,

Cura tus várices con tomates verdes y rojos.

Las várices son un problema que aqueja tanto a hombres como a mujeres. No sólo son molestas por una cuestión estética, padecer venas varicosas da pesadez, fatiga y dolor a las piernas. Incluso, la zona afectada, puede afiebrarse. Cuando el clima es muy húmedo y de calor, los síntomas empeoran.

Existen muchos tratamientos que prometen la cura definitiva de las varices, sin embargo, la mayoría de ellos son muy costosos e invasivos. Otros, los menos invasivos, tienen resultados transitorios. Con el tiempo, las molestias surgen nuevamente.

Tratar las varices a tiempo, impide el desarrollo de una flebitis. Se denomina flebitis a la obstrucción total de una vena. Esta enfermedad es consecuencia de la existencia de un coágulo de sangre alojado en la vena. Si el coágulo se dirige hacia la circulación pulmonar, provoca una embolia pulmonar. De allí la importancia de tratar las venas varicosas antes de que deriven en situaciones más graves.

Hoy les proponemos un tratamiento, contra las venas varicosas, económico y natural. Sólo necesitarás tomates verdes o rojos, los que consigas primero. Este remedio es muy popular y ha viajado de generación en generación hasta llegar a nuestras manos.

Tomates para curar las venas varicosas.

Son muy conocidas todas las propiedades del tomate y cuán beneficioso es para nuestra salud. Sin embargo, puede que desconozcas sus usos en el tratamiento de várices. En este caso, las propiedades curativas derivan de sus semillas: contienen una sustancia ácida que actúa de forma similar a las aspirinas. Son anticoagulantes y licúan la sangre. Además, los flavonoides que poseen los tomates, ayudan a fortalecer los vasos sanguíneos.

Te traemos dos propuestas muy efectivas, una es con tomates verdes y la otra con tomates rojos.

Con tomates verdes:
-Lavar, muy bien, varios tomates de tipo verde. Son tomates maduros pero su color es verde.
-Cortarlos en rodajas de 0,5 cm aproximadamente.
-Ubica las rodajas de los tomates sobre las venas varicosas y sobre las “arañitas” (red capilar que tiene forma de araña).
-Puedes vendarte la zona para mantener las rodajas de tomate en su posición.
-Después de un tiempo, comenzarás a sentir un hormigueo. Luego, las venas comenzarán a arder levemente, retira en ese momento las vendas.
-Enjuagar el área con agua fría.
-Repite este tratamiento cinco veces al día. Luego de dos semanas, notaras los resultados en tu cuerpo. Se aliviará la sensación de ardor, la hinchazón y, poco a poco, las varices irán desapareciendo.

Con tomates rojos.
A diferencia del tratamiento anterior, este se realiza durante toda la noche.
-Antes de ir a dormir, lava algunos tomates y córtalos en rodajas, como se explica en el tratamiento anterior.
-Colócalos sobre las várices y sujeta con vendas.
-Deberás dejar que las rodajas actúen por 4 horas.
-Pasado este tiempo, debes cambiar las rodajas y sustituirlas por otras nuevas. Una vez realizado esto, deja actuar nuevamente por 4 horas y así hasta que debas levantarte.
-Realiza este tratamiento todas las noches.

Algunos consejos:

Recuerda que si deseas que los síntomas disminuyan, es necesario acompañar estos, y cualquier otro tratamiento, con una dieta saludable y equilibrada.

  • Ingiere alimentos ricos en Omega3 y Omega6: Estos aceites esenciales no son producidos por el organismo, por lo que debes sumarlos a tu dieta. El Omega3 ayuda a la flexibilidad de las venas y es antiinflamatorio. El Omega6 previene enfermedades cardíacas, disminuye la presión arterial y evita la formación de coágulos. Los alimentos que los poseen son: sardinas, anchoas, bacalao, mariscos, nueces, aceite de girasol y semillas de sésamo.
  • Consume selenio: Es un antioxidante que previene el endurecimiento de los tejidos del cuerpo y mantiene elásticas las paredes vasculares. Se encuentra en los frutos secos, pepinos, champiñones, huevos y levadura de cerveza.
  • Alimentos con vitamina E: La vitamina E mejora la circulación y oxigenación de la sangre, a la vez que previene y diluye coágulos sanguíneos. Está en los lácteos, carnes blancas, frutos secos, espárragos, perejil, calabazas, tomates cereales integrales aceitunas y kiwis.