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Presta mucha atención cuando sientas estos tipos de dolores.

Es normal, para muchos de nosotros, convivir con algún tipo de dolor. A pesar de que no es lo ideal, experimentamos de vez en cuando algún dolor de cabeza, dolor de estómago, sufrimos alguna lesión en el gimnasio o haciendo deportes. Lo mejor es, siempre, consultar con un especialista y que nos chequee.

El umbral de dolor es muy alto en algunas personas y lo que resulta muy doloroso en algunos, es apenas una molestia en otros. La toma de analgésicos es muy frecuente ya que nos permite continuar con nuestra rutina y alejar el dolor. La vida tan ocupada y los niveles de estrés a los que estamos sometidos no nos permiten darnos la calidad de vida de merecemos.

Las molestias y dolores son síntoma de algo y necesitan un poco de nuestra atención, ya sea para descansar, cuidarnos en las comidas, etc. Es verdad que no siempre se trata de afecciones graves pero acostumbrarnos a vivir con el dolor no es un hábito saludable. Lo mejor, es comenzar a distinguir nuestras dolencias e intentar tratarlas una a una.

Sin embargo, existen otro tipo de dolores, difíciles de sobrellevar y disimular. Dolores que no podemos ignorar y a los que prestarle especial atención. Es importante, antes de comenzar cualquier tratamiento, definir los dolores que pueden encerrar un problema grave y los que son síntomas de problemas menos graves. Principalmente, debemos distinguirlos entre sí y no recurrir a analgésicos o calmantes frecuentemente. A continuación te explicamos cuáles son y qué problema pueden encerrar para que puedas dimensionar la gravedad.

Dolores severos en la espalda.

  • Se debe saber diferenciar, este dolor no es una sobrecarga en los músculos de la espalda, no es el dolor típico luego de dormir en una mala postura y no es un dolor muscular por realizar ejercicios. Es un dolor penetrante, que realiza presión y sensación de ardor constante. Este problema puede ser síntoma de una aneurisma en la aorta torácica. Esto sería el resultado de una arterioesclerosis que produce un endurecimiento paulatino de las arterias. El dolor puede trasladarse de la espalda al pecho y viceversa.
  • Si el dolor punzante se presenta a un lado de la espalda, también acompañado de ardor, puede deberse a piedras en los riñones. Experimentará un padecimiento muy intenso y seguramente recurrirá al doctor de inmediato.

Dolores intensos en el abdomen.

  • Aquí nos presentamos a un problema doblemente peligroso, ya que por un lado, los dolores de abdomen son mucho más frecuentes y por el otro, pueden deberse a problemas realmente graves. Lo más importante es determinar si existe fiebre, o no, para descartar la posibilidad de una infección. Cuando el dolor es punzante y sólo del lado derecho, puede resultar ser una apendicitis, una pancreatitis o una inflamación de vesícula.
  • Determina el lugar exacto de donde previene el dolor. Si es desde debajo del esternón, puede deberse a una pancreatitis. La mejor opción es, si sientes dolores de estómago diferentes a los habituales o que se encuentran muy sectorizados, dirígete a un especialista con urgencia.

Dolores en el pecho.

  • Los dolores en el pecho no deberían ser algo frecuente, por lo que si presentas una presión constante o dolores con una frecuencia interrumpida, debes dirigirte a un hospital o clínica. Determina si el dolor que comienza en el pecho se extiende hacia el cuello e incluso hacia el brazo, ya que son síntomas de problemas cardíacos que debes hacerte ver. Si a esto le sumas cansancio al realizar esfuerzos mínimos y náuseas, son indicadores que debes detallarle a tu médico también.

Dolores y ardores al orinar

  • Tanto el dolor, ardor o la picazón al orinar, son síntomas de una posible infección urinaria. También puedes presentar otros síntomas como fiebre, fatiga y pesadez en el vientre. Algunos de los problemas no suelen ser muy peligrosos si son tratados a tiempo y todos deben curarse con algún tratamiento. Puede ser una cistitis, problemas de riñón, irritación o problemas de vejiga.

Recuerda que, sin obsesionarte en ello, debes prestar más atención a los dolores de tu cuerpo y a los mensajes que intenta transmitirte. Antes de alarmarte, piensa cómo te alimentaste ese día, si descansaste bien o si realizaste alguna fuerza.