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Trucos para reducir el apetito y adelgazar el abdomen sin sufrimiento.

Aunque muchas veces la ansiedad se confunde con hambre, los trucos para reducir el apetito nos ayudarán a controlar ambas cosas. Tanto la ansiedad como el hambre, son señales que debemos tener en cuenta de que algo no está bien. Escucha a tu cuerpo y aprende a controlarlo con estos trucos sencillos.

Sin lugar a dudas, cuando decides bajar de peso, sabes que necesitarás una gran fuerza de voluntad y constancia. Aunque existen todo tipo de dietas, algunas de ellas son muy restrictivas y nos dejan con apetito. Otras, en cambio, requieren más tiempo pero los resultados son más duraderos.

Lo más importante: Dieta + Nutrición.

 

A la hora de adelgazar, siempre debes optar por las opciones más saludables que no ofrecen soluciones mágicas, pero sí benefician a tu organismo. Existen algunos trucos que puedes implementar para ayudarte en el camino. El desafío más grande será controlar la ansiedad, que suele confundirse con el apetito.

En primer lugar, las dietas reductoras que te hacen pasar hambre no son una buena opción. Cambia por raciones menos calóricas pero más abundantes. En segundo lugar, la ansiedad puede controlarse efectivamente cuando no tienes hambre y cuentas con algunas herramientas básicas.

Hoy te enseñaremos algunos trucos que te ayudarán a reducir el apetito o la ansiedad. Con ellos, lograrás tu objetivo rápidamente y conseguirás un vientre plano.

¿Cómo reducir el apetito y conseguir un vientre plano?

1. Aporta fibras.

Una manera de reducir el apetito y adelgazar el vientre, es a través de las fibras naturales. Con ellas conseguirás, ante todo, activar la digestión. Además, una vez que llegan al estómago, ocupan más lugar y dan sensación de saciedad. Por lo tanto, no dudes en agregarlas a tu alimentación diaria:

  • En un mortero, machaca una cucharada de salvado de trigo y una cucharada de linaza. Tritura y mezcla con un vaso de agua. Bebe dos veces al día, 15 minutos antes del almuerzo y de la cena.

2. Presta atención al desayuno.

El desayuno es la comida más importante del día, por lo que deberás asegurarte de recibir todos los nutrientes que necesitas. Un desayuno que aporte mucha energía, es una buena manera de reducir el apetito para el resto del día. Un desayuno saludable debe aportar fibra, carbohidratos, proteínas, vitamina A y C.

Además, realiza un bocadillo a media mañana y otro a media tarde. Las opciones más recomendables son las frutas frescas o los frutos secos ya que aportan energía y saciedad.

3. Bocadillos crujientes.

Los alimentos de mayor consistencia aportan más saciedad que las papillas y comidas blandas. Los vegetales crudos, frutas disecadas, tostadas, panes integrales suelen “engañar” al estómago y es una forma eficaz de reducir el apetito.

4. Evita las grasas saladas.

Finalmente, evita las combinaciones que alertan a los centros de placer del cerebro. Las más peligrosas son las grasas combinadas con la sal y el azúcar combinado con las grasas. Estos suelen ser los alimentos procesados, no recomendados en las dietas reductoras. Si quieres darte algún gusto, evita estas comidas.

En conclusión, presta mucha atención a la calidad de la comida que ingieres y no tanto al aporte calórico. Sigue un plan de dieta saludable, en poco tiempo obtendrás un vientre plano y un organismo fuerte.