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La deficiencia de esta vitamina es un disparador del dolor de cabeza, de espalda y de articulaciones.

Los dolores de cabeza son un problema tan común y, a la vez, tan difícil de tratar que no siempre conocemos sus causas. Una cefalea intensa puede dejarnos encerrados en nuestro hogar y nos obliga a pedir un día por enfermedad en el trabajo. No podemos ver luces brillantes, oír ruidos, ni mantener una conversación tranquila.

Por otro lado, los dolores de espalda y de articulaciones resultan más invalidantes aún, dejándonos sin movimientos por varios días. Aunque resulten problemas comunes, no sabemos por qué se originan y creemos que es algo pasajero. Sin embargo, es necesario saber lo que está ocurriendo en nuestro organismo. ¿Te has puesto a pensar a qué se deben estas molestias? ¿Presentas estos dolores a menudo?

Todas estas afecciones pueden tener una única causa común: deficiencia de vitamina D. Hoy te contamos todo lo que necesitas conocer al respecto.

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La verdad sobre la vitamina D.

Aunque la llamamos “vitamina”, la vitamina D funciona más bien como una hormona. Sin embargo, en vez de ser producida por una glándula del cuerpo, ésta se produce por la piel a partir de la exposición a la luz solar.

La vitamina D es necesaria para múltiples funciones en el organismo. Para producir cortisol, es necesario contar con un nivel suficiente de vitamina D. Cuando existe deficiencia de ésta y el cortisol no se produce en niveles adecuados, el cuerpo presenta inflamaciones y dolores, principalmente en las articulaciones. Por este motivo, el tratamiento para aliviar las molestias, suelen ser las inyecciones de cortisona.

El dolor de espalda, a su vez, además de estar relacionado con una deficiencia de vitamina D, se relaciona a carencias en las vitaminas B12, B5 y B6.

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Vitamina D, dolores de cabeza y depresión.

Los dolores de cabeza pueden originarse por problemas de sueño y descanso. Las personas que sufren deficiencias de esta vitamina no pueden descansar adecuadamente; incluso algunas sufren de insomnio u otros trastornos de sueño. Cuando el cuerpo no logra reposar por las noches, tampoco puede reponerse y contribuye a los dolores de cabeza. Con el paso de los días, un cuerpo que no descansa es más propenso a padecer de depresión.

Los antidepresivos recetados por los médicos contienen niveles elevados de serotonina que ayudan a combatir el cuadro. Sin embargo durante la noche, cuando naturalmente nuestro cuerpo debería bajar los niveles de serotonina para conciliar el sueño, los antidepresivos la mantienen elevada incrementando los problemas y el insomnio.

Las mujeres que acaban de dar a luz son las que más pueden sufrir deficiencia de vitamina D, ya que para que el bebé se desarrollara adecuadamente, el organismo agotó todas sus reservas. Si la reciente mamá no se expone nuevamente al sol, brevemente, y reconstituye los niveles óptimos de vitamina D puede sufrir de depresión posparto e incidir directamente en los hábitos de sueño de ella y su bebé.

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¿Qué hacer al respecto?

Si te preguntas cómo mejorar todos estos síntomas, la respuesta es muy sencilla: sólo debes exponerte algunos minutos al sol. Así de simple. Deberás exponer un poco de tu piel 5 minutos diarios; pero procura hacerlo en un horario adecuado y no por un tiempo exagerado, ya que puede resultar perjudicial, según la época del año.

Sólo 5 minutos serán suficientes para comenzar a producirla, aunque si existe una disminución severa en los niveles de vitamina D, será necesaria una exposición de hasta una hora al día hasta que comiences a sentir la mejoría.

Si la exposición solar está ayudando a sentirte mejor pero los dolores de cabeza no cesan, puedes evaluar la posibilidad de ingerir un poco de magnesio en tu dieta. Esto te será de mucha ayuda. Puedes obtener magnesio a través de suplementos naturales o puedes ingerirlo a través de los alimentos. Las semillas de girasol son una gran fuente de magnesio.

La vitamina D y el magnesio ayudarán a aliviar tanto los dolores de cabeza, como el de articulaciones y espalda.