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Por padecer cáncer le recomendaron abortar… se negó a hacerlo, lucho y venció. Mira Como!!

El embarazo trae maravillosas emociones y nos invita a ser mejores personas, con la llegada del pequeño niño. Aventurarse al hermoso mundo de la paternidad resulta un desafío lleno de miedos, incertidumbres, alegría y una que otra certeza. Aunque puede ser un camino complicado, finalmente nos animamos a transitarlo poniendo lo mejor de cada uno.

La felicidad del embarazo es difícil de explicar, principalmente cuando esperamos un niño fuerte y saludable. Sin embargo, a Elizaveta Bulkhova, el destino le tenía preparados algunos obstáculos difíciles de transitar. Entre las muchas cosas a las que debía renunciar, se encontraba su gran sueño de ser madre. Descubre la historia de una mujer fuerte, capaz de pelear contra viento y marea para salvar la vida del pequeño que llevaba en su vientre, a pesar del cáncer que estaba terminando con su vida.

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La modelo que no abortó y venció su batalla contra el cáncer.

Elizaveta Bulkhova era una exitosa modelo canadiense que desfiló en las mejores pasarelas de todo el mundo. Taiwán, Japón, Hong Kong, Sudáfrica, Londres y New York pudieron deleitarse durante siete años con su caminar elegante y sofisticado.

En mayo de 2014, se encontraba con su novio Roman Troubetskoi de vacaciones en Ámsterdam cuando comenzó a sentir un dolor extraño en su mandíbula derecha. Unos días después, el dolor era insoportable y la inflamación muy notoria. Luego de una visita con un especialista, descubrieron que lo que comenzó como un simple dolor de muela, se trataba de un osteosarcoma (cáncer de huesos).

Las biopsias y análisis determinaron que Elizaveta debía someterse a una cirugía para extirparle su mandíbula y luego continuar con cinco ciclos que quimioterapia intensa. Pero la peor de las noticias aún no había llegado: luego le informaron que debía abortar a Valentín, el pequeño que estaba en su vientre.

Valentín no iba a soportar las sesiones de quimioterapia por lo que le recomendaron interrumpir el embarazo. Antes, Bulkhova debió someterse a dieciséis horas de cirugía donde Valentín corría altos riesgos de desarrollar discapacidades producto de la anestesia. En la misma, le extrajeron el tumor y el 95% de la mandíbula; luego hubo un proceso de reconstrucción de peroné, nervios y venas con injertos de su pierna y hombro derecho. Días después, las intervenciones consistían en eliminar vasos sanguíneos de su pierna e injertárselos en su mandíbula.

Con 17 centímetros menos de mandíbula y muchas dificultades para volver a mirarse al espejo, la modelo continuó con su embarazo y su lenta recuperación. Por complicaciones en las diferentes cirugías, la quimioterapia tuvo que posponerse por más tiempo. Valentín seguía creciendo y se relacionaba de múltiples formas con su madre. “Él era muy activo y yo le hablaba”, dijo Elizaveta en un reportaje. “Tenía que decirle que dejara de moverse porque no me lo podría quedar y entonces dejaba de moverse. Él verdaderamente me escuchaba: dejaba de moverse“.

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Dos días antes de la fecha del aborto, la joven pareja decidió hablar con sus médicos y consultaron si podían hacer que el niño nazca, aunque faltaran diez semanas para la fecha de parto. Así, analizaron lo mejor para su niño y como era un bebé saludable, pudieron hacer que nazca con tan sólo 28 semanas de gestación e intentar salvarle la vida fuera del vientre de su madre.

Milagrosamente, Valentín nació a través de una cesárea exitosa. Superando las expectativas, sólo estuvo 51 días en cuidados intensivos y logró desarrollarse fuertemente. Ahora, era el turno de salvar a su joven madre.

El proceso fue largo y severo. La quimioterapia mató las papilas gustativas de Bulkhova por lo que se le dificultaba comer. Tardaba alrededor de una hora para ingerir un huevo cocido y estaba traumatizada por beber agua, ya que a veces el líquido se le filtraba por un costado de su cara.

Finalmente pudo vencer su estado de desnutrición, ahora el cabello ha empezado a crecerle, sus dientes superiores se encuentran intactos aunque tiene dificultades para hablar, ya que sólo tiene 4 dientes inferiores. Más adelante, cuando el cáncer sea sólo un mal recuerdo, seguirán más cirugías reconstructivas.

Hoy, con 1,72 metros de altura y con 49 kilos (dos kilos menos que su pesaje normal) está alejada de las pasarelas aunque con una maravillosa familia que la acompaña día y noche. El apoyo incondicional de su marido, quien la sostuvo de principio a fin, junto con la mirada inocente de su pequeño son todo lo que Elizaveta necesita para encontrar la paz y continuar con su vida.

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