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Truco sencillo de diagnóstico para buscar ayuda médica a tiempo.

Algunas enfermedades son más difíciles de diagnosticar que otras, ya que dependen de un gran número de síntomas. Sin embargo siempre es importante estar atento a aquellas señales tempranas que brinda el cuerpo. Con este truco sencillo de diagnóstico podrás saber si sufres de un ataque bacterial, por hongos o si padeces cáncer, sólo con observar tu cuello.

En el cuello se ubican los ganglios linfáticos, los cuales pueden ser de gran ayuda para conocer el estado de salud de una persona. Los ganglios linfáticos también pueden advertirse en la cabeza, en la axila y la ingle. Sin embargo, cuando se encuentran inflamados, incluso podemos descubrirlos como un bulto detrás de la oreja.

Los ganglios linfáticos son una parte muy importante del sistema inmunológico y del linfático, ambos indispensables a la hora de combatir una enfermedad. Son glándulas pequeñas, indoloras, del tamaño de un frijol que transportan sustancias (líquidos, nutrientes y residuos) entre el torrente sanguíneo y demás tejidos del cuerpo.

Cuando los ganglios se inflaman, reciben el nombre de linfadenitis, linfadenopatía o inflamación glandular; y se caracteriza por la aparición de una protuberancia debajo de la piel (en las áreas señaladas). Generalmente no es signo de problema grave, sin embargo en otros casos puede deberse a una causa mayor. Por esto, es importante conocer un truco sencillo de diagnóstico para poder encontrar los signos tempranos de enfermedades graves.

GANGLIOS LINFÁTICOS DEL CUELLO.

Las causas más comunes que pueden provocar una inflamación en los ganglios del cuello, son:

VIRUS DEL HERPES: Incluyendo el VIH, herpes común, sarampión, varicela y mononucleosis infecciosa.

BACTERIAS: Incluidos los estafilococos, estreptococos, sífilis, clamidia, tuberculosis y enfermedades de transmisión sexual.

HONGOS: Se incluye la histoplasmosis y coccidiomicosis.

PARÁSITOS.

ENFERMEDADES INFLAMATORIAS: Lupus, artritis reumatoide, ciertos medicamentos.

CÁNCER: Los cánceres que inflaman los ganglios del cuello son la leucemia, cáncer de pulmón y linfomas.

TRUCO SENCILLO DE DIAGNÓSTICO.

Para llevar a cabo este truco sencillo de diagnóstico y poder advertir ganglios inflamados, es necesario, en un principio, tener en cuenta que las protuberancias varían en su tamaño. Puedes advertir algo tan pequeño como una lenteja o tan grande como una cereza. Además, la inflamación no siempre representa una enfermedad grave, muchas veces sólo es una reacción a un resfrío común, por ejemplo.

Además del tamaño o la protuberancia, deberás advertir también estas señales en el cuello:

  • piel afiebrada (caliente), inflamada o con una tonalidad rojiza.
  • varias protuberancias, una al lado de la otra.
  • sensibilidad o dolor al contacto.
  • otros síntomas corporales de infección: ardor de garganta, fiebre, llagas, fatiga, tos seca, sudoración, escalofríos, etc.

Si la enfermedad no es de gravedad, a los pocos días el ganglio volverá a su tamaño normal. Sin embargo, después de dos semanas el ganglio puede continuar inflamado o más firme, con una hinchazón generalizada. En ese caso, deberás dirigirte con tu médico para una revisión de control, incluso si ya lo has visitado anteriormente.

Recuerda que este truco sencillo de diagnóstico sólo se aplica para prevenir, el objetivo no es alarmar al paciente. Ten presente que la inflamación de los ganglios es algo común y sólo presenta gravedad cuando se acompaña con otras señales claras.