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¿Quieres una cintura de avispa? Estos son los peligros de usar corset y fajas reductoras.

En el último tiempo se difundió una nueva moda denominada tightlacing (entrenamiento de la cintura) donde se promueve el uso permanente de corset o fajas modeladoras para lucir una cintura de avispa. Sin embargo es necesario conocer cuáles son los peligros de usar corset y en qué puede afectarnos de por vida.

El corset es una prenda de vestir que llega a Occidente en el siglo XVI de la mano de las grandes mujeres de la aristocracia. Se utiliza principalmente para lograr un torso rígido y cónico, es decir con una cintura diminuta. En un principio por razones estéticas, esta prenda formó parte del mundo femenino durante siglos con el fin de alcanzar una silueta perfecta. Con el correr de los años, también se encontró que era una herramienta importante a la hora de corregir la columna y la postura corporal, por lo que algunos médicos recomiendan el uso de corsets ortopédicos.

Actualmente podemos ver cómo numerosas actrices de Hollywood hacen uso de ellos para gozar de una cintura de avispa. Incluso podemos encontrar una nueva corriente que promueve el uso permanente de estas prendas para entrenar la cintura de por vida. La moda tightlacing puede parecer muy atractiva, sin embargo existen muchos peligros de usar corset y es necesario conocerlos. Hoy les contamos todo lo que necesitan saber antes de apretarse dentro de un corset.

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¿Qué es el corseting o tightlacing?

Se denomina corseting (o entrenamiento de cintura, en español) a una modificación extrema del cuerpo a través del uso de corset para moldear la cintura y disminuir considerablemente su diámetro. Es una práctica que se remonta al siglo XVII y XVIII donde era obligatorio para las mujeres europeas usarlo, aunque los peligros de usar corset eran los mismos que hoy en día.

Principalmente se trata de un ideal estético a seguir y la forma obtenida dependerá en gran medida del tipo de cuerpo de la mujer, la cantidad de grasa acumulada y la musculatura general. Sin embargo, algunos cuerpos tienen una capacidad natural por lograr comprimir esa área.

Muchas celebridades siguen esta moda aunque no utilizan exclusivamente corset sino que también logran moldear toda la figura con fajas reductoras y bodys ya que resultan menos rígidos y permiten una mejor movilidad. Las mujeres que promueven esta práctica, indican que el uso del corset debe ser de 22 horas diarias para que la disminución sea eficaz.

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¿Cuáles son los peligros de usar corset?

Antes de mencionar los peligros de usar corset, es necesario hacer hincapié en que esta moda no busca un descenso saludable de peso, sino sólo distribuir la grasa de otra forma. Es necesario repensar si realmente vale la pena poner en peligro la salud sólo por una cuestión de tamaño cuando la grasa continúa allí.

Entre los numerosos peligros de usar corset por tiempo prolongado, podemos nombrar:

  • DESPLAZAMIENTO DE ÓRGANOS: La presión ejercida es desde el pecho y hasta el abdomen, lo que provoca un movimiento de los órganos haca arriba y abajo. Si el útero se desplaza hacia la vagina puede haber dolor, severos síntomas premenstruales, infecciones, etc.
  • PROBLEMAS DIGESTIVOS: Las disfunciones del sistema digestivo son los principales peligros de usar corset ya que reduce el espacio del estómago y de los intestinos. A su vez, se alteran los movimientos peristálticos y existe una obstrucción a la hora de digerir alimentos.
  • REDUCE LA CAPACIDAD PULMONAR: La presión sobre los pulmones reduce su capacidad respiratoria. A su vez, el diafragma y la caja torácica no pueden expandirse normalmente por lo que no pueden tomar el oxígeno necesario. Uno de los peligros de usar corset más conocidos son la hiperventilación y la sensación de asfixia.
  • DEFORMACIÓN: Paulatinamente existe una deformación de los músculos y del tórax, desencadenando una atrofia muscular severa. Lo mismo puede suceder con la columna vertebral, la cual comenzará a depender de la prenda para que la persona consiga mantenerse en pie.
  • PROBLEMAS CIRCULATORIOS: El flujo sanguíneo no circula correctamente lo que provoca hinchazón de piernas y pies, siendo la mujer más propensa a desarrollar várices.