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Los efectos de caminar descalzo 5 minutos todos los días

Andar descalzos es un hábito que vamos perdiendo poco a poco. Durante la niñez nos fascina la idea de estar en contacto con la tierra, el césped o el suelo frío. A medida que va pasando el tiempo, ya no nos resulta tan agradable.

Sin embargo, se ha comprobado científicamente que caminar descalzo por unos minutos al día, trae muchos beneficios a la salud. ¿Llegas cansado/a a casa? Quítate los molestos zapatos, desecha los tacones por un instante y comienza a disfrutar de la libertad de estar descalzo. Una terapia fácil, económica y muy saludable para nuestro organismo.

¿Por qué es necesario estar descalzos?

El objetivo, es poder descansar de la presión que ejerce el calzado, durante unos 5 a 10 minutos al día. Puede que te resulte tan beneficioso que luego extiendas este tiempo, eso queda a tu criterio.

Diversas investigaciones científicas han demostrado que los electrones de la tierra tienen la capacidad de mejorar la salud, considerablemente. Como primera medida, se reducen las dolencias crónicas de muchas enfermedades graves. También, caminar descalzos, modifica de manera positiva la actividad eléctrica del cerebro, mejora las funciones cardíacas, ayuda a regular los niveles de glucosa en sangre y fortalece el sistema inmunológico.

Paso a paso, el pie debe desarrollar otro tipo de agarre al piso, diferente al que poseemos cuando estamos con calzado, esto permite tonificar las piernas, desarrollar mayor fuerza muscular en pies y caderas, se mejora la agilidad física como así también el equilibrio.

Además, se pudo comprobar que los niños que aprenden a caminar descalzos, desarrollan una mejor manera de andar, logran un mejor equilibrio, ayuda a la coordinación y les permite formar un arco del pie correcto.

A su vez, es una buena terapia anti estrés. Es recomendable caminar descalzos sobre diferentes texturas: en una playa sobre la arena o en la orilla sobre arena húmeda, permitiendo que penetre entre los dedos; sobre el césped, sobre la nieve por unos segundos, etc. Experimentar diferentes sensaciones a la vez que recibes un masaje plantal.

Caminar descalzo te permitirá desconectarte de los problemas y concentrarte con los sentimientos y las sensaciones.
Caminar sin calzado ayudará a mejorar la calidad de sueño y a prevenir la vejez, ya que aumenta los antioxidantes del organismo.

Además de estar descalzo, sumas los beneficios de caminar. Realizar este simple ejercicio ayuda a disminuir el riesgo de padecer cáncer, refuerza la salud cardiovascular, promueve el descenso de peso a través de la quema de calorías, previene la retención de líquidos y estimula la liberación de toxinas, ayudando a depurar el cuerpo.

Aprende a combinar la caminata con ejercicios de respiración para oxigenar el cuerpo de manera correcta y con mucho aire puro. También disfruta del paisaje, del sol o el viento en el rostro, todo ayuda a desestresarte.

Si no encuentras momentos para caminar descalzo, puedes hacerlo durante algún momento del día donde el calzado no es indispensable: sal a regar tus plantas, realiza ejercicios al aire libre, cuando llegas del trabajo, antes de tomar una ducha, mientras lavas tu automóvil.

Algunos cuidados a la hora de andar descalzos.

Recuerda que la piel de los pies puede resultar muy sensible y fácilmente puede sufrir alguna lesión. Analiza muy bien los lugares donde puedes caminar como un césped bien cuidado o arena fina. Evita las playas colmadas de ostras, la tierra o el césped del campo que suele tener muchas espinas. Si eres una persona que padece diabetes, debes prestar especial atención a esto, debido a que si sufres alguna herida, tu curación será más lenta.

En caso de que pises algo filoso, consulta inmediatamente con un especialista que pueda asegurarte que nada quede incrustado en tus pies. De este modo previenes infecciones.

Aunque parezca extraño, puede que te sea muy difícil caminar descalzo debido a que tu eje de equilibrio se verá modificado y tus pies no “saben” agarrarse a la tierra. Por algunas semanas, camina sólo 5 minutos al día, pero sé constante. Así podrás desarrollar fuerza en tus pies, tobillos y pantorrillas. Luego te será más fácil y hasta querrás caminar por algunos minutos más.

No olvides de proteger tus pies con protector solar para que no sufran daños por la exposición. Mínimo, utiliza un factor 15 si realizas caminatas de 10 a 15 minutos. Cuida también la piel de los pies luego de las caminatas, mantenlos hidratados y exfoliados para quitar las células muertas.