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¿Sabías que los pacientes de cáncer que expresan tener creencias espirituales muestran menos síntomas?

Las creencias espirituales nos hacen creer en algo más, nos llenan de esperanza y nos hacen tener confianza en nosotros, en los demás y en algo divino. Investigaciones afirman que los pacientes con cáncer muestran menos síntomas y menos molestias cuando se apoyan en su fe.

El cáncer es una enfermedad seria, complicada y difícil de sobrellevar. Su gravedad no sólo reside en los síntomas en sí; sino también en la larga lucha para combatirla. Los tratamientos son invasivos, dañinos y afectan tanto al paciente como a todos los familiares que sirven de contención.

Sin embargo, además de fármacos, tratamientos y terapias alternativas, existen ciertos pilares que nos permiten salir adelante y tener ganas de vivir. El amor incondicional de la familia y las creencias espirituales o religiosas son imprescindibles para llenar al paciente de optimismo, ganas de vivir, experimentan menos síntomas y más fortaleza para reponerse en menos tiempo. Tres investigaciones fueron las encargadas de demostrarlo, ¡te lo contamos todo a continuación!

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Pacientes oncológicos con creencias espirituales manifiestan menos síntomas.

Las investigaciones en cuestión se encargaron de seguir el caso de más de 40.000 pacientes afectados por diferentes tipos de cáncer. El Moffitt Cancer Center de Florida determinó que los pacientes que manifestaban poseer ciertas creencias espirituales demostraban una fortaleza diferente.

Por un lado, experimentaban menos síntomas. A su vez, enfrentaban los tratamientos de manera más positiva y se reponían mejor luego de una noticia desalentadora. Por el otro, a la hora de llevar a cabo terapias como la quimio, presentaban menos reacciones adversas.

Los resultados fueron publicados por esta misma entidad y el tema a investigar era la “espiritualidad y el cáncer”.  Al parecer, tener fe en una fuerza divina, superior y benevolente es lo que hace la diferencia respecto a los no creyentes. Cuestiones más sociales relacionadas a la religión como rituales, ir a una iglesia o templo, no resultaron preponderantes. El estudio constó de tres etapas donde se trató de determinar el estado de salud física, mental y espiritual de los pacientes.

En una primera instancia, se pudo demostrar que los pacientes con cáncer creyentes gozaban de un mejor estado de salud físico general y llevaban a cabo muchas tareas diarias. La fortaleza espiritual les permitía ser optimistas y continuar con su vida normalmente.

En un segundo estudio, el cual buscaba evaluar la salud mental de todos los pacientes, se demostró que las creencias espirituales daban mayor paz. En ese sentido, se afirmó que los creyentes presentaban menos o nulas experiencias de ansiedad, depresión o angustia.

Finalmente, en una tercera etapa se trató de determinar el bienestar social de las personas creyentes, en comparación a aquellas que no lo eran. Para sorpresa de todos, los que manifestaban creencias espirituales no sólo continuaban con su vida lo más normal que podían sin sufrir de depresión, sino que mantenían una vida social activa; reforzando los lazos con familiares y amigos. Ésas personas eran muy visitadas y contaban con el apoyo y contención de un gran número de personas. Incluso podían hacerse amigos con facilidad dentro del hospital y servían de apoyo para otros pacientes en peores condiciones.

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