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Ella nos cuenta qué le ocurrió a su cuerpo cuando abandonó las cremas con esteroides.

Las cremas con esteroides se recetan para tratar numerosos problemas de la piel. Su efecto antiinflamatorio es el más buscado, además de dar alivio al dolor y la picazón, al mismo tiempo que hidratación. Sin embargo, deben ser recetada y supervisadas por un especialista para evitar posibles reacciones adversas a futuro.

Los esteroides son compuestos orgánicos formados por vitaminas y hormonas, derivados del núcleo de esterano. En el cuerpo humano, cumplen múltiples funciones:

  • el colesterol es un esteroide que forma parte de las membranas de las células y permite la síntesis de otros esteroides.
  • otros esteroides regulan el nivel de sodio y la secreción de bilis.
  • poseemos también hormonas esteroides: corticoides, hormonas sexuales masculinas, hormonas sexuales femeninas y vitamina D.

En cuanto a la aplicación de esteroides de forma tópica (es decir cremas con esteroides, ungüentos o geles)  los médicos deben analizar qué tipo de producto debe ser utilizado por el paciente, la dosis y el nivel de potencia de los esteroides a aplicar. La aplicación regular no debe excederse de dos veces al día y después de cierto tiempo, el producto debe ser abandonado.

En esta ocasión, una joven nos cuenta los efectos adversos que debió experimentar después de abandonar sus cremas con esteroides, las que estaba aplicándose desde la niñez.

Dejó de usar cremas con esteroides y desarrolló un extraño síndrome.

Laura Stageman, una joven británica de 30 años de edad, utilizó cremas con esteroides antiinflamatorios durante 27 años. Todo comenzó en su infancia cuando se las recetaron para tratar eczemas y picazón. En agosto del año pasado decidió abandonarlas porque su piel ya no respondía al tratamiento. En ese momento desarrolló una enfermedad llamada Síndrome de la piel roja.

Su historia.

Cuando era niña, se le diagnosticó un eczema difícil de tratar, por lo que se le recetó un tratamiento de cremas con esteroides. Con el tiempo, los médicos comenzaron a subir la dosis de esteroides y la potencia. Por este motivo, su piel comenzó a desarrollar un tipo de inmunidad y dejó de responder positivamente.

“Nunca nadie me advirtió de los peligros. Estaba utilizando esas cremas desde mi niñez. Durante los últimos años me apliqué las dosis más fuertes permitidas y no estaban ayudando a mi eczema. Ahí es cuando decidí abandonarlas.

Realmente me preocupa que la gente todavía trata sus problemas a largo plazo con esteroides tópicos, esto le puede suceder a cualquiera. La piel puede volverse adicta, a los esteroides, rápidamente”.

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Las consecuencias.

El Síndrome de la Piel roja es una condición debilitante que se manifiesta con grandes llagas rojas, erupciones y la sensación constante de ardor y quemazón. Luego, la piel comienza a desprenderse del cuerpo. En una entrevista, Laura nos cuenta:

“Una semana después de abandonar las cremas con esteroides, mi piel comenzó a desprenderse. Cada mañana despertaba derramando piel por todas partes. Aspiraba mi cama y toda la casa unas siete veces al día para deshacerme de la descamación”.

Por el intenso dolor y la debilidad, pasó dos meses en su cama envuelta en mantas con un temblequeo incesante. No salía de su casa y afectó seriamente su vida laboral y social. Una vez que toda la piel se desprendió, supuraba un olor muy desagradable que ni ella misma soportaba.

“El único alivio que encontré fue el de tomar duchas, por lo que llegué a estar encerrada en el baño durante 20 horas cuando ya no podía más. Algunos días es tan doloroso que preferiría estar muerta”.

La única cura conocida es el tiempo, ya que la piel debe desintoxicarse y busca los mecanismos más rápidos para hacerlo. Desde que abandonó las cremas con esteroides, Laura ha tenido que mudarse con su madre para ser cuidada como corresponde. También ha tenido problemas en su trabajo y su autoestima está gravemente dañada.

“He tenido que presenciar reuniones sabiendo que mi cara se desprendía. Me gustaría cubrir mi cuello con vendas para tapar mi descamación y sudor, pero el dolor es tan severo que acabo gritando. Es como tener parásitos en todo el cuerpo, a la vez que la piel quema”.

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En la actualidad.

Actualmente los síntomas han comenzado a retroceder. En enero, cuando creía que todo había pasado, volvió a tener un nuevo brote. Aunque todavía sufre de la condición, poco a poco ha podido retomar su vida normalmente. Su depresión también ha sido tratada y sus esperanzas se renuevan.