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Estos son los problemas hormonales que generan insomnio y que quizás desconoces. ¡Descúbrelos!

Nuestros organismos son asombrosamente equilibrados y deberíamos raramente experimentar problemas de insomnio. El  equilibrio en nuestro cuerpo nos permite dormir bien siempre que lo necesitemos. Sin embargo a medida que envejecemos o el ambiente a nuestro alrededor crea situaciones con las que tenemos que interactuar y que tienden a impulsar a nuestros cuerpos fuera de ése equilibrio. Lo cual contribuye a tener cada vez más problemas hormonales que provocan insomnio.

Los trastornos del sueño son muy frecuentes en la sociedad actual y afectan de manera crónica hasta el 20% de la población. Cada vez son más las personas que sufren insomnio de forma ocasional. Estos trastornos responden a muy diversas causas, tanto físicas: hormonales, cardiovasculares, genéticos, ginecológicos, respiratorios y gastrointestinales; como psicológicas: estrés, depresión y ansiedad. Manifestándose todas de manera similar, haciéndose difícil conciliar o mantener el sueño, despertar anticipado o una mala calidad en el descanso. Hoy nos enfocaremos y conoceremos particularmente a los problemas hormonales que provocan insomnio.

 Más allá de la fatiga y la falta de energía que puede implicar un sueño insuficiente o poco reparador, las consecuencias que tiene a largo plazo son incalculables. El desequilibrio de algunas hormonas producidas por nuestro organismo es el causante de que perdamos la capacidad para entrar en el sueño. Te contamos cuáles son aquellos problemas hormonales que generan insomnio.

¿Por qué los problemas hormonales que generan insomnio afectan nuestras vidas?

La  hormona llamada serotonina no ayuda necesariamente a que te duermas pero sí tiene que ver con tu nivel de humor. La  serotonina es una hormona que se libera cuando hacemos algo bueno para nuestro cuerpo. Ayuda a sentirnos bien y también reduce en gran forma la tensión. Si nuestro insomnio está relacionado con la tensión, la serotonina puede ayudar a que consigamos un buen sueño por las noches.

Otra hormona que puede estar faltándonos es la melatonina, es una hormona producida por la glándula pineal, la cual es una estructura situada en la parte central de nuestro cerebro. La secreción de la misma ocurre durante la noche en reacción a la oscuridad. Alcanza un nivel máximo a media noche y disminuye en  la mañana. Ayudando a nuestro cuerpo a regular los ciclos del sueño. La cantidad de melatonina producida por nuestro cuerpo disminuye a medida que envejecemos. Dicha hormona regulariza y controla nuestro reloj biológico, mejora el sueño, estimula el sistema inmune y protege el sistema nervioso central.

Algunos problemas hormonales que provocan insomnio.

Disminución de la hormona tiroidea: cuando la glándula tiroides se altera y comienza a producir en exceso o por el contrario deja de producir la cantidad necesaria de estas hormonas, se desarrollan una serie de síntomas y problemas en el organismo tales como depresión e insomnio. Las disfunciones de la tiroides suele desencadenar los problemas hormonales que generan insomnio más comunes.

Baja cantidad de triptófano: el triptófano es un aminoácido esencial para el organismo pero que éste no produce naturalmente, por lo cual lo obtiene a través de algunos alimentos. El organismo usa el triptófano en la producción de serotonina y melatonina, por lo tanto es considerado como una ayuda natural para dormir muy eficaz.

Cantidad de luz: la glándula pineal está totalmente inactiva durante el día, pero cuando nos exponemos a la oscuridad por la noche la glándula comienza a producir melatonina y la libera en la sangre. La melatonina nos hace sentir con sueño y en una noche normal los niveles permanecen elevados durante aproximadamente 12 horas. Luego cuando el sol sale y comienza nuestro día la glándula pineal reduce la producción de melatonina. Entonces concluimos que poca luz en el día y mucha en la noche traerá como consecuencia la falta de sueño. Si deseas paliar los problemas hormonales que generan insomnio analiza con cuánta luz estás durmiendo por las noches.

Tomar alcohol: está demostrado que tomar alcohol antes de dormir también aumenta la actividad de las ondas alfa del cerebro, abundantes durante la vigilia. Este incremento altera el ciclo del sueño durante las primeras fases, cuando pasamos de un estado de adormilamiento al sueño profundo y reparador, con lo que no descansamos adecuadamente.

Falta de ejercicio: realizar ejercicio ayuda a reactivar el metabolismo  energético mediante la mejora de la fuerza y la resistencia para conseguir aumentar la hormona del sueño y facilitar el descanso posterior.

Alto nivel de cortisol: el cortisol es la llamada hormona del estrés, producida por las glándulas suprarrenales, niveles altos de cortisol nos impiden gozar de un sueño reparador y suele ser uno de los principales problemas hormonales que provocan insomnio.

Cantidad de glucosa en sangre: la alteración en la absorción de glucosa e insulina en las células provoca graves problemas hormonales que generan insomnio. Las personas que padecen diabetes y que además duermen poco están experimentando un proceso de alta resistencia a la insulina y mayores dificultades en controlar la enfermedad.

Falta de vitaminas y minerales: como dijimos anteriormente el cuerpo se vale de los alimentos que ingerimos para obtener el aminoácido triptófano, éste junto con minerales y vitaminas tales como: el cinc, el calcio, el magnesio, la vitamina C, la vitamina B5, la vitamina B6 y la B3 contribuyen en la producción necesaria de melatonina de nuestro cuerpo. Así es que si tenemos un déficit de vitaminas y minerales también lo tendremos de la hormona del sueño provocando así el insomnio.

Consumir mucha cafeína: la cafeína es una sustancia natural de la familia de los alcaloides, cuyo modo de acción consiste en neutralizar la adenosina, una molécula producida diariamente que participa en el proceso de desencadenamiento del sueño. El sueño nos permite recuperarnos de un cansancio físico y psicológico. La cafeína que ingerimos a lo largo del día se acumula en el organismo estimulando nuestro sistema nervioso y bloqueando los receptores de adenosina. Esto se traduce en una mayor dificultad para adormecer o incluso en trastornos del sueño.

Recuerda que la privación de sueño resulta incompatible con la vida.