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La falta de hierro y vitamina B6 causan problemas psicológicos, como ataques de pánico y ansiedad.

Tu cuerpo funciona de manera integral, muchas carencias a nivel físico desencadenan y desarrollan otro tipo de trastornos a nivel psicológico. Mantener los niveles correctos de hierro en el organismo es muy importante debido a que, de esta forma, se transporta mejor el oxígeno en la sangre.

Con llevar una dieta equilibrada es suficiente para obtener la dosis de hierro recomendada. Sin embargo, debes realizarte controles esporádicamente para asegurarte de estar alcanzando la dosis. Si existe algún tipo de carencia, el cuerpo comenzará a tener dificultades para absorber el hierro y las consecuencias a nivel psicológico, empezarán a manifestarse.

Un estudio reciente, realizado en Japón, demostró que las personas que más casos de hiperventilación y ataques de pánico sufrían, eran aquellas que padecían deficiencia de hierro y vitamina B6. Ambos nutrientes, son muy importantes en la producción de serotonina. La serotonina, es un neurotransmisor que regula el estado de ánimo, el sueño y la estabilidad mental.

Trastornos psicológicos derivados de la falta de hierro y vitamina B6.

(Pseudo) Depresión.
La falta de hierro no es la causa misma de la depresión, sino que despierta síntomas muy similares. El paciente manifiesta falta de apetito, fatiga crónica, irritabilidad, cefaleas intensas. Esto, a su vez se expresa a través de tristeza, impotencia y sentimientos de angustia.

Muchos pacientes con carencias de hierro, reciben un mal diagnóstico de cuadro depresivo, sin atacar directamente la causa. Le denominamos pseudo depresión ya que, al balancear la dieta o al recibir cápsulas de hierro, desaparecen todos los síntomas depresivos. Un cuadro de depresión severa en pacientes depresivos reales, no se mejora sólo con administrar hierro.

Ataques de pánico.

La falta de hierro tiene una relación directa con la ansiedad. Se despierta en el cuerpo una sensación de ansiedad constante. A un nivel más severo, la ansiedad despierta ataques de pánico y con él, todos los síntomas que lo acompañan: miedo a morir, asfixia, debilidad en los músculos, hiperventilación, problemas en la visión, insomnio y taquicardia o arritmias.

Los síntomas comienzan a ser un círculo vicioso. El paciente que los sufre, cuando nota su corazón acelerado o con una frecuencia irregular, cree que sufrirá un infarto y se despierta, nuevamente, un ataque de pánico.

Una vez que se regularizan los niveles de hierro, la ansiedad (que es la desencadenante de todos los demás síntomas) desaparece y el cuerpo se normaliza.

Síndrome de “piernas inquietas”.

Se denomina síndrome de las piernas inquietas a un trastorno donde el paciente siente sensaciones molestas y dolorosas en sus piernas. Esto lo lleva a tener la necesidad casi incontrolable de moverse y andar para aliviar los síntomas. Las sensaciones desagradables pueden ser dolores punzantes, tirones, palpitaciones y arrastre en toda la extremidad. A los pacientes que lo padecen, se les denomina “caminantes nocturnos” debido a su incapacidad por descansar.

El Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cerebrovasculares, ha manifestado que una deficiencia de hierro en el organismo, puede ser la causa de este problema.

Perturbaciones mentales

Médicos especialistas afirman que la falta de hierro puede despertar ciertas perturbaciones que, en el momento, se creen mentales. Al hacer el recuento de hierro en sangre, se manifiesta la verdad. Algunos de los síntomas que pueden afectar tu vida cotidiana por no consumir la dosis recomendada de hierro, son: sentir que la habitación da vueltas o que las paredes se cierran sobre nosotros, inseguridad y paranoia, enfermedad del movimiento y temblequeo, falta de memoria, poca concentración, dificultades para seguir una lectura y una larga conversación.

Recuerda… la importancia de realizarte los chequeos correspondientes, reside en prevenir futuras complicaciones a nivel físico y mental. Ahora sabes que no consumir la dosis de hierro recomendada, desencadena trastornos psicológicos