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¿Cómo se relacionan las emociones y el dolor de espalda? ¡Te contamos como se afectan entre sí!

Las emociones y el dolor de espalda son factores que van de la mano. Como hemos visto, muchos de nuestros sentimientos, preocupaciones y el estrés son capaces de enfermar muchas partes de nuestro cuerpo. La espalda no sólo se ve afectada por la mala postura, el desgaste óseo o las contracturas, nuestros pensamientos y emociones también tienen un papel preponderante en el desarrollo de las afecciones.

Hoy te contaremos cómo tu ansiedad, nerviosismo y sentimientos están repercutiendo en tu espalda y columna. Continúa leyendo y descubre el impacto que puede estar sufriendo tu cuerpo.

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Relación entre las emociones y el dolor de espalda.

La columna vertebral, tal como su nombre lo indica, es un “pilar” formado de “vértebras” que proporciona estabilidad, equilibrio y nos permite estar erguidos. Los pensamientos y sentimientos negativos, repercuten directamente en nuestra vida haciéndonos perder el equilibrio y la paz. Corporalmente sucede lo mismo. Esa negatividad se aloja sobre la columna y añade peso al que ya llevamos normalmente en la vida. La relación entre las emociones y el dolor de espalda deriva en el peso negativo que cargamos sobre la columna.

Allí reside la importancia de realizar un cambio positivo respecto a nuestros pensamientos e intentar controlar el estado de ansiedad, miedo, nerviosismo y estrés. Otro factor que une las emociones y el dolor de espalda, es el de los cambios metabólicos. Según algunos estudios, el estrés crónico es capaz de realizar cambios metabólicos en nuestro organismo: se revolucionan las hormonas y los neurotransmisores, se desequilibran los niveles hormonales, se eleva el ritmo cardíaco, aumenta la presión arterial y esto repercute en todo el cuerpo. La espalda no es la excepción. El aceleramiento general que se experimenta, provoca tensiones y contracturas en todos los músculos que la componen.

1. Dolor cervical.

La zona cervical es comprendida en la parte alta, específicamente el cuello, desde la vértebra C1 y la C7.

Como hemos visto, las emociones y el dolor de espalda pueden hacernos perder el foco y afectarnos en la vida cotidiana. Para que la espalda alta se encuentre con buena salud, no debe existir una actitud tensa frente a los problemas. Por el contrario, es necesaria una actitud de flexibilidad y una armonía en los movimientos. Las cervicales se ven afectadas principalmente por el estrés laboral y los problemas financieros.

Cada vez que sientas que las tensiones se apoderan de tu cuello, recuerda que las emociones y el dolor de espalda se relacionan y cambia inmediatamente tus pensamientos negativos. Además, realiza algunos movimientos circulares con la cabeza para relajar los músculos; a la vez que mueves tus hombros hacia arriba y abajo.

2. Dolor dorsal.

La zona dorsal comprende el tórax. Va desde las vértebras D1 a la D12, por lo que es gran parte de nuestra espalda, generalmente se la denomina “espalda media”.

El dolor en esta zona puede ser originado por una postura de “derrota” frente a la vida. Suelen ser molestias de personas con autoestima bajo, o con problemas depresivos o con una angustia muy grande. En este caso, la relación entre las emociones y el dolor de espalda se caracteriza por una actitud encorvada hacia adelante que:

  • comprime el diafragma.
  • cambia el eje del cuerpo, tirándole hacia adelante.
  • comprime el corazón.
  • ralentiza el ritmo respiratorio.
  • produce dolores estomacales y de pecho.
  • proyecta el cuello hacia adelante.
  • complica la circulación sanguínea.

Para combatir esto, será necesario realizar actividades que suban el ánimo y alejen a la persona de la depresión: caminar al aire libre, bajo el abrazo del sol, visitar amigos, realizar un poco de ejercicio, etc.

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3. Dolor lumbar.

Es la llamada espalda baja y va desde la vértebra L1 a la L5. En este caso, muchas veces las emociones y el dolor de espalda pueden afectar al nervio ciático, comenzando los síntomas comúnmente llamados “ciática”. Órganos como los riñones y la vejiga, también pueden verse involucrados.

Los miedos suelen afectar la zona lumbar, también la ansiedad y el nerviosismo. Suelen ser personas que pasan demasiado tiempo paradas, con un ritmo de vida acelerado, preocupándose más por los demás que por ellas mismas.

Es necesario llevar una vida más relajada, tomarse momentos para uno mismo, no preocuparse por los detalles y realizar actividades que inviten al descanso.