Esta clienta se burló muy fuerte de esta pobre cajera y le grito hasta “fracasada”, pero su jefe hizo lo único que tenía que hacer

Clienta se burla de una cajera y esto es lo que sucede

Para muchas personas, aquellos trabajos en los que debemos de lidiar de mnaera contínua con otras personas, son los más difíciles. Esto es debido a que no todo el mundo suele ser lo suficientemente comprensivo y cortéz al momento de interactuar con los demás. En algunas ocasiones, existen clientes que pueden llegar a ser un verdadero tormento para quien los atiende; el caso que te mostraremos a continuación, confirma este hecho. Una clienta se burla de cajera en un supermercado, y esto es lo que su jefe hace.

Te aseguramos que quedarás impresionado: esta distinguida clienta se burla de cajera y esto es lo que sucede después…

Clienta se burla de cajera y esto es lo que hace su jefe

Con la tradicional excusa de que “el cliente siempre tiene la razón”, en ocasiones es difícil lidiar con clientes demasiado densos y poco amables. Lo que le sucedió a esta chica universitaria, confirma en un cien por ciento este hecho.

clienta se burla de cajera y esto hace su jefe

Esta particular clienta se burla de cajera en el supermercado, y así es como reacciona el jefe de la chica. Te aseguramos que la anécdota te dejará impactado.

La joven universitaria trabajaba a medio tiempo en un supermercado cercano, para poder costear así sus estudios. Se trataba de una muchacha muy bien predispuesta a tratar a sus clientes de la mejor manera, para que al retirarse del comercio, lo hicieran con la mayor satisfacción posible.

En épocas navideñas, el comercio aumentaba sus ventas de manera exponencial, y es por esto que el jefe de tal lugar se hacía presente allí para ayudar a sus vendedores con el trabajo. En uno de estos días, una señora muy bien vestida apareció en la tienda con su pequeña hija de la mano. Mira que fue lo que el jefe hizo cuando esta clienta se burla de cajera.

Al parecer, la señora bien vestida, luego de hacer sus compras fue a parar a la fila para pagar, la cual llegaba casi hasta la calle. La cajera seguía mostrando su mejor sonrisa a cada cliente, más allá de la particular presión de la situación. Al momento de atender a la distinguida señora, la cual sacó una serie de cupones para pagar sus compras, la cajera se encontró con que uno de dichos cupones ya había vencido. Al comunicarle amablemente la situación a la señora, esta reaccionó de manera prepotente, gritando y afirmando que todos sus cupones deberían de ser aceptados por igual.

Tras el inconveniente, la mujer solicitó a la joven cajera que llamara al gerente del lugar, el cual vino de inmediato. Mientras el jefe se acercaba, la mujer susurraba a su pequeña hija: “Por eso insisto tanto en que estudies y te hagas profesional, para que no termines como una simple cajera.”. Al escuchar la cajera estas palabras, pidió a la señora que repitiera lo que recientemente había dicho, la cual sin ningún problema grito a viva voz las mismas palabras susurradas a su hija hacía algunos minutos.

Amablemente, la muchacha explicó a la mujer que era universitaria, y que se veía obligada a trabajar de cajera para poder así costear sus estudios. Al escuchar el jefe toda la discordía entre ambas mujeres, este empezó a sacar una por una las cosas que estaban dentro de las bolsas de compra de la distinguida señora.

“¿Qué estás haciéndo?”, gritaba la mujer enfadada al jefe, mientras este tranquilamente seguía vaciando las bolsas de compra de la mujer, a lo que el hombre respondió de inmediato: “Este es mi negocio, y no permitiré que se humille ni ridiculice a mis empleados. Si es tan amable, por favor, le pido que abandone mi establecimiento. Cuando haya cambiado su actitud, vuelva y con gusto la atenderemos”. Además de esto, el jefe pidió a la cajera que se tomara un momento de descanso para tomar aire y reponerse de tal tensa y desagradable situación, explicandole amablemente, que se trataba tan solo de un mal momento, y no de un mal día, por lo que quería que recuperara nuevamente la sonrisa para seguir trabajando.

Sin duda alguna, un gran acto de humanidad del jefe de este negocio. Quizás muchos jefes deberían de seguir este ejemplo, para que el mundo fuera un lugar mejor.

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