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¿Qué es un sinus pilonidal, cuáles son sus causas y sus síntomas? ¡Aquí te lo contamos!

Un sinus pilonidal, también denominado quiste pilonidal, es una pequeña membrana en forma de bolsa que se desarrolla sobre el pliegue inter glúteo, en la zona sacra. Este quiste puede infectarse, llenarse de pus y ser muy doloroso, ya que en su interior puede contener pelos, restos sebáceos y otros residuos. De allí el nombre “pilonidal”: nido de pelos.

Un quiste pilonidal puede dar origen a un tracto sinusal. El tracto sinusal es un canal estrecho que une el foco infeccioso presente en los tejidos y la superficie de la piel. A través de este canal, el quiste puede drenar un poco de material y pus hacia la piel. Puede ubicarse debajo de la capa más externa de la piel, entre las nalgas, a corta distancia del ano, de forma vertical.

Aunque los quistes pilonidales aparecen principalmente cerca del coxis, también pueden desarrollarse en el ombligo, las axilas o el pene (estas localizaciones suelen ser más raras).

¿Cuáles son las causas de un sinus pilonidal?

No se conoce, fehacientemente, cuáles son las causas que originan este problema. Por un lado, se cree que algunas personas nacen con cierta predisposición a formar quistes pilonidales debido a la forma del crecimiento del pelo. Los pelos crecen dentro de la piel en vez de hacia afuera. En este caso, la predisposición puede ser hereditaria.

Por otro lado, también pueden aparecer debido a la existencia de un hoyuelo pilonidal. Una pequeña depresión en el área sacra que, al recibir presión sobre los folículos pilosos, tiene un crecimiento anormal de pelos; los cuales quedan retenidos bajo la piel. Cuando el pelo está atrapado, produce inflamación e irritación en la zona, dando origen a las infecciones. Cuando las infecciones son recurrentes, el seno comienza a acumular restos de cabello y de secreciones.

¿Cuáles son los factores que aumentan las posibilidades de desarrollar un quiste pilonidal?

  • Ser hombre entre los 15 y 30 años.
  • Realizar actividades o trabajos que requieran estar mucho tiempo sentado.
  • Trabajos de conducción de vehículos que requieran recorrer largos trayectos al día.
  • Padecer de sobrepeso u obesidad.
  • Una irritación persistente en el área del coxis o una lesión.
  • Mucha vellosidad en el área sacra y en el pliegue inter glúteos.
  • Poseer un hoyuelo pilonidal.
  • Antecedentes familiares con esta enfermedad.

¿Cuáles son los síntomas más comunes?

Síntomas agudos, de rápida aparición.

Los primeros síntomas en aparecer son incomodidad e inflamación durante varios días. El dolor es punzante y puede ser severo desde la primera manifestación. Durante el examen médico, se puede apreciar una protuberancia con celulitis en la superficie. Durante la revisión, la persona puede sentir molestias insoportables con la sola acción de separar las nalgas.

Síntomas crónicos, persistentes en el tiempo.

Es común que, una vez eliminada la infección, los pacientes continúen experimentando algunos síntomas por hasta dos años. Pueden sentir un poco de dolor en el área y algunas secreciones esporádicas. Como la inflamación ya ha sido eliminada, es común ver dentro de los senos pilonidales mechones de pelo y otros residuos como piel muerta o fibras de la ropa.

¿Cuál es el mejor tratamiento?

  • Si no tienes síntomas: En este caso es preciso ser constante con todas las medidas de higiene posibles. Mantener el seno pilonidal libre de pelos y residuos, lavar con jabón neutro y afeitar los vellos de toda la zona.
  • Si padeces de síntomas agudos: Si presentas una infección deberás acudir con un especialista que te recete un tratamiento adecuado. Además será necesario el consumo de analgésicos naturales que alivien el dolor y la inflamación. Si presentas una acumulación muy grande de pus, puede que el médico decida realizar una pequeña incisión en el quiste y ayudar al drenado.
  • Si presentas síntomas crónicos: Si los síntomas son persistentes y no existe una infección que ponga en riesgo la salud general del paciente, es necesaria la revisión médica. En el análisis, el especialista determinará si es, o no, necesaria una intervención quirúrgica para quitar el quiste.