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La leche de vaca es para las vacas, no para los humanos

Desde pequeños, recibimos los consejos permanentes sobre el consumo de leche de vaca. Hace mucho tiempo se considera que es un alimento beneficioso y necesario en nuestras dietas. El consumo recomendado es a diario, para cubrir las necesidades nutricionales de calcio. Con más razón si eres mujer, ya que de esa manera evitas los problemas óseos que se originan durante la menopausia. ¿Lo has escuchado alguna vez?

Estos consejos vienen transmitiéndose de generación en generación hasta llegar a nuestros oídos. En la actualidad, estudios recientes han puesto en duda los beneficios de la leche vacuna. Por el contrario, han demostrado que puede ser el desencadenante de múltiples enfermedades que cada vez son más frecuentes en nuestro tiempo.

Sin embargo, las opiniones respecto al consumo o no de leche de vaca, están enfrentadas. Hay quienes consideran que si durante tantos años, generaciones tras generaciones la bebieron sin problemas, no es tan perjudicial como dicen. A estas alturas, la adaptación natural de nuestra especie, ya hizo lo suyo.

Es muy complejo enfrentarse a ideas tan popularizadas como estas, más difícil aún tratar de que todo un mundo cambie sus hábitos alimenticios. Más allá de todo esto, los que defienden la teoría de la leche perjudicial, tienen sus explicaciones. A lo largo del tiempo, las industrias han desarrollado demasiados métodos artificiales de crianza de ganado y engorde. Usos de hormonas y antibióticos, por ejemplo, son comunes para lograr una mayor producción de leche. Todos esos aditivos que se fueron sumando, son los que afectan negativamente a nuestra salud.

Razones para no beber leche de vaca

  • Contiene altos niveles de antibióticos que se utilizaron durante la crianza de la vaca y después de parir, para que las enfermedades en sus ubres, no cesen la producción.
  • Contiene más de 50 tipos de hormonas sintéticas, agregadas a la vaca para una mayor producción de leche y de carne.
  • Reduce los niveles de hierro en niños menores de 18 meses.
  • Contiene una proteína llamada caseína que inflama los tejidos blandos que se encuentran en nuestro sistema respiratorio.
  • La caseína promueve la producción de histamina, luego, la de mucosidades. Afecta a problemas respiratorios como el asma.
  • Contribuye a la carencia de ácidos esenciales, zinc y vitamina E.
  • El consumo de lácteos de vaca se relacionan íntimamente con enfermedades como la diabetes, esclerosis múltiple y colon irritable.
  • Se asocia al cáncer de próstata cuando se consume una gran cantidad a diario (un litro) en hombres, y al cáncer de ovarios en mujeres.
  • También se relaciona a otros trastornos como alteraciones en el sueño, problemas de concentración, alergias e hipersensibilidad a algunos estímulos.
  • Contiene grasas perjudiciales para el colesterol en sangre.
  • La leche de vaca, está desarrollada naturalmente para el consumo de los bovinos. Al igual que sucede con todos los mamíferos, la leche de la madre se adapta para cubrir las necesidades alimenticias de su cría. La leche vacuna debe saciar y engordar a una cría que pesa cientos de kilos. Cría que tiene el sistema digestivo apto para sintetizar el alimento que la madre le provee. El humano, está consumiendo una bebida que naturalmente no estamos preparados para digerir.
  • Después de los dos años de edad, el humano produce cada vez menos lactasa. La lactasa es una enzima que nos ayuda a digerir la lactosa (el azúcar que contienen todas las leches), está presente en altos niveles mientras somos lactantes, luego comienza a disminuir. Esto sucede porque ya no necesitamos alimentarnos de la leche materna para seguir creciendo. Por este motivo, el consumo de lácteos conlleva problemas digestivos. Si ya no necesitamos de la leche de nuestra madre humana, menos necesitamos la de una vaca.
  • Las grasas y las hormonas de la leche, promueven el acné y otros problemas en la piel.

Existen muchas alternativas a los lácteos vacunos. Puedes probar con leches de soja, de arroz, de coco, de almendras, tofu, etc. Son variedades muy ricas e iguales de beneficiosas.

Si tu preocupación es el calcio, debes saber que existen muchos alimentos naturales que proveen mayor cantidad de calcio que la leche de vaca. Algunos de ellos son las sardinas, coles rizadas, garbanzos, higos, avellanas, entre otros.

Ahora que ya sabes cómo perjudica tu salud, ¿seguirás consumiendo lácteos vacunos?