Enfermedad de Alzheimer: Qué es, síntomas y causas frecuentes (parte 1)

La enfermedad de Alzheimer es un tipo de demencia que preocupa mucho a los familiares de adultos mayores. Cada vez se escucha más sobre ella ya que se trata de un problema que afecta a los procesos cognitivos.

A continuación, recopilamos toda la información más importante sobre esta temible enfermedad que afecta a la memoria de los pacientes impidiendo, incluso, que no reconozcan a sus propios familiares.

Conoce a qué se le denomina Alzheimer, cuál es la diferencia con otro tipo de demencias, cuáles son sus síntomas y los tratamientos convencionales más recomendados.

¿Qué es el Alzheimer?

La enfermedad de Alzheimer, también puede denominarse Alzheimer a secas, es un tipo de demencia senil que se caracteriza por ser neurodegenerativa. Las manifestaciones no son sólo a nivel cognitivo, sino también conductuales.

Se trata de un trastorno progresivo ya que las células nerviosas (neuronas) comienzan a degenerarse, mueren y se atrofian diferentes partes del cerebro paulatinamente.

¿Por qué escuchamos tanto hablar del Alzheimer? Porque es el tipo de demencia más común y cada año se diagnostican más pacientes.

Su nombre se debe al neurólogo y psiquiatra alemán Alois Alzheimer quien fue el primero en observar las características neuropatológicas de las enfermedad en 1906. Sin embargo, el primero en describir los síntomas, clasificar y exponer de forma nosológica fue el psiquiatra alemán Emil Kraepelin.

Características generales

El paciente experimenta diferentes alteraciones de pensamiento y comportamiento. En lo social o a nivel de aprendizaje, las capacidades se ven vulneradas, modificadas y hasta olvidadas.

En su forma típica existe una pérdida de la memoria inmediata, de las capacidades cognitivas superiores y de la conducta social. Esto, a su vez, impide que la persona logre funcionar de forma adecuada e independiente dentro de la sociedad.

Desde el momento de su diagnóstico, la enfermedad tiene una duración media de 10 años y se van sucediendo diferentes etapas o fases. Sin embargo, esto dependerá del tiempo y la severidad de la enfermedad cuando el paciente acude por un diagnóstico.

Es un padecimiento crónico, incurable y terminal que afecta, especialmente, a las personas mayores de 65 años. En algunos casos y dependiendo de ciertas características genéticas también puede afectar a pacientes desde los 40 años.

En primera instancia, el paciente comienza a olvidar eventos (memoria inmediata) o conversaciones recientes. Sin embargo, a medida que pasa el tiempo, se atrofian más zonas del cerebro impidiendo que la persona realice tareas cotidianas. Es muy común encontrar objetos en lugares insólitos, olvidar rostros, actos potencialmente peligrosos (cocinar objetos, por ejemplo), etc.

Fases de la enfermedad de Alzheimer

Como el daño es paulatino, se pueden distinguir diferentes etapas o fases a medida que la enfermedad avanza. Esto ayuda tanto a profesionales como familiares cuidadores ya que permite anticiparse a los síntomas y reacciones venideros.

La enfermedad puede dividirse en tres fases donde el daño cerebral progresa hasta convertirse en un daño severo. Ten presente que lo señalado es en términos generales y puede variar de paciente a paciente. No existe un orden preciso en cuanto al tiempo, sino sólo a nivel sintomático.

PRIMERA FASE: LEVE

La primera fase se da entre los primeros 3 años aproximadamente, desde que se desencadena la enfermedad (es decir, no desde el momento del diagnóstico que dependerá de cuándo el paciente acuda al médico).

Se caracteriza por un deterioro de la memoria episódica, la inmediata. El paciente olvida acontecimientos recientes independientemente del tiempo que haya transcurrido. Puede darse a los 20 minutos o inmediatamente después de sucedido el hecho.

¿Cómo advertirlo? Por que el paciente hará una pregunta que acaba de realizar, olvidará lo que estaba hablando o qué estaba haciendo.

En esta fase avanzada, también comenzará a notar cambios en el ambiente cotidiano que lo rodea. Los objetos o lugares dejarán de ser familiares por cierto lapso de tiempo, manifestando desagrado hacia los mismos.

La percepción del tiempo y el espacio cambiará y puede haber leves síntomas de desorientación en lugares cotidianos. Por ejemplo, puede que la persona no sea capaz de ir a la tienda que frecuenta diariamente, puede no encontrar su banco de confianza, desconocer direcciones e incluso tener dificultades para volver a su casa.

Otro problema común es olvidar la fecha del día actual o creer que es de noche, cuando es la mañana. Muchas formas de desorientación propias del Alzheimer en la primera etapa suelen pasar inadvertidas por ser pasajeras o momentáneas. La frase tan utilizada “es propio de la edad” puede estar disfrazando los síntomas de una enfermedad.

Otros signos y síntomas de esta etapa

Otras características propias de esta etapa que pueden pasar inadvertidas son:

  • Problemas para concentrarse o una notoria falta de concentración: el paciente tiene atención dispersa o no es capaz de concentrarse en algo puntual.
  • Fatiga que va en aumento y parece difícil de controlar.
  • Cambios repentinos y frecuentes en el humor: Esto, sumada a las características anteriores, puede confundirse con depresión ya que va acompañado de apatía, falta de interés, de motivación e iniciativa.
  • Agitación repentina, ansiedad e inquietud inexplicable al atardecer o durante la noche, especialmente.

¿Cuáles son las capacidades que el paciente aún conserva?

En esta fase el paciente con Alzheimer es completamente capaz de:

  • Mantener y seguir una conversación.
  • Utilizar el lenguaje de forma certera y apropiada.
  • Continuar con todas sus capacidades motoras.
  • Comprender todo lo que le explican.
  • Entender los ritos y costumbres sociales, incluidos los aspectos comunicacionales como gestos, expresiones y entonación.

SEGUNDA FASE: MODERADA

Durante la segunda fase muchos de los aspectos de la memoria comienzan a fallar, siendo la enfermedad mucho más evidente e incluso alarmante para los familiares.

Esta fase se desarrolla durante los 3 años subsiguientes donde el daño cerebral es mayor y produce grandes alteraciones en su funcionalidad.

Algunos de los síntomas más característicos son una clara afasia (problemas en el lenguaje ya sea en la pronunciación como en el uso correcto de las palabras), problemas en las funciones aprendidas (apraxia) y en el reconocimiento de las personas o los objetos (agnosia).

La apraxia se caracteriza por la imposibilidad de recordar hábitos cotidianos aprendidos como vestirse, cepillarse los dientes, la utilización correcta de los cubiertos, etc. Suele ser algo preocupante y el paciente con Alzheimer necesita atención y cuidado permanente ya que pierde bastante autonomía.

En cuanto a la agnosia, el paciente ya no tiene la capacidad de reconocer muchos rostros familiares. Incluso puede suceder con familiares cercanos, vecinos o amigos íntimos. Durante esta etapa la pérdida del reconocimiento no es total y puede conservar alguna información con precisión como su nombre, edad, sus hijos, reconocer ambientes familiares, etc.

La higiene personal e importancia del cuidado de su cuerpo comienzan a no ser tenidos en cuenta. Un paciente con Alzheimer en fase moderado olvida cómo arreglarse o bañarse. Es común que crea ya haberlo realizado u olvidarlo por completo considerándolo innecesario. Surgen muchos conflictos respecto a esto porque sienten pudor, amenaza o invasión respecto a su cuerpo.

Rasgos psicóticos

Los rasgos psicóticos son característicos durante esta etapa en el paciente con Alzheimer. También suelen ser alarmantes para los familiares o pacientes, sin embargo, es necesario tomarlos con calma.

Uno de los rasgos más alarmantes para el resto, quizás, es el de ver gente que no existe, escuchar sonidos o creer que lo persiguen. La paranoia muchas veces se desencadena por el nivel de desorientación del paciente.

También preguntarán por personas muertas, querrán volver a verlas e incluso dirán que lo hicieron. Es necesario pensar que estas imágenes realmente pasan por el cerebro del paciente incomodándolo y empeorando muchas veces su estado de ánimo.

Es común verlos perdidos en sus pensamientos, reprimiendo emociones o ensimismados. Un cuidador de confianza y amigable es indispensable a partir de esta etapa.

Esto los lleva a la repetición de acciones, similar a un TOC (trastorno obsesivo compulsivo), pero no lo es. También es un síntoma. Puedes ver que recorre siempre los mismos lugares de la casa, acomoda siempre los mismos papeles, etc.

La capacidad de operaciones abstractas desaparece por completo.

TERCERA FASE: GRAVE

En la última fase, la afectación cerebral es severa, perdiendo cada una de las facultades intelectuales e incluso las motrices.

Existe una clara rigidez muscular, acompañada de temblores, crisis e incluso ataques que simulan ser como de epilepsia.

Además, el reconocimiento de personas se vuelve prácticamente nulo, incluso siendo capaz de reconocer su propia imagen en el espejo. Los cambios en la personalidad son graves, perdiendo en gran medida la identidad que siempre acompañó y caracterizó al paciente.

De humor apático, terminan de perder todas las habilidades aprendidas y automáticas, incluso hay pérdida de reacción al dolor, la tristeza o el peligro.

Comúnmente los pacientes en esta etapa presentan incontinencia y son incapaces de alimentarse por sí mismos. Finalmente llegan a postrarse en una cama, con alimentación asistida hasta la muerte.

Síntomas del Alzheimer

El Alzheimer se caracteriza, en términos generales, por la pérdida paulatina de la memoria. Desde lo más reciente a todos los hábitos adquiridos. A medida que la enfermedad avanza, la pérdida es cada vez mayor y más acentuada.

Sin embargo, como hemos podido ver en el punto anterior, dicha pérdida de la memoria se da de diferentes formas, despojando a la persona no sólo de recuerdos, sino también de personalidad e identidad. Mientras que en un principio se es completamente consciente de lo sucedido, luego la pérdida de voluntad también repercute en la percepción de la realidad.

Esto lleva a la aparición de más síntomas, especialmente físicos, donde el paciente con Alzheimer no es capaz de moverse con libertad, ni de controlar esfínteres.

A continuación, detallamos todas las áreas en las que el paciente con Alzheimer presenta dificultades mientras la enfermedad produce alteraciones cerebrales:

EN LA MEMORIA

Normalmente, en algún momento de la vida, sufrimos un lapsus de la memoria. Son segundos donde olvidamos algo reciente como dónde colocaste las llaves, un tema de conversación que ibas a entablar, una fecha importante.

Sin embargo, el Alzheimer ocasiona un daño cerebral que no se puede recuperar. La pérdida de la memoria es progresiva y no mejora, afectando la vida cotidiana del paciente, su vida social, laboral y familiar.

Un paciente que padece Alzheimer tiene los siguientes problemas de memoria:

  • Olvidar los nombres de amigos, familiares y lugares.
  • No recordar fechas importantes como el día en el que vive, cumpleaños o fechas festivas.
  • No encontrar las palabras adecuadas para expresar lo que quiere decir, utilizarlas mal (confundir el significado), u olvidar cuál es el nombre de los objetos cotidianos.
  • Preguntar las mismas cosas una y otra vez.
  • Repetir las mismas expresiones una y otra vez, incluso cuando esta está fuera de contexto o no tiene lógica.
  • Olvidar conversaciones, turnos a médicos, eventos e incluso higienizarse.
  • Perder objetos cotidianos por ubicarlos en lugares insólitos (guardar el teléfono en la heladera, por ejemplo).
  • No recordar cómo volver al hogar, incluso desde lugares muy conocidos por el paciente.

EN LA CAPACIDAD DE RAZONAMIENTO

El Alzheimer afecta la capacidad de razonamiento, especialmente en lo referido a conceptos abstractos como sucede con los números. Puede que el paciente sea capaz de recordarlos de memoria, pero a la hora de realizar una operación simple no será capaz de pensarlos de forma abstracta.

Por este motivo, el paciente comienza a perder independencia e individualidad económica. El manejo de las finanzas es complicado para alguien con Alzheimer. El pago de cuentas, control de cheques, pagos a empleados y tareas semejantes deberán ser delegadas a otra persona desde el momento del diagnóstico.

También tendrá problemas en la concentración o en la capacidad de prestar atención durante determinado tiempo una cosa o hecho. Esto también se verá reflejado en la capacidad de realizar varias tareas a la vez.

EN LA TOMA DE DECISIONES

El entorno del paciente notará que la toma de decisiones será dificultosa, lo que deriva de la falta de opinión personal. El Alzheimer cambia poco a poco la personalidad de quien lo padece, lo cual también afecta en sus opiniones y decisiones.

Además, las habilidades sociales aprendidas se irán perdiendo por lo cual puede que sus actitudes comiencen a ser inapropiadas en un ámbito social. Esto se verá reflejado en cuestiones cotidianas como la selección de prendas de vestir, comida, manera de dirigirse hacia un desconocido, etc.

EN LA PLANIFICACIÓN

A medida que la enfermedad avanza, aquellas actividades rutinarias que en algún momento fueron de ocio y esparcimiento, que requerían cierta planificación y secuencia de pasos a seguir, ya no podrán ser llevadas a cabo por el paciente. Un día de campo, un acampe o un deporte familiar ya no serán actividades que el paciente disfrute, ni pueda planificar.

EN LA PERSONALIDAD

El deterioro cerebral que produce el Alzheimer daña diferentes zonas por lo que la personalidad, el carácter y el humor se ven severamente alterados.

Por sus estados de ánimo y conducta, los familiares pueden notar en el paciente los siguientes problemas:

  • Delirios: imaginar gente, creer que gente muerta está viva o situaciones que no sucedieron.
  • Paranoia: al no estar a gusto en algunos lugares o al no identificar ciertas personas, hay episodios de persecución y paranoia. Desconfianza generalizada, incluso de su propio cuidador.
  • Depresión.
  • Trastornos de sueño: desde dificultades para conciliar el sueño, hasta insomnio o pesadillas frecuentes.
  • Irritabilidad y cambio de humor repentino: desagrado hacia ciertas situaciones o personas.
  • Apatía.
  • Desinhibición y malas conductas sociales: Los cambios en la percepción y la pérdida de habilidades aprendidas hacen que diga o haga algo socialmente reprochable.
  • Aislamiento: los pacientes con Alzheimer suelen preferir la soledad, donde quedan con la mirada perdida y el pensamiento distante.
  • Agresividad.

¿Algunas habilidades pueden ser preservadas?

Sí, algunas habilidades son preservadas por el paciente con Alzheimer. Si bien quizás las pierda hacia el final de la enfermedad, las mantiene durante la mayor cantidad de tiempo, incluso cuando el resto de los síntomas empeoran paulatinamente.

Las habilidades que el paciente no pierde son la de leer, escuchar y entender, contar historias, recordar sucesos de su vida, escuchar y reconocer música, bailar, dibujar y hacer manualidades en caso de ser alguien que las realizaba frecuentemente.

¿Por qué estas habilidades no se pierden o lo hacen cuando la enfermedad está muy avanzada? Porque se trata de acciones controladas por un área del cerebro que se afecta después de muchos años con Alzheimer, en la tercera fase de la enfermedad.

Causas del Alzheimer

Como no existe una causa precisa que ocasione la enfermedad (como sucede con las infecciones, por ejemplo), las investigaciones y los especialistas creen que hay una combinación de factores que llevan a la demencia: ciertas características genéticas, factores ambientales y el estilo de vida del paciente.

La conjunción de estas tres circunstancias afecta al cerebro de forma tal que predispone el desarrollo de la senilidad del tipo Alzheimer.

Se ha encontrado que en menos del 1% de los casos existe una modificación genética específica que garantiza que la persona padecerá Alzheimer. Son casos muy pocos frecuentes pero que advierten a los médicos que el paciente desarrollará la enfermedad a mediana edad.

En el 99% restante, no se identifica una causa exacta, ni se termina de comprender el punto exacto donde la enfermedad se dispara.

Sí se ha logrado determinar que existe una relación con las proteínas presentes en el cerebro que dejan de funcionar normalmente e interrumpen las funciones de las neuronas. Cuando esto ocurre, se desencadenan una serie de procesos tóxicos que dañan a las neuronas, evitan la interconexión entre ellas, hasta que finalmente mueren.

¿Cómo comienza la enfermedad de Alzheimer?

La enfermedad comienza en el área del cerebro que controla la memoria, de una forma muy paulatina. Muchos años antes de que se manifiesten los primeros síntomas evidentes, la enfermedad de Alzheimer ya comenzó a dañar múltiples células y la memoria ya está perjudicada.

Lo que sucede en la mayoría de los casos, es que el paciente atribuye esos pequeños episodios a cansancio, estrés, problemas propios de la edad, falta de atención, etc. Casi nadie sospecha de una afección severa que avanza sigilosa y silenciosamente.

Una vez que comienza el proceso de alteraciones neurológicas, desde esa región particular, el daño se traslada hacia otras zonas cerebrales siguiendo un patrón que suele ser más o menos predecible.

Cuando la enfermedad ha avanzado lo suficiente y se encuentra en la tercera fase, las zonas funcionales y sanas del cerebro se han reducido considerablemente.

Los especialistas afirman que existen dos proteínas importantes que juegan un papel fundamental en el desarrollo de la enfermedad:

  • BETA AMILOIDE: Se denomina beta- amiloide a un fragmento de una proteína más grande. Cuando muchos de estos fragmentos se unen, forman depósitos que alteran la comunicación entre las células. Este claro efecto tóxico continúa hasta formar “placas amiloides” las cuales incluyen los depósitos beta-amiloides y otros desechos celulares.
  • PROTEÍNAS TAU: Las proteínas tau inciden en el sistema de transporte de nutrientes de las células. Cumplen una función importante en los soportes internos celulares a la hora de transportar material esencial para las neuronas. Se ha observado que, en los pacientes con Alzheimer, las proteínas tau mutan su forma y se organizan en estructuras denominadas “ovillos neurofibrilares”. Los ovillos impiden el transporte de nutrientes en la célula, es decir que interfiere en su desarrollo, y provoca alteraciones tóxicas.

¿Cuándo acudir y consultar con un especialista?

Cuando hablamos y tratamos temas relacionados a la memoria, los pacientes suelen ubicarse en los extremos de las posibilidades: Por un lado, encontramos a aquellos que minimizan la problemática y atribuyen todo al cansancio o al estrés. Mientras que, por el otro, están los que creen desarrollar algún tipo de demencia ante cualquier olvido o lapsus.

Para encontrar un equilibrio, es necesario hablar con el especialista que brinde una ayuda y supervisión clara. Además de tranquilizar, debe contar con los medios para realizar pruebas de memoria y analizar los datos.

Muchos problemas de salud pueden afectar la memoria de forma parcial y pasajera, sin que estemos hablando de una demencia senil.  

Puede que estés preocupado por algún problema puntual en la motricidad, el habla u otras capacidades que se pueden ver alteradas. Ante esto, solicita consultar con un médico de confianza que realiza una evaluación integral.

En caso de que tu preocupación tenga que ver con un familiar o amigo, acerca estas inquietudes a la persona e incluso a su entorno más cercano. Familiares o personas que vivan con esa persona pueden brindarte más información o analizar juntos cuál puede ser la raíz del problema.

Ante todo, es fundamental mantener la calma y buscar, siempre, ayuda profesional. Ya sea especialistas médicos, como neurólogos, psicólogos o psiquiatras que sean capaces de acompañar y brindar tranquilidad.


Continúa este tema en nuestro siguiente artículo: “Enfermedad de Alzheimer: Factores de riesgo, Complicaciones y Diagnóstico (parte 2)”

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