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Reduce tu dolor articular, rigidez y debilidad con estos 8 consejos comprobados científicamente.

Si sufres de dolor articular debes saber que, con el paso de los años, se vuelve más serio y constante. A medida que envejecemos el cuidado de la salud de las articulaciones debe ser una tarea constante para promover la movilidad y prevenir la rigidez. Aunque es difícil mantenerse activo, el cuerpo humano tiene la capacidad de reponerse y fortalecerse a través de ciertos hábitos saludables.

Hoy les contamos 8 formas comprobadas que pueden ayudarles a combatir el dolor articular para siempre, fortaleciendo el organismo.

¿Qué es una articulación?

Las articulaciones son las encargadas de unir dos huesos y facilitar la movilidad del cuerpo. Están formadas por un tejido liso cartilaginoso, una membrana sinovial y un líquido que funciona como amortiguador y lubricante. Así, nuestros huesos pueden estar unidos y moverse sin rozarse.

Las lesiones, el sobrepeso, las malas fuerzas y el envejecimiento pueden derivar en un desgaste progresivo de los cartílagos. Esto deriva en molestias, dolores y condiciones debilitantes. Sin embargo, existen algunas formas seguras de mantener la salud de las articulaciones en excelente estado y pueden devolverte la movilidad en muy poco tiempo.

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8 consejos para reducir el dolor articular, la rigidez y recuperar el movimiento.

1. Fortalece los músculos.

Los músculos realizan la fuerza, pero también nos mantienen en equilibrio, amortiguan los movimientos de todo el cuerpo y protegen las articulaciones de lesiones. Puedes llevar un entrenamiento suave pensado especialmente para la salud de tus articulaciones. El levantamiento de pesas con una carga liviana puede ser muy efectivo para aliviar el dolor articular.

Las articulaciones de las rodillas son las primeras en sufrir el desgaste, por lo que deberás enfocarte principalmente en los músculos de las piernas, luego en los de los brazos y finalmente el abdomen para mantener el cuerpo en eje. Otras actividades muy recomendadas son el ciclismo y la natación.

2. No llevar una vida sedentaria.

Más allá del entrenamiento muscular, es necesario llevar una vida activa que favorezca la movilidad de todas las articulaciones. Cuando nos movemos, el líquido sinovial también lo hace, permitiendo una lubricación mejor, eliminando líquido viejo y regenerándose a partir de nuevos fluidos. El líquido sinovial viejo contiene desechos minerales y microbios. Movernos facilita la expulsión de ellos y elimina el dolor articular crónico. Un consejo saludable es incorporar a tu rutina 10 minutos de estiramientos y movilidad de articulaciones durante la mañana, antes de comenzar el día.

3. Mantén el cuerpo en su eje.

La inactividad produce un debilitamiento de los músculos, los cuales son los encargados de mantener nuestra postura. El tejido conectivo puede volverse flexible y generar presión sobre las articulaciones. Para que el cuerpo se mantenga erguido, la columna carga con todo el peso y el organismo intenta compensar el desbalance. Así, comenzamos a ir por la vida con una columna sobre exigida, músculos débiles y un dolor articular casi invalidante.

El ejercicio y el fortalecimiento de los músculos pueden ayudar a devolver el eje al cuerpo. Sin embargo, será necesario el apoyo de un tratamiento fisioterapéutico para asegurar la salud de todo el cuerpo y mantener una supervisión de cada dolor articular. Algunos ejercicios que podrás realizar serán rodar sobre un rodillo de goma espuma, estiramientos cuidados, ejercicios con balones suizos, etc.

4. Lubrica tus articulaciones con grasas saludables.

Las grasas que consumes a diario, con el tiempo, pueblan las membranas celulares. Luego, esa grasa puede ser encapsulada por las células o puede ser un combustible para la formación de moléculas. Estos bloques de construcción pueden provocar inflamación o combatirla, según el tipo de grasa que consumamos. Es indispensable ingerir las grasas provenientes de alimentos naturales como los aguacates, el pescado, las nueces o las semillas.

Para combatir el dolor articular debes aumentar la ingesta de ácidos grasos Omega 3, que son muy efectivos para combatir la inflamación. El salmón o la linaza son fuentes ricas de Omega 3, también puedes consumir aceite de pescado en tus comidas para asegurarte una buena ingesta de esta grasa saludable.

Para apoyar la ingesta de Omega 3 y acabar con el dolor articular, será necesario sumar a tu dieta:

  • La mayor cantidad de vegetales de hoja como la espinaca, acelga, escarola, etc. Otra opción son las verduras brasicáceas, antes conocidas como crucíferas: brócoli, coliflor, coles de Bruselas, rábano, etc.
  • Suplementos de glutatión, un antioxidante muy potente.
  • Vitaminas A, C y E.
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5. Prueba tratamientos alternativos como la acupuntura.

Es uno de los tratamientos más recomendados para aliviar el dolor articular, la inflamación y la artritis. Hace más de 2000 años que la acupuntura se encarga de combatir este tipo de problemas de una forma efectiva. Ayuda al organismo a segregar endorfinas lo que nos proporciona bienestar y aumenta nuestro umbral de dolor, por lo que las molestias pasan desapercibidas. Además, la acupuntura tiene la capacidad de impedir que el cerebro reciba las señales de dolor que le envía el sistema nervioso. Por último, se trabajan las áreas extremadamente sensibles para reactivar el trabajo muscular y generar una relajación total.

6. Realízate algunos masajes.

Los masajes ayudan a relajar las tensiones musculares y a aliviar el dolor articular. A través de ellos, movemos todos los tejidos blandos como músculos, tendones y ligamentos a través de la presión, la tensión y el movimiento.

7. Fortalece y cuida tu núcleo.

Un diafragma fortalecido nos asegura equilibrio, buena postura y movimientos seguros. La fuerza del diafragma se relaciona directamente con la fuerza de nuestros músculos abdominales y lumbares. Así, reduces la tensión y la carga depositada en las articulaciones inferiores. Para lograr esto, puedes practicar yoga o Pilates.

8. Controla tus emociones.

El componente emocional es muy importante en el tratamiento de cualquier enfermedad. Intenta mantener la mente y una actitud positiva frente a la vida. Repite en tu cabeza hasta que estés completamente convencido “sí, puedo” y procura recuperar nuevamente tu salud. Recuerda que el cuerpo puede hacer maravillas por sí solo, aunque necesita de algunos cuidados naturales. Deja las excusas de lado e intenta reponerte despidiéndote para siempre del dolor articular.