remedios naturales ayudarán a que el espolón se desinflame rápidamente. Además, al aplicar masajes estimulas la absorción de los productos. En primer lugar, puedes aplicar un poco de vinagre de manzana: embebe un paño con medio vaso de vinagre de sidra de manzana. Aplica el paño sobre el talón y realiza suaves masajes circulares para que penetre en la piel. Realiza este tratamiento por las mañanas.

Por las noches, realiza una infusión de lavanda y romero: hierve tres ramitas de romero y cinco de lavanda en 500 ml de agua. Añade un puñado de sal gruesa y empapa un paño limpio con este líquido cuando haya entibiado. Aplica el paño sobre el espolón y déjalo actuar por 20 minutos. Luego lleva el pie a agua fría. Ese contraste de caliente-frío estimulará la circulación sanguínea y aliviará la inflamación.

5. Pequeños movimientos.

Ejercitar el pie le devolverá la movilidad normal y ayudará a mejorar el dolor. Pequeños estiramientos suaves irán recuperando la lesión poco a poco. Coloca una toalla estirada en el suelo e intenta levantarla con los dedos del pie afectado. Así ejercitarás la musculatura plantar media del pie.

Recuerda que la recuperación es un proceso lento. Los médicos indican un tiempo aproximado de seis meses hasta lograr un alivio por completo. Además de constancia, necesitarás mucha paciencia durante el tratamiento.

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