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Éstas son las toxinas que dañan la tiroides y que impiden su correcto funcionamiento.

Las toxinas que dañan la tiroides son de lo más variadas. Algunas de ellas son menos frecuentes, mientras que otras pueden estar presentes en tu vida de manera cotidiana. Conócelas y acude a tu médico de confianza si consideras que tu glándula no funciona de manera correcta.

La glándula tiroides se ubica en el cuello, debajo de la laringe y es la encargada de controlar el metabolismo de la persona. También tiene un rol importante durante el crecimiento del organismo. Secreta dos tipos de hormonas en particular, denominadas tiroxina y triyodotironina, las cuales cumplen numerosas funciones en todos los procesos que se llevan a cabo en nuestro cuerpo.

Para funcionar correctamente y producir hormonas, la tiroides necesita yodo. Si la glándula tiene dificultades para absorberlo o el cuerpo presenta un déficit en este mineral, los problemas comenzarán desarrollando consecuencias en cadena.

Además, existen diversas toxinas que dañan la tiroides. Podemos mejorar los procesos tiroideos si disminuimos al máximo nuestra exposición a este tipo de sustancias nocivas. Estos son los compuestos más peligrosos para tu glándula.

7 toxinas que dañan la tiroides.

1. PERCLORATO:

El perclorato es utilizado para elaborar pirotecnia, combustibles y herbicidas. También puede formarse en la atmósfera en regiones fabriles y luego está presente en la lluvia de esas zonas. Según una investigación reciente podemos llegar a encontrar estas toxinas que dañan la tiroides en el agua potable, como así también en frutas y verduras.

2. HALÓGENOS:

Una sobre exposición a halógenos como el flúor o el cloro, interrumpe el transporte del yodo por el organismo. Podemos absorberlos a través del agua que bebemos, el medio ambiente y los alimentos.

3. PESTICIDAS: 

Según una investigación reciente, el 69% de los pesticidas aprobados por las agencias reguladoras, tienen un efecto negativo en la producción hormonal del cuerpo. Incluso, los herbicidas utilizados para quitar la hierba mala, actúan directamente sobre la función tiroidea.

4. BROMO:

El bromo puede estar presente en alimentos y limpiadores domésticos.

5. FLUORURO:

Desde principios de siglo XX se utiliza el fluoruro como tratamiento para el hipertiroidismo. Esto se concluyó después de una investigación que logró relacionar el consumo de fluoruro con el bocio, una inflamación de la tiroides que deriva del hipotiroidismo.

6. PLÁSTICOS:

El plástico contiene antimonio, un metaloide muy perjudicial para la salud en general y que se utiliza como retardante de llama. Especialmente cuando el plástico está en contacto con bebidas o alimentos, es cuando más fácilmente lo ingerimos. Si bien las cantidades presentes en una botella de plástico, por ejemplo, son mínimas; resulta suficiente para interferir en el funcionamiento de la tiroides. Esto sucede porque actúa en conjunto con los ftalatos y el bisfenol A presentes en el plástico, según una investigación de la Universidad de Copenhague.

7. SOJA:

Aunque creamos que es un alimento saludable, la soja es un producto transgénico que daña la salud. La proteína de la soja neutraliza el peróxido de la tiroides e impide su funcionamiento. Esto ocurre por su alto contenido de fitoestrógenos que actúan de manera similar que las hormonas femeninas, interrumpen la producción hormonal y utilizan el yodo del cuerpo.