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Médicos aseguran que el aceite de soja es 100 veces peor que los azúcares refinados!!!

Cada vez son más las personas que abandonan diversos alimentos como las carnes y los lácteos por opciones más saludables, como la soja. Estos cambios se realizan con la creencia de que, al hacerlo, la salud mejorará. Muchas veces hemos escuchado, por ejemplo, que el aceite de soja es muy bueno para nuestra salud. Veamos cuánto hay de cierto en esta afirmación.

La soja no es la gran panacea como nos quieren hacer creer. En realidad, es un alimento sumamente nocivo para la salud en cualquiera de sus presentaciones. Las dos peores categorías de producto son la proteína y el aceite de soja. Al contrario que en Asia donde la gente come pequeñas cantidades de productos de soja sin procesar, en occidente se procesa industrialmente la soja para separarla en dos productos: proteína y aceite. No hay nada natural o seguro en dicho proceso.

La alta tecnología que se emplea en la actualidad no sólo no remueve los anti-nutrientes y las toxinas presentes de forma natural en la soja, sino que deja residuos tóxicos y cancerígenos originados por las altas temperaturas, alta presión, baños ácidos y alcalinos, así como disolventes de petróleo.

Anti-nutrientes y toxinas naturales presentes en el aceite de soja.

Goitrógenos: el aceite de soja contiene estas sustancias que pueden dañar el funcionamiento de la glándula tiroidea.

Oligo-sacáridos: azúcares que provocan inflamación y flatulencias.

Fitatos: impiden la absorción de minerales como el zinc, hierro y calcio.

Inhibidores de proteasa: estas sustancias presentes en el aceite de soja interfieren con las enzimas digestivas llamadas proteasa y tripsina, esto puede llevar a problemas gástricos, una absorción proteica pobre y trabajo excesivo del páncreas.

Metales pesados: en el aceite de soja se encuentran el manganeso, fluoruro, aluminio y cadmio.

Alergénicos: la soja es uno de los ocho alimentos más alergénicos que existen.

Lectinas: las lectinas presentes en el aceite de soja, ocasionan que las células rojas se amontonen y por ende que el sistema inmunológico no funcione correctamente.

Oxalatos: previene la absorción de calcio y han sido ligados a la formación de piedras en los riñones.

Isoflavonoides: son fito-estrógenos (estrógenos de las plantas) que actúan como hormonas y afectan los sistemas reproductivo y nervioso.

Saponinas: el exceso de su consumo puede dañar las paredes de los intestinos.

Independientemente de lo que digan, el aceite de soja no es la mejor opción para nuestro corazón. Es un aceite cargado de ácido graso Omega 6 y 9 los cuales, en grandes cantidades y sin una buena ingesta de Omega 3, causan inflamación de los tejidos y articulaciones.

Para poder obtener el aceite de granos y semillas, las empresas usan algunos solventes orgánicos como la acetona, benceno, cloroformo y el ciclo hexano, los cuales son muy peligrosos para la salud. Estos solventes están presentes en el aceite de soja e irritan los pulmones y suprimen el sistema nervioso central. Su  consumo  ha sido ligado a la enfermedad de Parkinson.

Para remover el sabor rancio del aceite de soja las compañías lo enmascaran con el proceso de refinación, le agregan aroma y una pequeña hidrogenación. Este último proceso ocasiona que las arterias se dañen y se tapen, lo cual puede resultar en un infarto.

El aceite de soja contiene muchas sustancias que son perjudiciales para la salud, además de los anti-nutrientes y toxinas que nombramos anteriormente. Los azúcares (llamados oligosacáridos) que contiene, requieren de una enzima llamada alpha-galactodidasa para poder ser degradados apropiadamente, pero el cuerpo humano no la produce y es por eso que el consumo del aceite de soja trae problemas de flatulencias e inflamación.

El mejor aceite para consumir crudo, tanto como cocido, es el de coco, al cual no le afecta la temperatura, ni el oxigeno, ni la luz. Además tiene menos calorías y sus tipos de grasa protegen al corazón.