Síndrome del cuidador, la enfermedad del que cuida.

Muchos filósofos e investigadores, creen que los actos altruistas forman parte de la condición humana. La realidad, nos demuestra día a día que existen muchas personas que realizan actos desinteresados. Especialmente cuando se trata de un familiar, las acciones además están cargadas con amor.

Puede que la vida te enfrente con situaciones difíciles y debas de cuidar a algún familiar totalmente dependiente. Ya sean tus padres ancianos, algún pariente que sufre una lesión o hasta tus propios hijos. El síndrome del cuidador, es un trastorno que, como su nombre lo indica, afecta a aquella persona responsable de la vida de otro.

Hacer que la vida de otro sea más fácil, sumado a la de uno mismo, es una tarea muy agotadora. Más allá de todo el amor que se tenga y las buenas intenciones, a lo largo del tiempo tal situación termina afectando de algún modo. Cuando todo comienza a sentirse una sobrecarga, es necesario atender la salud mental y física del cuidador, encargado de llevar dos vidas adelante.

Hoy atenderemos las necesidades del cuidador. Es necesario marcar los límites, volver a encontrarse como persona, pero sobre todo, como individuo. Aprender a decir “hasta aquí puedo” es una decisión sabia. Conozcamos qué es el síndrome del cuidador y cómo ayudar a los afectados.

La mujer, una cuidadora por excelencia.

Las estadísticas mundiales, afirman que la responsabilidad de cuidar a otra persona totalmente dependiente, recae principalmente en las mujeres. Son ellas las primeras en dar amor, en generar vínculos y poner mucha dedicación en los cuidados. Si bien el hombre puede realizar todo esto sin ningún problema, por alguna razón es “ella” quien asume la tarea.

A la hora de afrontar esta responsabilidad, suceden muchas cosas alrededor. Aspectos que debemos tener en cuenta para poder cuidarlas, entenderlas y contenerlas en la difícil tarea que llevan adelante:

  • El 60% de las personas que deciden atender un familiar dependiente, se ven obligadas a abandonar su vida laboral y profesional en algún momento dado.
  • La vida del cuidador se ve afectada en un 100% ya que la persona enferma necesita atención las 24 horas del día. Aunque no sea una demanda explícita, el cuidador sabe que debe estar atento a las necesidades del otro, todo el día.
  • La mayoría de las personas que asumen el rol de cuidar, no están lo suficientemente preparadas para afrontar todo lo que eso implica. El cuidado requiere conocer de medicamentos, prácticas de higiene, fuerza física, alimentación específica, etc. Al correr el tiempo, el cuidador podrá hacerse de herramientas y trucos. Mientras, sentirá que todo es demasiado.
  • El cuidador sufrirá ataques de ansiedad y miedo. Sentimientos ambiguos se apoderarán de él. Por un lado, sentirá cansancio y tendrá miedo de no estar haciendo las cosas bien. Por el otro, creerá que nadie más podrá cuidar de ese familiar, o que la otra persona los necesitará urgentemente si se alejan unos minutos.
  • Las estadísticas indican que la edad promedio del cuidador ronda entre los 50 y 60 años. Esto indica que son personas grandes, con posibles enfermedades o problemas propios, característicos por la edad.
  • Los cuidadores sufren una presión física y emocional, difícil de sobrellevar. Pierden sus momentos de ocio y comienzan a sumergirse en un círculo del que les es muy difícil salir.

Síntomas del Síndrome del Cuidador.

Los buenos cuidados, el cariño y la dedicación, se ven reflejados en la salud del enfermo. Quien goza de una buena calidad de vida, dentro de las posibilidades. Sin embargo, el cuidador comienza a verse desmejorado, con dolencias físicas y hasta triste. Cuando esto ocurre, comienzan las señales de alerta a las que debemos prestarles mucha atención. Es señal de alguien que se desvive por el otro sin poder pedir ayuda.

Si este trastorno avanza, sin ser atendido correctamente, puede sumir a la persona en una profunda depresión encubierta. El cansancio crónico y el estrés, son los principales signos. Veamos los síntomas más comunes:

  • Aislamiento de las demás personas. Vida social nula.
  • Irritación o cambios abruptos de humor.
  • Necesidad de ingerir calmantes o analgésicos, al punto de comenzar a depender de ellos.
  • Insomnio o problemas para conciliar el sueño.
  • Pérdida de peso abrupta o aumento de peso repentino, por ataques de ansiedad calmados con comida.
  • Agotamiento físico y mental.
  • Problemas en la memoria, falta de atención, problemas para comunicarse.

Previene el Síndrome del Cuidador con estos consejos.

  • Organiza una rutina de tal forma que, durante el día, tengas varios momentos para ti. Haz algo que te divierta o que te distraiga del ahora.
  • Realiza un poco de ejercicio: mantener el cuerpo en movimiento favorece la salud física, pero también la mental. Te sentirás más fuerte y tendrás menos dolores corporales. Puedes hacer algunas actividades básicas como salir a caminar o realizar algunos ejercicios en tu hogar.
  • Delega responsabilidades. Si tienes la posibilidad, es necesario delegar algunos días o actividades a otro familiar, o a servicios sociales. Si el cuidado de una persona totalmente dependiente recae exclusivamente sobre ti, es necesario que recibas ayuda. Algunas actividades al aire libre, las visitas al médico, las terapias de recuperación pueden ser actividades que delegues a otros. Esto no significa que amas menos. Por el contrario, al cuidar tu estado de ánimo, humor y salud mental, estarás mejor predispuesta para seguir llevando a cabo tu labor.
  • No renuncies a tu vida social. Recibe a tus amigos, queda para comer con ellos. No postergues tu felicidad cotidiana.
  • Infórmate y busca consejos respecto a la enfermedad de tu familiar. Investiga mucho, recibe consejos de profesionales, ten un médico de cabecera que te guíe y busca grupos de apoyo para familiares cuidadores.
  • No dudes en consultar con un profesional si no te sientes saludable. Tampoco debes postergar tu propia salud, física o mental. Si sientes que es una carga muy grande, antes de recaer, busca ayuda.