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Un cambio de estilo de vida es todo lo que necesitas para estar sano. Este es el secreto mejor guardado de la industria farmacéutica.

Un cambio de estilo de vida es todo lo que necesitas para curar enfermedades como la diabetes y los problemas cardíacos, ¿sabías esto? ¿Por qué la industria farmacéutica trata de ocultarlo? Conoce el secreto mejor guardado que puede salvar millones de vidas al año.

Nuestra sociedad, a lo largo de los años y con las miles de investigaciones realizadas, ha encontrado la cura a enfermedades crónicas como la diabetes y a problemas serios como los cardíacos. Sin embargo, las grandes industrias que lucran con la salud tratan de atemorizarnos y mantenernos enfermos.

El mundo Occidental conoce los beneficios de una vida saludable, conoce las consecuencias y cómo realizar un cambio de estilo de vida. Conociendo que la mejor forma de prevención y tratamiento de las enfermedades crónicas es la alimentación adecuada, el ejercicio, el correcto manejo del estrés y las relaciones sociales, ¿por qué continuamos promoviendo hábitos pocos saludables? Quizás somos parte de una nueva versión del experimento Tuskegee.

El experimento Tuskegee.

Durante los años 1932 al 1972, científicos del Servicio de Salud Pública de Estados Unidos llevaron a cabo un experimento humano sin el consentimiento de los participantes. En el mismo, se estudiaron 399 casos de sífilis en 600 personas afroamericanas de Tuskegee, Alabama. A los pacientes no se les otorgó un diagnóstico claro y se les inyectaba placebos (en vez de penicilina) para analizar cómo avanzaba la enfermedad. Los médicos a cargo retuvieron el tratamiento indicado sólo para analizar el cuerpo de los hombres y compararlos con los organismos sanos de los demás pacientes.

Aquellas personas que debían curarlos, fueron las encargadas de desarrollar un experimento siniestro con el único objetivo de analizar consecuencias. ¿Qué tan lejos estamos de eso?

El Tuskegee de la posmodernidad.

Un conocido de mi familia, que padecía de diabetes y enfermedades cardíacas, fue víctima de algo similar al experimento Tuskegee. A él nadie le informó que si realizaba un cambio de estilo de vida podía salvarse. Finalmente murió el año pasado con una deuda de 400.000 dólares en medicamentos y estudios.

Esta persona padecía de diabetes hacía ya un tiempo. Excelentes médicos lo trataban, probó los tratamientos más costosos de excelentes farmacéuticas y contaba con un centro de salud a su servicio. Aun así, él empeoraba año tras año. Un buen día, se dirigió al hospital con dolor en el pecho por lo que fue operado de urgencia y le colocaron un bypass. Las evidencias han demostrado que las angioplastias y el bypass no favorecen a las personas con diabetes. No brindar un tratamiento eficaz es un tema; brindar uno perjudicial, costoso e ineficaz es antiético y perverso.

El problema reside en el seguro. Aunque el bypass no sea beneficioso, el seguro cubre los gastos producidos por un dolor en el pecho, donde la mejor opción es esta intervención quirúrgica. Finalmente, este paciente sufrió infecciones intrahospitalarias que lo llevó a cuidados intensivos, una cirugía plástica para enmascarar las cicatrices del pecho, micro accidentes cerebrovasculares con pérdida de memoria, atención especializada domiciliaria, medicamentos para la hipertensión arterial y el colesterol, anticoagulantes y más… hasta que su cuerpo y estado de ánimo comenzaron a ceder y lo llevaron a la muerte.

El costo final llegó a los 400.000 dólares, aunque jamás encontró un tratamiento efectivo que ayudara a mejorar su calidad de vida. Actualmente existen tratamientos mejores que los convencionales. Terapias que inducen al cambio de estilo de vida y a la recuperación progresiva de la salud. Es nuestro derecho tener accesos a ellos.

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La medicina convencional no nos aconseja un cambio de estilo de vida.

Existen ya numerosas evidencias que demuestran que no existe tratamiento mejor que el cambio de estilo de vida: una buena alimentación, el control del estrés, combatir el sedentarismo y mantener una vida social activa. Las toxinas del medio ambiente también tienen un papel preponderante aunque es un factor más difícil de controlar.

Ante cualquier problema crónico, la medicina convencional recomienda costosos tratamientos farmacológicos de por vida y cirugías al por mayor. Si bien algunos especialistas lo recomiendan como prevención, nadie receta como tratamiento una mejora en los hábitos y rutina cotidiana. Las enfermedades son crónicas y no pretenden que las cures.

La “medicina del estilo de vida” está siendo muy estudiada por diversas entidades de todo el mundo. Con la práctica de esta medicina, se sabe que los pacientes pueden curar enfermedades crónicas como la diabetes. Recientemente se ha realizado un informe denominado Iniciativa Lifestyle ACPM, donde se detallan las evidencias que la convierten en una medicina mejor que la convencional.

Un cambio de estilo de vida ayuda a prevenir y curar (según las evidencias) enfermedades como:

  • enfermedades cardiovasculares,
  • cáncer,
  • hipertensión,
  • insuficiencia cardíaca,
  • accidentes cerebrovasculares,
  • diabetes.

La medicina funcional también puede ayudar al respecto. Un médico convencional diagnostica a partir de los síntomas y trata de controlarlos. Es necesario encontrar la raíz de los problemas. La mayoría de ellos se originan por un alto nivel de azúcar en sangre, presión arterial elevada, colesterol e inflamación del cuerpo; factores que pueden ser controlados sólo con un cambio de estilo de vida.

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El seguro no paga por hábitos saludables, es necesario que seamos conscientes de nuestra salud y sepamos todo lo necesario para protegerla. A los médicos se les enseña a recetar y a operar, debes ser dueño de tu organismo y desarrollar un cambio de estilo de vida que te devuelva sólo beneficios.