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¡Esto terrible le sucede a tu cuerpo cuando bebes alcohol! Cuando lo descubras, no querrás probar ni una gota más.

Se considera que el alcohol es una de las drogas legales más consumidas en todo el mundo. Está tan presente en nuestras vidas que no nos detenemos a pensar cuán perjudicial es para nuestra salud. Incluso, es difícil encontrar alguien que no lo consuma, aunque sea de forma casual.

El alcohol se ha convertido en el centro de muchas reuniones sociales. Es uno de los grandes flagelos de la juventud, quienes son menos conscientes del potencial daño. Incluso nosotros mismos creemos que beber alcohol durante una noche esporádicamente, no es algo grave.

Si eres amante de las bebidas alcohólicas y gustas de tomar a menudo, hoy te contamos todo lo que esta sustancia puede ocasionar en tu cuerpo y cuán importante es que tomemos conciencia. Siempre beber con moderación y de forma responsable es la opción justa si deseas disfrutar sin dañar lo más preciado que tenemos: nuestra vida.

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¿Qué le sucede a nuestro cuerpo cuando bebemos alcohol?

Si bebes una vez cada tanto, algunas copitas de alcohol, sabes que existen algunas cuestiones a tener en cuenta: no debes manejar un vehículo, luego debes hidratarte muy bien y desintoxicarte para continuar normalmente con tu vida.

Sin embargo, cuando bebes en exceso y de forma irresponsable, tu salud se perjudica notablemente con cada ingesta. En primer lugar, hay dos factores que debes analizar para determinar cuán perjudicial ha sido:

  • Los grados de alcohol de la bebida que has consumido (si es que has bebido sólo un tipo de trago).
  • La cantidad de alimento que has ingerido previamente a la borrachera.

Mientras más graduación alcohólica posea la bebida, más rápida será la absorción del alcohol. Al mismo tiempo, mientras más alimentos hayamos consumido, menos rápido. Es decir, que el primer paso para beber de forma responsable, no sólo es la cantidad de bebida y la graduación, sino también no hacerlo con el estómago vacío. Cuando has consumido alimentos, el píloro se cierra para digerirlos dentro del estómago, ya que en el intestino la absorción es mucho mayor. Allí, el alcohol queda junto con el bolo alimenticio y se sintetiza de forma más lenta.

El 20% del alcohol es absorbido por las mucosas gástricas; el 80% restante, se absorbe en el intestino delgado. De allí, ingresa en nuestro torrente sanguíneo, lo que significa que llega a todos los órganos, intoxicándolos. En ese momento, comienza en nuestro cuerpo una serie de acciones donde el cuerpo intenta deshacerse de ese veneno. Para ello produce una enzima denominada alcohol deshidrogenasa, la cual le quita un átomo de hidrógeno a la molécula de etanol, neutralizándola y convirtiéndola en un acetaldehído no tóxico. Esta tarea principalmente es llevada a cabo por el hígado.

Por otro lado, nuestro organismo consume todas las reservas líquidas e intenta eliminar la toxina a través de la orina por un trabajo intensivo de los riñones. A su vez, los pulmones también hacen su trabajo despidiéndolo a través de la respiración. Finalmente, lo que quede, es eliminado a través de la sudoración.

¿Qué le sucede a nuestro cuerpo cuando bebemos en exceso?

Las consecuencias más comunes de la ingesta excesiva de alcohol son:

  • Alteraciones en el sistema nervioso central.
  • Pérdida temporal de la memoria.
  • Dificultades para caminar.
  • Disminución en la capacidad de reaccionar y responder de forma automática.
  • Pérdida de la atención, problemas para concentarse.
  • Dificultades para hablar y expresarse.
  • Incapacidad de acatar órdenes.
  • Visión nublada.
  • Náuseas y vómitos.
  • Pérdida de consciencia, lo que se denomina “coma etílico” y puede conducir a la muerte.

A largo plazo, la consecuencia más común de beber en exceso es una enfermedad llamada Cirrosis que afecta al hígado, deteriorándolo lentamente hasta lesionarlo de forma crónica.

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Recuerda, si gustas de beber algún trago, hazlo de manera consciente, responsable y con moderación. Algunos estudios más recientes han determinado que el alcohol no alarga la vida ni mejora la salud, como se ha considerado hasta hace poco. Si deseas estar saludable, simplemente evítalo.