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La importancia de la visita prenatal al pediatra. ¡MANTÉN UNA RELACIÓN TEMPRANA CON EL ESPECIALISTA QUE ATENDERÁ A TU HIJO!

Se recomienda al menos una visita prenatal al pediatra para poder conocerse a fondo. El especialista querrá conocer detalles sobre el embarazo y la salud tanto del bebé como de la mamá. Los padres, por su parte, deberán afianzar su relación con la persona que atenderá a su hijo por años. La selección de pediatra es una decisión importante para todos.

¿Para qué sirven las consultas prenatales?

Las consultas o visitas prenatales generalmente hacen referencia a los controles con el obstetra, antes de que nazca el bebé. A través de ellos se puede conocer el estado de salud de la mamá y del bebé. También llevar un seguimiento seguro con el objetivo de prevenir complicaciones.

Los controles prenatales se complementan con estudios variados. Algunos son análisis de sangre, orina, seguimiento de presión arterial, ultrasonidos y todo aquello que el especialista en obstetricia crea conveniente. Por este motivo, es muy importante contar con un profesional que nos inspire confianza. Durante los 9 meses de embarazo, y hasta la etapa post parto, el médico mantendrá una estrecha relación con la mamá.

Incluso, los padres que deciden tener un bebé, deberían realizar consultas obstétricas antes de la concepción misma. A esto se lo suele llamar “embarazo de 12 meses” ya que los padres comienzan con los controles mucho antes. El objetivo de esto es preparar el ambiente y volverlo lo más propicio posible para la concepción.

Por otro lado, existen otras consultas prenatales que se recomiendan hacer: las visitas prenatales al pediatra. El pediatra será la persona que lo atenderá desde el momento mismo que sale del vientre y por muchos años más. La elección de pediatra es una de las tareas más difíciles que tendrán los padres. Incluso, si el niño necesita un seguimiento especial, será desde el vientre materno.

La visita prenatal al pediatra.

El pediatra no sólo deberá ser un buen profesional, sino también un buen guía en este difícil camino de la paternidad. Conocerse antes del nacimiento del bebé ayudará a afianzar la relación y saber detalles que interesan a ambos.

En la visita prenatal al pediatra se tocarán temas referentes a la salud de la mamá, del bebé y detalles sobre el embarazo en general. Además, el especialista querrá saber antecedentes familiares de salud y cómo está conformada la familia.

Por otro lado, los padres necesitarán saber si el médico concuerda con sus creencias y necesidades. Si los padres desean criar con apego y el profesional no está de acuerdo con el colecho, esa relación no será fructífera (por ejemplo). Las preferencias sobre crianza y lactancia del médico deben ser compatibles con las de los padres. A su vez, esto les servirá para evacuar dudas y calmar ansiedades propias de la paternidad, especialmente en padres primerizos. Finalmente, tengan presente el tipo de disponibilidad del pediatra para que los ayude en el camino a seguir.

Así, se crea una relación donde tanto padres como médico se vuelven especialistas en el bienestar del niño. Cada uno aportando desde lo que sabe y siente, desde la experiencia y desde el amor. Un buen pediatra es completamente capaz de volvernos mejores padres, mientras que unos padres responsables son capaces de convertirlo en un buen profesional.